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Cómo se hizo el sobretitulado de… Otello, por Bruno Berger-Gorski e Yves Abel

Si hay una buena manera de festejar a Shakespeare en su cuarto centenario, esa es en equipo. El formado por Verdi, Boito y el bardo es un trío ganador, que dio las que para mi gusto son las dos mejores óperas de Verdi, con perdón de La Traviata. Una es Falstaff; la otra, esta. ¡Viva Otello!

La combinación de drama, música y casi, casi, ensayo sobre el género humano son un cañón, de una dificultad técnica notable pero de resultados muy agradecidos cuando se aborda con rigor y con cariño.

En Oviedo se ha representado hasta en siete ocasiones desde 1951. La última de ellas, en septiembre de 2014, supuso mi primera colaboración con la Ópera de Oviedo sobretitulando, con un título lleno de aristas y pequeños placeres ocultos: así se hicieron los sobretítulos de Otello, de Verdi.

La ópera

Abundan los estudios que comparan el desarrollo dramático de la obra de Willian Shakespeare y el libreto de Arrigo Boito para Giuseppe Verdi. Pero, a diferencia de muchísimos otros casos, la ópera no palidece en una eventual comparación con su fuente literaria.

Robert Dean Smith y Maria Luigia Borsi, Otello y Desdemona. Foto: Ópera de Oviedo
Robert Dean Smith y Maria Luigia Borsi, Otello y Desdemona. Foto: Ópera de Oviedo

En primer lugar, y de manera muy notable, Verdi y Boito «cercenan» el inicio veneciano concebido por Shakespeare y eliminan al personaje del padre, para colocar el foco sobre el tridente Iago/Otello/Desdemona. Así, ya en el inicio con un coro espectacular y subyugante se desata la acción, que no se va a detener hasta el final.

Iago, envidioso y ladino, busca hacerse con el puesto que ocupa Otello como general de las tropas venecianas en Chipre. Este, sin embargo, tiene otros planes, de ahí que Iago empiece por urdir la caída en desgracia del preferido de Otello, Cassio, y la propia autodestrucción del héroe.

Lo hace a base de mentiras y engaños que terminan por cuajar, y que desembocarán —no desvelamos ningún secreto al contar esto— en el asesinato de Desdemona a manos de un Otello celoso y fanático. Triunfa el mal, pero no lo hace de manera gratuita: el espectador acaba la partitura no solo agotado, sino acongojado por la constatación de que el único modo de combatir las más bajas pasiones es desde dentro, desde la más absoluta intimidad.

La producción

Bruno Berger-Gorski había dirigido Tannhäuser, de Wagner, en Oviedo unos años antes. Volvía entonces a Vetusta, para abrir la temporada, con un Otello conceptual y sencillo, concebido para destacar los conflictos de cada personaje (todo, en torno a Desdemona) en sus respectivos momentos individuales y de conjunto.

En una concepción abstracta, con reminiscencias del Mediterráneo más decadente, se desenvolvían todas las escenas en un espacio abierto, pintado de algunas gasas y detalles puntuales para un elenco que encabezaba el tenor Robert Dean Smith (que había cantado Tristan, en Oviedo, con éxito), acompañado del lujoso barítono Juan Jesús Rodríguez y la soprano italiana Maria Luigia Borsi.

El sobretitulado (Italiano > Español)

Al confeccionar el plan docente para el curso de sobretitulado, no hubo duda de que la mejor obra era Otello. Contiene el equilibrio perfecto: una historia universal que le es familiar a cualquier traductor o filólogo; una imbricación musical pionera y atrevida; y unos detalles literarios, en el texto, que le otorgan valor y dificultades. Lo equiparan a una partitura maestra, de hecho.

Maria Luigia Borsi, en primer plano, durante el inicio de Otello. Foto: Ópera de Oviedo
Maria Luigia Borsi, en primer plano, durante el inicio de Otello. Foto: Ópera de Oviedo

Que Berger-Gorski escogiese, para su dramaturgia, un territorio atemporal y ambiguo exigía encontrar un español adecuado a la función; uno que colocase el drama exactamente en ese mundo de ensoñación, pero que también remitiese a las hechuras coloniales y aventureras de Shakespeare. La neutralidad era imposible, porque todo en esta ópera es extremo y potente: cuando Otello asesina a Desdemona, la llama «prostituta», sin ir más lejos.

La presencia, tan esencial, del coro, también conllevaba un tratamiento del texto que permitiese seguirlo con comodidad, allí donde se suceden muchos parlamentos, apartes, reflexiones interiores y declaraciones de intenciones que tienen un acomodo muy concreto en el desarrollo de la trama.

Por todo ello, es la ópera perfecta para aprender a sobretitular; pero también para iniciarse en la ópera: si hay ocasión de verla (y hay estos días una inmejorable en el Teatro Real) es un título imprescindible.

Lo más sencillo

1. Un libreto redondo, perfecto y con una fuente literaria de categoría.

2. Unos personajes claros y diferenciados.

Lo más complicado

1. La presencia de Iago y de sus reflexiones en voz alta, que supuestamente nadie más oye.

2. La velocidad y densidad del texto en muchos momentos, como el inicio y la escena del brindisi.

La ficha

Funciones: 11, 14, 17 y 20 de septiembre de 2014. Teatro Campoamor de Oviedo.

Música de Giuseppe Verdi

Libreto de Arrigo Boito, basado en la obra teatral de William Shakespeare
Producción de la Ópera de Oviedo

PERSONAJES E INTÉRPRETES

Otello Robert Dean Smith

Jago Juan Jesús Rodríguez

Cassio Vicenç Esteve

Roderigo Manuel de Diego

Lodovico Stefano Palatchi

Montano/Un heraldo Damián del Castillo

Desdemona Maria Luigia Borsi

Emilia Mireia Pintó

Dirección musical Yves Abel

Dirección de escena Bruno Berger-Gorski

Diseño de escenografía y vestuario Barbara Bloch

Diseño de iluminación Alfonso Malanda

Director del coro Patxi Aizpiri

Orquesta Oviedo Filarmonía

Coro de la Ópera de Oviedo

Teatro Campoamor de Oviedo

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