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Cómo se hizo el sobretitulado de… Così fan tutte, por Joan Antón Rechi y Corrado Rovaris

Este domingo vuelve Mozart a la Ópera de Oviedo. Tras Don Giovanni en enero de 2014 y Las bodas de Figaro en noviembre de 2015 —mi primer Mozart como sobretitulador—, la trilogía con Da Ponte se cierra ahora con Così fan tutte, o bien «La escuela de los amantes», como reza el subtítulo.

La semana pasada, que estuvo preñada de recitativos, ya adelantaba algunas pinceladas de este nuevo título y de los placeres que entraña su traducción: son cantidades enormes de texto, preciso y afilado, y no menos acción para casi tres horas de comedia aparente. Pero solo aparente: así se hicieron los sobretítulos de Così fan tutte.

La ópera

Posiblemente sea la ópera más desconocida de la trilogía Da Ponte-Mozart. Para muchos, la menos inspirada de las tres si bien —claro— lo menos inspirado de lo que era capaz este tándem le pega varias vueltas a la producción cumbre de otros muchos compositores y libretistas.

Como bien ha señalado Joan Antón Rechi, el director de escena de esta nueva producción de Oviedo, en entrevistas estos días, el desarrollo de Così es tan sutil como sorprendente: primero, parece que estamos ante una comedia de enredos al uso. Personajes disfrazados, enredos varios, confusiones, gente escondida que escucha conversaciones de fondo, apuestas, trampas y una versión primitiva de la lucha de sexos.

Luego la cosa se va amargando, como chocolate que sube en proporción de cacao. Al final del segundo acto, la pureza es casi del 99%.

En la capa más superficial, que quizás será con la que se quede parte del público, se trata de una obra desfasada y sexista («Así hacen todas», se llama), pero en sus últimos compases se confirma lo que se venía sospechando: que quizás el dardo vaya más hacia celosos e intransigentes. Que, a veces, más vale aceptar a los demás como son y dejar de buscar la paja en el ojo ajeno…

La producción

Joan Antón Rechi ha escogido un cabaret. Uno que gira, con acción constante y la orquesta fuera del foso, para un Mozart igualmente dinámico y chispeante.

Eso es Così fan tutte y así ha quedado plasmado: un pantalán con seis pilotes, seis cantantes seis como seis soles que cambia, se transmuta, se mueve y rueda hasta el gran estallido final.

La ambientación es esencial a la hora de presentar a Mozart, pero no lo es menos mimar las relaciones entre personajes. Ahí, en esa urdimbre, es donde se aguantan las obras como esta o se caen: y ahí es donde los libretos de Lorenzo da Ponte son garantía de éxito. Hay, como ya viene siendo habitual en él, una fluctuación en el trato y unos arranques individuales de los personajes (en los apartes, esos parlamentos que presuntamente nadie más que el público oye) que son los que establecen la diferencia entre una obra convencional y una obra maestra llena de aristas.

En lo musical, si bien hay enorme variedad de números, el tono se mantiene estable. Habrá momentos de los que se silban a la salida, y habrá, por supuesto, recitativos secos que de pronto crecen y crecen y estallan para subrayar una idea clave. No hace falta más.

El sobretitulado (Italiano > Español)

Con Mozart lo ideal suele ser escuchar lo menos posible las obras antes de traducirlas. Hay que postergar al máximo la revisión, y dejarse sorprender por las tramas igual que lo hará el espectador.

Solo al término de una preparación en bruto agarré un folio, uno bien grande, para hacer un diagrama de la trama y de las relaciones entre personajes a lo largo de las escenas. A la luz de ese mapa, después, se hace una revisión más pausada en la que se afinan los detalles, y se preparan las situaciones futuras para mantener la coherencia interna del espectáculo.

Más complicada si cabe es la coherencia externa: esta traducción ha servido para aprender que el bingo se inventó a finales del siglo XVI, que hay volcanes por doquier y que Da Ponte era muy amigo de los refranes, entre otras cosas. Si bien estas óperas suelen estar trabadas sobre unas convenciones sociales propias del tiempo de escritura, en el caso de Così se añaden unas cuantas capas de elementos completamente originales, modernos y muy frescos. Mantenerlos supone mantener el impacto en el público —desde insultos hasta chanzas—, y por eso hay que darles prioridad absoluta. El resultado, a partir de este domingo.

Lo más sencillo

1. El orden expositivo.

2. La limpieza del texto de Da Ponte.

Lo más complicado

1. Los recitativos

2. Los chistes sobre bingos, volcanes y otras salsas.

La ficha

Funciones: 13, 15, 17 y 19 de noviembre de 2016. Teatro Campoamor de Oviedo.

Música de W.A Mozart

Libreto de Lorenzo da Ponte

PERSONAJES E INTÉRPRETES

Fiordiligi Carmela Remigio

Dorabella Paola Gardina

Despina Isabella Gaudí

Ferrando Alek Shrader

Guglielmo Joan Martín-Royo

Don Alfonso Umberto Chiummo

 

Dirección musical Corrado Rovaris

Dirección de escena Joan Antón Rechi

Diseño de escenografía Alfons Flores

Diseño de Vestuario Mercè Paloma

Diseño de iluminación Alfonso Malanda

Dirección del coro Elena Mitrevska

Nueva producción de la Ópera de Oviedo

Orquesta Sinfónica del Principado de Asturias

Coro de la Ópera de Oviedo

Un comentario

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