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Cómo se hizo el sobretitulado de… Die Walküre, por Michal Znaniecki y Guillermo García-Calvo

La partitura parecía tierna y breve en el momento de su entrega, pero resultó una montaña de proporciones épicas: esto, por primera vez, era Wagner.

Fue la primera ópera del de Bayreuth que tocó sobretitular, para la Ópera de Oviedo en este caso, en el ciclo bianual que está presentando la Tetralogía del Anillo en toda su inmensidad.

La traductora Teresa Gallego ha dicho, preguntada por cómo aborda las traducciones de grandes novelas, que prefiere traducir sobre la marcha antes que leerlas previamente: ese es el modo de preservar el sentido de la sorpresa en el lector.

Con los sobretítulos, especialmente con los de óperas como Die Walküre, ocurre tres cuartas de lo mismo: en la epopeya wagneriana van ocurriendo detalles, recovecos musicales y dramáticos y poéticos que conviene descubrir al tiempo que se va desenmarañando el lío de personajes en la cabeza del espectador. Así lo hicimos…

La ópera

Die Walküre es la segunda parte de la Tetralogía del Anillo, y la primera «jornada» tras el prólogo que supone Das Rheingold («El oro del Rin»). Wagner echó el resto en esta epopeya, grande en duración, grande en intensidad y grande en dificultades argumentales: la saga de hijos, hijastros, dioses y pueblos diversos convierten Die Walküre en un paseo compuesto por microrrelatos, en la que rara vez hay más de dos personajes interactuando a la vez y en el que, sobre todo, el drama se mueve mediante saltos hacia adelante y hacia atrás en el tiempo, por boca de los propios protagonistas.

Stuart Skelton como Siegmund. Foto: Ópera de Oviedo
Stuart Skelton como Siegmund. Foto: Ópera de Oviedo

A esto hay que añadirle un alemán perfectamente retorcido, de tintes heroicos pero con mucho de la cosecha de Richard Wagner: por ejemplo, casi todos los nombres propios tienen un significado concreto que, además, afecta (y mucho) a la trama.

La ópera, sin embargo, es una maravilla. Digo «sin embargo» por los reparos que suele causar en el respetable la extensión e intensidad de Wagner; y más si cabe en plazas del sur de Europa acostumbradas a otra clase de repertorios. Digamos más ligeros, más risueños o más «obviamente» apoyados en la voz, más vehiculares del lucimiento de los repartos.

Pero hete aquí que la trampa no residía en otra cosa más que en la potencia de la música y en la del texto. La primera está garantizada con alguien como García-Calvo en el foso. La segunda… La segunda requeriría de casi dos meses de trabajo hasta afinar el texto de sobretitulado.

La producción

Michal Znaniecki, que se ha venido ocupando de los dos primeros títulos de la Tetralogía, siguió el mismo sendero en esta Die Walküre que en Rheingold. Si en la primera entrega fueron las proyecciones de vídeo las que tomaron el Campoamor, en esta segunda se repitió el esquema, aunque se añadieron algunos elementos escenográficos (como dos alturas) para un ambiente abstracto.

El reparto fue un cañón: el tenor Stuart Skelton, que arrasó con Peter Grimes y tuvo que retirarse, en enero de 2015, de Sansón y Dalila por una afección vocal, venía como un animal enjaulado a resarcirse. Y vaya que si lo hizo, con García-Calvo ante él, Nicola Beller-Carbone al lado y Elisabete Matos y Tómas Tómasson completando los roles principales.

El sobretitulado (Alemán > Español)

Qué decir. Al principio, al abordar un wagner, parece que el miedo te asalta y te asola. Parece que nunca podrás con ello, pero lo que ocurre es mucho peor, es casi el síndrome del traductor en su estado más puro: que te atrapa y no puedes pensar en nada más durante el tiempo que dure el trabajo.

Wagner no es difícil, es voluminoso; no es complejo, es preciso; y no es complicado, es vasto. Los matices pueden parecer irrelevantes, pero constituyen una diferencia abismal a la hora de traducirlo al español: es decir, no exige tantos conocimientos bibliográficos (como podría parecer, porque es muy didáctico) como una enorme cantidad de horas para encontrar, en español, una buena correspondencia con esta o aquella palabra. Sobre todo, con los nombres propios, como advertía antes.

En lo tocante a la ejecución, es como una maratón. En Oviedo, pausas incluidas, pasamos unas cinco horas con Wagner cada noche de función, lo cual costó algún que otro constipado y una extenuación entre representaciones bastante notable. Pero la satisfacción… Ah, esa no la quita nadie.

Skelton y Nicola Beller-Carbone, sacando Notung del tronco. Foto: Ópera de Oviedo
Skelton y Nicola Beller-Carbone, sacando Notung del tronco. Foto: Ópera de Oviedo

Lo más sencillo

1.Wagner.

2. Un texto largo, pero muy bien construido y maridado con la música.

Lo más complicado

1. Wagner.

2. El «paraalemán» de Wagner.

La ficha

Funciones: 10, 13, 16 y 19 de septiembre de 2015. Teatro Campoamor de Oviedo.

Música y libreto de Richard Wagner
Producción de la Ópera de Oviedo

PERSONAJES E INTÉRPRETES

Siegmund Stuart Skelton

Hunding Liang Li

Wotan Tómas Tómasson

Sieglinde Nicola Beller Carbone

Brünnhilde Elisabete Matos

Fricka Michelle Breedt

Gerhilde Isabella Gaudí

Ortlinde Raquel Lojendio

Waltraute Sandra Ferrández

Schwertleite María Luisa Corbacho

Helmwige Maribel Ortega

Siegrune Marina Pardo

Grimgerde Anna Alàs i Jové

Rossweisse Marina Pinchuk

 

Dirección musical Guillermo García Calvo

Dirección de escena y vestuario Michal Znaniecki

Escenografía virtual Visual Scenic

Diseño de iluminación Bogumil Palewicz

Orquesta Sinfónica del Principado de Asturias

Teatro Campoamor de Oviedo

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