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Cómo se hizo el sobretitulado de… Don Pasquale, por Curro Carreres y Giacomo Sagripanti

Esta semana, la Ópera de Oviedo está en pleno periodo de funciones de Faust, de Gounod, que dirige escénicamente Curro Carreres. Es la tercera vez que dirige para la Ópera de Oviedo, y la tecera que sobretitulo una producción suya: aquí ya hemos hablado de Samson et Dalila, en enero de 2015, y de este mismo Faust, la semana pasada. Démosle, pues, cera al último título que nos quedaba: Don Pasquale, de Gaetano Donizetti. Se estrenó en Oviedo, y luego —ahí fue donde yo me incorporé— se repuso en el Teatro Jovellanos de Gijón, ya en junio de 2014.

Guardo un gratísimo recuerdo de esta ópera no solo porque me encante, sino porque fue la primera que sobretitulé. Así se hizo el sobretitulado de Don Pasquale.

La ópera

Nadie piensa en Donizetti si no es con mucho drama, y mucho muerto, y mucha circunspección. Pero hete aquí que el de Bérgamo no solo era capaz de complicar la vida a grandes reinas y hacer enloquecer a heroínas byronianas, sino que también tenía el don de hacer reír. Don Pasquale, ópera recuperada en tiempos relativamente recientes por el maestro Riccardo Muti, es la prueba palpable de ello, alineada con la famosa L’elisir d’amore.

Cuenta con hechuras casi rossinianas, aunque con muchas pinceladas que le imprimen un carácter propio y más romántico que clasicista. Es como si todos esos alocados coros y tremebundos finales de Rossini se hubieran suavizado, hubieran madurado y adquiriesen nueva luz.

El dottore Malatesta y Don Pasquale, viento en popa. Foto: Ópera de Oviedo
El dottore Malatesta y Don Pasquale, viento en popa. Foto: Ópera de Oviedo

La historia no deja de ser un buen enredo: Don Pasquale, un viejo ricachón que teme morir solo, se propone obstaculizar por todos los medios el matrimonio entre su sobrino, Ernesto, y Norina. El dottor Malatesta se propone ayudar a la pareja a hacer escarmentar al viejo, y a partir de ahí se organiza una complicada trama de engaños, disfraces y líos varios que conducen al más que previsible final. Pero lo importante, como siempre, es lo que ocurre por medio…

La producción

Ya sabemos que en muchas óperas el argumento es lo de menos. Esto no es un sacrilegio, ni un insulto, sino algo de lo que cualquiera podrá darse cuenta a simple vista. Don Pasquale, a pesar del dibujo perfilado de los personajes y de un mimo notable por las situaciones, es una de ellas: el desarrollo dramático arranca y se frena, se concentra y se dispersa por turnos, y resulta obvio que música y texto aún no han llegado al idilio que se conseguiría en décadas siguientes.

Con el drama aún incipiente, entonces, deja aire a que un director de escena la espolvoree con buenas ideas, y la vista con una dramaturgia acorde al humor que despliega. Es el caso de esta producción, proveniente de Canarias, en la que Curro Carreres transportaba la acción desde la consabida villa palaciega a un crucero, con algunas modificaciones de texto y un desarrollo sencillo pero efectivo. Clara la dramaturgia, solo quedaba un detalle: ese italiano de otro tiempo, al que había que prestarle especial cuidado.

El sobretitulado (Italiano > Español)

Se dice de Don Pasquale que, entre sus grandes aportaciones al género lírico, inauguró el fin del recitativo secco. Este tipo de recitativo (texto semicantado) iba acompañado únicamente del clave o del pianoforte, cuando aquí empieza a integrar a la orquesta. Este es el primer reto de una traducción adecuada, al cual se suma el mismo idioma.

El italiano es, en general, una lengua próxima al español. Pero esta es una ventaja de doble filo: por un lado, hace que los parlamentos coincidan en extensión en ambas lenguas; por otro, provoca un fenómeno que yo llamo «semicomprensión».

Consiste en que el espectador cree entender expresiones sueltas, pero en muchos casos son falsos amigos o significan exactamente lo contrario de lo que parecen significar. Así, en el sobretitulado es imprescindible «dialogar» con el espectador, y dejarle claro qué es un falso amigo y que no le estamos ocultando nada de información. Esta sensación se acentúa cuando las construcciones gramaticales, e incluso el léxico, son tan remotos en el tiempo.

Por último, los chistes: en Don Pasquale abundan los diálogos, y los chistes construidos a base de preguntas y respuestas. Mantener estos turnos y darles tiempos de lectura adecuados fue una de las mayores dificultades pero, una vez logrado —y visto que el público se ríe— una auténtica satisfacción.

La escena del café. Foto: Ópera de Oviedo.
La escena del café. Foto: Ópera de Oviedo.

Lo más sencillo

1. La claridad expositiva.

2. El tratamiento de los recitativos.

Lo más complicado

1. Los chistes.

2. La complicada relación entre el trío protagonista.

La ficha

Funciones: 7 de junio de 2014. Teatro Jovellanos de Gijón.

Música de Gaetano Donizetti

Libreto de Giovanni Ruffini y del compositor.

PERSONAJES E INTÉRPRETES

Don Pasquale Ricardo Seguel

Doctor Malatesta Isaac Galán

Ernesto Jesús Álvarez

Norina Elena Sancho-Pereg

 

Dirección musical Giacomo Sagripanti

Dirección de escena Curro Carreres

Diseño de escenografía Esmeralda Díaz

Diseño de vestuario Silvia García

Diseño de iluminación Eduardo Bravo

Coreografía Antonio Perea

Orquesta Oviedo Filarmonía

Coro de la Ópera de Oviedo

Teatro Jovellanos de Gijón

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