William Boyd
Londres: Penguin Books, 2002
504 pp.
Reseña publicada originalmente en Culturamas.
Cada vez que se acerca un examen, es esencial que el estudiante recuerde una premisa fundamental: si no puedes convencerlos, atrónalos. Es decir, si no eres capaz de componer un desarrollo lógico en la prueba porque careces de datos o de la capacidad de enlazarlos, échales los que tengas a la cara y huye en la confusión.
Eso es lo que, más o menos, ocurre con William Boyd en esta novela, que no es novela: (más…)

