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Cómo se hizo el sobretitulado de… I Capuleti e I Montecchi, por Arnaud Bernard y Giacomo Sagripanti

Antes que dejar entrar a los Montescos, Verona será derruida por los Capuletos. El odio cerval entre familias, entre güelfos y gibelinos (facciones italianas irreconciliables y artífices necesarias del mito de Romeo y Julieta) también son ópera: muchas óperas. Una de las más señeras e imprescindibles, I Capuleti e I Montecchi, llega a la Ópera de Oviedo este domingo para cerrar el año —que no la temporada—.

En una puesta en escena de Arnaud Bernard, y dirección musical de Giacomo Sagripanti (del que ya hablamos aquí hace poco), el elenco reúne a un buen puñado de primeras espadas para poner en pie un título especial, distinto, belliniano y ágil. Todo eso, y más, en los sobretítulos: así se hicieron los de I Capuleti e I Montecchi.

La ópera

Seguramente el primer impulso sea pensar en William Shakespeare. Pues no: resulta que el libretista Felice Romani no bebió del Romeo y Julieta del bardo, sino que se inspiró en las fuentes originales (y folclóricas) del mito. El resultado, aunque las líneas maestras sigan siendo las que todos conocemos, dista bastante de ser shakesperiano, y en cambio nos enfrenta a otros desarrollos y retos.

El rasgo más llamativo es, muy probablemente, que Romeo es una mujer. Serena Malfi lo encarna en esta producción: una voz de mezzosoprano para dar vida y muerte a un hombre joven —a la manera de Cherubino en las Bodas de Figaro—, lo cual explica de manera muy elocuente bastantes de sus reacciones y lances varios. El orgullo del jovenzuelo se contrapone a la fragilidad y la belleza de Julieta, a la que aquí dará vida Patrizia Ciofi. Apenas hay más personajes solistas, y un coro que no goza de un gran protagonismo ni escénico ni dramático: más bien musical.

Todos estos elementos componen una ópera corta, con momentos hermosos pero, sobre todo —que es lo que nos interesa— con un paso sorprendentemente rápido en lo dramático para lo que se podría esperar de una buena ópera romántica. El tema del amor solo se esboza; la caracterización de los personajes está reducida a la mínima expresión en pasajes breves; y todo el foco está en Julieta y en su confidente, Lorenzo —amén de la necesaria presencia de Romeo—. Todo, bien amarrado a Verona y a las luchas intestinas. ¿Cómo plasmarlo todo en una producción?

Imagen de la Ópera de Oviedo.
Imagen de la Ópera de Oviedo.

La producción

El veterano director de escena Arnaud Bernard se sirve de un recurso sorprendente para contar esta historia: casi está dentro de un museo (literalmente). La escenografía es sugerente y la mirada, pictórica. Estos Capuleti, entonces, son históricos sin caer en lo rancio, lo cual ha facilitado mucho el trabajo de traducción: el respeto del director de escena por la época en que está ubicada la acción permite proponer un texto con los giros y arcaismos propios, sin necesidad de toquetearlo en exceso para ceñirlo a una visión más ambigua, o universal, del mito.

El sobretitulado (Italiano > Español)

Además de este detalle, hay otro que convierte la traducción de Capuleti en una gozada: que todos conocen ya la trama; que el núcleo del drama (y el final) son de lo más populares; y que Bellini sirve en bandeja el «quién es quién» ya en la primera escena.

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Imagen de la Ópera de Oviedo.
Esto rebaja considerablemente la carga explicativa que siempre han de tener los sobretítulos. Permite regalarse algo más en una frase punzante, en una sentencia definitiva y en subrayar todos los elementos del texto que pueden conmover al espectador.

Meterlo en este peliculón, con sus peculiares giros, se hace mucho más sencillo; y, como decía, la caracterización de Romeo allana el terreno a la hora de ponerles palabras a las situaciones más inverosímiles (como la discusión final entre Romeo y Julieta por quién se muere primero).

Lo más sencillo

1. La trama, por todos conocida.

2. Los ecos históricos.

Lo más complicado

1. «Pintar» a Romeo.

2. La gestión del texto, muy supeditada al canto.

La ficha

Funciones: 11, 13, 15 y 17 de diciembre de 2016. Teatro Campoamor de Oviedo.

Música de Vincenzo Bellini

Libreto de Felice Romani

PERSONAJES E INTÉRPRETES

Capellio Paolo Battaglia

Giulietta Patrizia Ciofi

Romeo Serena Malfi

Tebaldo José Luis Sola

Lorenzo Miguel Ángel Zapater

 

Dirección musical Giacomo Sagripanti

Dirección de escena Arnaud Bernard

Diseño de escenografía Alessandro Camera

Diseño de vestuario Carla Ricotti

Diseño de iluminación Fabio Barettin

Dirección del coro Elena Mitrevska

 

Orquesta Oviedo Filarmonía

Coro de la Ópera de Oviedo

Producción del Teatro de La Fenice de Venecia, en coproducción con la Fondazione Arena di Verona y la Greek National Opera

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