Letras

Un vaivén de Tamariz

Pasos esenciales, primeros pasos. Coloco las cartas, parto de una baraja mezclada y ocurren algunas cosas. Aún a años luz de explotar todo lo posible y de hacer realidad la fascinación, pero al menos ya tengo algo de material en la recámara para sorprender(me) con lo que las cartas, y dos manos, pueden hacer.

Entonces, choco con el muro de la habilidad o de la técnica. Hay cosas complejas que no acaban de salir. En ese punto, tengo varias opciones para no perder el pulso a la magia: una es repetir alguno de los efectos sencillos y potentes que ya están dominados. Otra, explorar y afinar la presentación de juegos sin mucho misterio, pero que bien contados tienen un efecto demoledor. Y la última es revisar actuaciones fascinantes en las que se aúnan los dos rasgos: sencillez, magisterio y un buen relato.

Aquí, el maestro siempre será Juan Tamariz. No solo por habilidoso (que también), sino porque con principios sencillos y atajos muy sólidos es capaz de llevarnos a lugares insospechados. Puedo pasarme días enteros revisando su trabajo: da igual el cómo. Lo fascinante es el qué.

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