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Cómo se hizo el sobretitulado de… Rigoletto, por Guy Joosten y Marzio Conti

Dos conocidos, Guy Joosten (autor, en Oviedo, de Las bodas de Figaro entre otras puestas en escena) y Marzio Conti (director musical de Don Pasquale en Oviedo y de La Bohème, entre otros proyectos) se han reunido para poner fin a la temporada 2016-2017 de la Ópera de Oviedo. Con no uno, sino dos repartos de primera, hoy se estrena Rigoletto. Otro Verdi, de mis favoritos, para poner la guinda al pastel. Así se hizo el sobretitulado…

La ópera

Rigoletto forma parte, junto con Trovatore y Traviata, el tridente de óperas más conocidas y representadas de Verdi. Está basada en un texto de Victor Hugo, Le roi s’amuse, y no deja de ser, por tanto, una vuelta de tuerca a intrincadas relaciones paterno filiales, al mundo de los celos y a una esmerada construcción de personajes.

Rigoletto, bufón de la corte del duque de Mantua, es un hombre sin nombre: cuando Gilda, su hija, le pregunta por él le repite que poco importa. Se dedica a hacer reír a los cortesanos, a los que en el fondo desprecia y teme, cuando un padre ofendido irrumpe en la sala en una lluviosa noche: Monterone los maldice a todos.

La maldición pesa sobre Rigoletto, lo obsesiona: oculta la misma existencia de Gilda, su punto débil, para que nadie pueda herirle en su única flaqueza. Cosa que, bandoleros mediante, acabará ocurriendo. El peso de la culpa caerá sobre todos salvo sobre aquellos que viven ajenos a ella: ni el duque ni Sparafucile, el asesino a sueldo, conocen los escrúpulos. Por eso ellos —solo ellos— se salvan de la quema.

La producción

Rigoletto plantea dos problemas enormes a la hora de ser representada. Primero, su monstruosa oscuridad, su ausencia total de compasión o de risa o incluso de llanto: es una ópera implacable y despiadada en la que hasta el último personaje provoca repulsión al espectador en algún momento. Solo la cándida Gilda, la buena, la luminosa, tiene algo que merece ser rescatado. Pero ella solo es una víctima, una marioneta a merced de las obsesiones de todos cuantos la rodean.

Segundo escollo, y este es el grande: La donna è mobile. El gran pelotazo de Rigoletto es como el Nessun dorma de Turandot, como el Casta diva de Norma: una melodía tan conocida y esperada por el público que corre el riesgo de atropellar el drama, de borrar toda la construcción previa. Mantener la coherencia es de una dificultad enorme.

Guy Joosten plantea, siguiendo la línea de las Bodas que sobretitulé y del Werther, de Massenet, que se representó en Oviedo en 2012, una concepción narrativa y clara. Con algunos detalles, con saltos de época estéticos y dramáticos que enfocan el libreto, en fin, desde el prisma de lo universal y atemporal. La esencia misma de Rigoletto.

El duque y compañía. Foto: Ópera de Oviedo
El duque y compañía. Foto: Ópera de Oviedo

El sobretitulado

La pelea con los coros de Verdi ya es antológica; y con sus endiablados diálogos, una tradición placentera y ardua. Que siga por mucho tiempo.

En este caso, el anclaje histórico de la ópera no pesa tanto como la construcción de personajes, urdida a través de intervenciones muy medidas y precisas. Lo único en lo que trató de poner el acento (y la censura se lo impidió) fue en la omnipotencia del rey, convertido a la sazón en duque. Con todo, este trasfondo salta al patio de butacas con facilidad mediante los diálogos y actitudes, así que no hay más que serle tan  fiel a Piave como sea posible.

La única intervención de calado ha sido rebajar los tratamientos hasta casi igualarlos, marcando en todo caso una transición del trato respetuoso a la furia o al amor cuando estos se desatan. Y la partitura, en ese sentido apoya completamente: las seducciones torticeras del duque tienen un voseo, en el italiano original, engolado y excesivo; la desesperación de Rigoletto, al saber que su hija también ha sido presa del duque, es palmaria

Lo más complicado
  • Los endiablados turnos de la escena inicial y del rapto.
  • Recoger toda la abyección que contiene La donna è mobile.
  • Mantener la uniformidad en los tiempos, con la alternancia entre números rápidos y lentos.
Lo más sencillo
  • Un libreto tan bien trabado como el de Francesco Maria Piave.
  • La proximidad del italiano, la universalidad de los temas.
  • Lo explícito del tratamiento escénico.

La ficha

Teatro Campoamor de Oviedo// Funciones 26 y 29 de enero y 1, 3 y 4 de febrero de 2017// Entradas y + información

El Duque de Mantua Celso Albelo /Vicent Romero

Gilda Jessica Pratt / Cristina Toledo

Sparafucile Felipe Bou

Maddalena Alessandra Volpe

Giovanna/La Condesa Pauline de Lannoy

El Conde de Monterone Ricardo Seguel

El Conde de Ceprano/Ujier Javier Galán

Paje de la Duquesa Lara Rainho

Dirección musical Marzio Conti

Dirección de escena y vestuario Guy Joosten

Diseño de escenografía Johannes Leiacker

Diseño de iluminación Davy Cunningham

Dirección del coro Elena Mitrevska

Producción de la Ópera de Oviedo procedente de la Opéra de Saint-Étienne

Orquesta Oviedo Filarmonía

Coro de la Ópera de Oviedo

 

Un comentario

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