Letras

Días de radio

No sé cómo descubrí La Cultureta. Dicen de Carlos Alsina que es uno de los mejores periodistas radiofónicos: comanda las mañanas de Onda Cero y es un entrevistador obstinado, tenaz y bastante duro. Hace poco tuvo un encontronazo más que notable con Juan Luis Cebrián, que había ido a la radio a hablar de su libro. Más que recomendable entrevista.

Hay quien no le aguanta por tibio, porque habla despacio y contundente o por altivo. A Alsina, digo; no a Cebrián. Sin embargo, tras mucho escucharle, soy de los que ha acabado convencido por su estilo sosegado y por montar un programa de cultura los viernes por la noche en el que casi siempre hay papeletas para que se trate algo de interés. Sin entrevistas, sin complacencia y sin mucha piedad.

Está fatal visto hoy en día lo de no salir bramando, diciendo lo que quiere oír el oyente. Sin embargo, el día de Reyes por la tarde en Onda Cero entre él y su equipo se sacaron de la manga algo bastante llamativo: Parece que la radio ha venido para quedarseun especial que consitía en la adaptación de una obra de Norman Corwin radiada en 1939.

Participa buena parte de la redacción de la cadena. Supongo que hay algunos flancos por los que atacar la emisión, pero me quedo con el inmenso placer que supone escuchar a gente disfrutando y pasándoselo bien entre tanta molicie.

La esencia de la radio es el zumbido durante el primer café; durante un largo rato en la cocina o el acompañamiento simple a una tarde de domingo. La radio, que sigue siendo el medio de comunicación más consumido del mundo con diferencia, sigue sin perder su condición de acompañamiento hasta en los anuncios, de mantra.

Truena la música, imaginas, recuerdas. Hasta ellos mismos se regalan en el acto de organizar un teatrillo como los que ya apenas quedan, exceptuando cuando Radio Nacional organiza alguno de sus seriales dramatizados. ¿Por qué no hay más de esto?

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