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Cómo se hizo el sobretitulado de… La Bohème por Emilio Sagi y Marzio Conti

Con el reciente broche final de temporada en la Ópera de Oviedo, La Bohème de Giacomo Puccini, con libreto de Luigi Illica y Giuseppe Giacosa, empiezo esta serie de entradas breves a modo de «cómo se hizo» el repertorio que he sobretitulado hasta ahora.

Estas notas no son ni mucho menos un estudio exhaustivo: solo me detendré en uno o dos aspectos llamativos de la obra desde el punto de vista de la traducción en música. Quizás para que el público más interesado pueda aprender más, quizás para que a algún traductor le pique el gusanillo de aprender a sobretitular…

Bien vale la pena.

Los bohemios con su casero, Benoît/Alcindoro. Foto: Ópera de Oviedo

La ópera

La Bohème es una de las óperas más conocidas y representadas del repertorio, y también —por el personalísimo estilo de Puccini— una de las más complicadas de interpretar… y de sobretitular.

Cuenta la historia de cuatro amigos, Rodolfo (el poeta, un tenor), Marcello (el pintor, un barítono), Colline (el filósofo, un bajo) y Schaunard (el músico, otro barítono más bajo). Rodolfo se enamora de Mimì (soprano), su vecina, ya en el primer acto. En el segundo, en pleno bullicio del Quartier Latin parisino una Nochebuena, la presenta a sus amigos. Solo uno de ellos, Marcello, parece reticente a los amoríos: él, a su vez, estaba prendado de los «ojos negros y boca procaz» de Musetta (soprano ligera), que lo ha abandonado por un acaudalado Alcindoro (bajo) pero que volverá a sus brazos en esta famosa escena.

En el tercer acto, Mimì ha enfermado gravemente: sigue siendo invierno. Rodolfo quiere separarse de ella movido por la culpa de no poder atenderla o hacer nada para que se cure. Todo ello, para preparar el dramático desenlace: Musetta encuentra a Mimì por la calle, ya muy desmejorada, y la lleva al piso de los cuatro bohemios, donde muere.

Los principales temas de la ópera son, por supuesto, el paso de la juventud a la edad adulta y la enfermedad. Bueno, y el drama por el drama: esta ópera es de las de llorar y/o morir de amor. Ay.

La producción

La famosa producción de Emilio Sagi, con escenografía de Julio Galán, opta por una reconstrucción realista de la buhardilla, el café Momus, la barrière d’Enfer y, otra vez, la buhardilla.

El bullicio de una Nochebuena en el café Momus. Foto: Ópera de Oviedo

Sagi, que lo ha contado muy bien en diversas ocasiones —y en Cuestión de oficio, el libro que escribimos juntos– resalta en su Bohème el abandono de los años dorados para entrar en la vida real, abstrayendo el conflicto de la inocencia decimonónica para instalarla, en este caso, en los años posteriores a mayo del 68: concretamente, sus propios años de juventud, pobreza y felicidad extremas en el Londres que conoció como estudiante.

Como es habitual en él, asimismo, cada detalle del libreto tiene una correspondencia directa en la puesta en escena, con algunas pinceladas marca de la casa que marcan la diferencia: sirvan como ejemplo el juego de Rodolfo y Mimì apagándose las velas en el primer acto, en una seducción que explica la velocidad a la que se enamoran; o con el recurso de las fotos en la pared que Colline desgarra y destroza al final del cuarto acto.

El sobretitulado (Italiano > Español)

Lo más sencillo

1. La construcción de las relaciones entre personajes: se pueden respetar los niveles de discurso de todos ellos a lo largo de toda la ópera, porque no se fuerza ninguna relación y se mantiene la coherencia interna del libreto original.

2. Los golpes dramáticos y cómicos —cuando Schaunard explica que ha conseguido dinero matando a un papagayo a fuerza de tocar música… o de envenenarlo con perejil; la muerte de Mimì— están profundamente arraigados en la música. Así, la información se distribuye de tal manera que en los grandes números de conjunto, Puccini no aporta nada esencial para la trama.

Lo más complicado

1. La escritura musical de Puccini: hasta cuatro personajes cantando simultáneamente, solapándose y «atropellándose» los parlamentos, que obligan a fundir varios en uno o a cercenar información superflua.

2. Illica y Giacosa pintan a cada uno de los cuatro personajes masculinos principales mediante su nivel lingüístico: Rodolfo es ampuloso y excesivo en su manera de expresarse; Colline, sobrio y lleno de guiños filosóficos; Schaunard, desenfadado y directo; y Marcello es, quizás, el más «normal» en la manera de hablar.

La ficha

Funciones: 31 de enero, 2, 4, 5 y 6 de febrero de 2016. Teatro Campoamor de Oviedo.

Música de Giacomo Puccini.
(Lucca, 1858-Bruselas, 1924).
Ópera en cuatro actos.
Libreto de Giuseppe Giacosa y Luigi Illica, basado en la novela
Scènes de la vie de Bohème de Henri Murger.
Estrenada en el Teatro Regio de Turín, el 1 de febrero de 1896.
Producción de la Ópera de Oviedo.

Rodolfo: Giorgio Berrugi/Francisco Corujo
Schaunard: Manel Esteve
Benoît/Alcindoro: Miguel Sola
Mimì: Erika Grimaldi/Vanessa Navarro
Marcello: Damiano Salerno/Carlos Daza
Colline: Andrea Mastroni/David Cervera
Musetta: Carmen Romeu/Sandra Pastrana

Dirección musical: Marzio Conti
Dirección de escena: Emilio Sagi
Diseño de escenografía: Julio Galán
Diseño de vestuario: Pepa Ojanguren
Iluminación: Eduardo Bravo
Dirección del coro: Enrique Rueda

Orquesta Oviedo Filarmonía
Coro de la Ópera de Oviedo

En Twitter, me encuentras como @AlexCarantona.

La próxima semana: Cómo se hizo el sobretitulado de… Samson et Dalila, por Curro Carreres y Max Valdés

2 comentarios

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