Skip to content

Cómo se hizo el sobretitulado de… Nabucco, por Emilio Sagi y Gianluca Marcianò

Recientemente, los socios de la Asociación de Amigos de la Ópera del Teatro Principal de Palma de Mallorca eligieron este montaje, Nabucco, como el mejor de su temporada: es una excusa perfecta para recordar cómo se hicieron los sobretítulos, en su día, para la creación del espectáculo en Oviedo.

Un concertante de Nabucco. Foto: Ópera de Oviedo
Un concertante de Nabucco. Foto: Ópera de Oviedo

Este Nabucco es especial por muchos motivos. El primero de ellos es que empezó a fraguarse cuando estaba escribiendo con Emilio Sagi, su director de escena, Cuestión de oficio. Unas memorias artísticas de Emilio Sagi; el segundo, es que he sido asistente de dirección en el montaje; y el tercero, que ha sido un éxito allá por donde ha pasado: Oviedo, Gijón, Pamplona y Mallorca.

Se trata de una de las óperas de los «años de galera» de su compositor, Giuseppe Verdi, y por tanto de una obra potente pero con obvias muestras de precipitación en algunos aspectos dramáticos. Que no solo son un problema; también son un acicate para proponer algo un poquito mejor: así se hicieron los sobretítulos de Nabucco.

La ópera

Cuenta la historia que, tras la muerte de su mujer y la pérdida de un hijo a Giuseppe Verdi le quedaban pocas ganas de componer ópera. Llegó a sus manos este libreto, el de Nabucco, de Temistocle Solera, y lo rechazó de plano. Pero se le cayó —esto, quizás, forme ya parte de la leyenda— y quedó abierto justo por la página que rezaba «Va, pensiero». A partir de ese coro, entronizado a la categoría de mítico dentro del mundo de la ópera, empezó a componer esta ópera que supondría el preludio a sus páginas más gloriosas (a saber, y a gusto de uno, Otello y Falstaff).

Nabucco es una forma muy rudimentaria de drama político-histórico: cuenta, de manera libérrima, el ascenso y caída de Nabucodonosor, rey asirio que sometió al pueblo judío y se veio fulminado, a renglón seguido, por la furia divina. Como no podía ser de otro modo, la trama viene revestida de una intriga amorosa entre una de sus hijas, Abigaille, e Ismaele, que a su vez está perdidamente enamorado de Fenena (la otra hija de Nabucco).

En cualquier caso, en el subtexto quedan desarrollados los temas del poder, los celos, la locura, la soledad, el miedo a lo divino y el sentimiento de culpa, distribuidos en cuatro actos que cuentan con algunas de las más memorables páginas de la ópera universal.

La producción

Este era uno de los pocos verdis que le quedaban por abordar a Emilio Sagi. Para hincarle el diente, propone un espacio vacío y refulgente, teñido de rojo sangre, tan solo vestido con un par de elementos de atrezzo y con sillas en los que desarrollar el drama. Unos colores potentes y mucha confianza en la capacidad actoral e interpretativa de coro y solistas fueron la clave de esta producción que, como él mismo ha explicado en muchas ocasiones, busca huir de las «óperas de barbas».

Algunas sorpresas más, de gran potencia visual, completan un montaje en extremo respetuoso con el texto y la música originales, dejando mucho aire para construir un sobretitulado fiel, fluido y freso, nuestras tres F favoritas a la hora de traducir ópera.

El sobretitulado (Italiano > Español)

A partir de la próxima semana, emprenderemos una serie de entradas específicas sobre algunos aspectos clave de un buen sobretitulado de ópera, zarzuela y teatro musical, pero de momento, sirva esta, igual que Samson et Dalila, como preludio a las complejidades de la ópera bíblica o de cariz histórico: tenemos toda una urdimbre de relaciones propias de otro tiempo; tenemos unos leit motivs dramáticos anclados en otro acervo cultural… Tenemos infinidad de elementos, en definitiva, que corren el riesgo de corromper el sobretitulado. ¿Cómo luchamos contra ellos? Con adaptaciones sin miedo.

Verdi y Solera ya hicieron lo propio en su momento: toman elementos del lenguaje bíblico y luego los pasan por un tamiz que los haga comprensibles para el público de su tiempo; nosotros, aquí, hacemos lo mismo. La trama de Nabucco ya es de por sí complicada de seguir, y contiene algunas piruetas argumentales complicadas de justificar y más aún de explicar: no queda más remedio que sentarse, leerla, comprenderla y tratar de proponerla del modo más sencillo.

A partir de ahí, no hay más que dejar a la música hablar…

Ekaterina Metlova como Abigaille en Nabucco. Foto: Ópera de Oviedo
Ekaterina Metlova como Abigaille en Nabucco. Foto: Ópera de Oviedo

Lo más sencillo

1. La musicalidad del texto.

2. El italiano, claro, y el tratamiento que le proporciona Verdi.

Lo más complicado

1. La trama.

2. La caracterización de los personajes.

La ficha

Funciones: 8, 11, 14, 16 y 17 de octubre de 2015. Teatro Campoamor de Oviedo.

Música de Giuseppe Verdi

Libreto de Temistocle Solera

PERSONAJES E INTÉRPRETES

Nabucco Vladimir Stoyanov / Damiano Salerno

Ismaele Sergio Escobar / Enrique Ferrer

Zaccaria Mikhail Ryssov / Ernesto Morillo

Abigaille Ekaterina Metlova / Maribel Ortega

Fenena Alessandra Volpe / María Luisa Corbacho

El Gran Sacerdote de Baal Miguel Ángel Zapater

Abdallo Jorge Rodríguez-Norton

Anna Sara Rossini

 

Dirección musical Gianluca Marcianò

Dirección de escena Emilio Sagi

Diseño de escenografía Luis Antonio Suárez

Diseño de vestuario Peppispóo S.L.

Diseño de iluminación Eduardo Bravo

Dirección del coro Patxi Aizpiri

Orquesta Oviedo Filarmonía

Coro de la Ópera de Oviedo

Teatro Campoamor de Oviedo

Sé la primera persona en comentar

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *