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Entradas que hablan sobre «Traducciones»

  1. Lo que arraiga en el hueso

    Lo escribí el Lunes 14 de septiembre de 2009

    Lo que arraiga en el huesoLo que arraiga en el hueso

    Robertson Davies

    Traducción de Concha Cardeñoso

    Barcelona, Libros del Asteroide

    2009 (original de 1985)

    Desde ya mismo, una recomendación completa y absoluta. Recalé en este libro sin pretenderlo, como algo casual: alguien estaba poniendo orden y dio con el volumen en una estantería en la que no debía estar. “Ya me lo he leído, está genial, llévatelo si quieres.”

    Pues, efectivamente, ataqué. Y es un libro largo, es complejo, pero no se cae de las manos en ningún momento. Es una novela en el sentido más clásico de la palabra, casi decimonónico: el protagonista nace, vive, muere y le ocurren mil y un avatares, pero con un par de guiños narrativos que hacen del relato algo perfectamente moderno.

    También remite a otros tiempos en el nivel lingüístico: el ingenio de Davies no reside en su habilidad para componer frases brillantes, ni para llevar la historia por derroteros osados. Lo que logra, como (aparente, al menos) currante de la literatura, es presentarnos los hechos en una lengua neutra, casi insulsa, logrando así que poco a poco olvidemos que es él quien está detrás de lo que estamos leyendo, y además, confiriendo muchísima más potencia a lo que ocurre en el libro. Porque parece una crónica, parece real.

    Uno de los mayores riesgos de este tipo de escritura es que uno no se puede permitir anunciar lo gris y aburrido que era el Canadá de principios de siglo así, tal cual. No, uno tiene que buscar un personaje que lo piense, y más tarde tiene que ocuparse de recargar el segmento correspondiente de descripciones y aburrimiento para que el lector termine de entenderlo: Davies logra este tipo de hitos sin perder el equilibrio o el pulso narrativo, como si se tratase de una carrera de fondo.

    Nada queda abierto en Lo que arraiga en el hueso, como decía, por esa magnitud de otro tiempo que tiene. Pero, tras haberlo leído, queda cierto regusto de que algo se ha escapado, de que quizás la historia esté incompleta: sospecho que es simple y llanamente porque se trata de la segunda parte de una trilogía, la de Cornish, que aunque fuera concebida para ser leída de manera compartimentada sin duda guarda una coherencia que me encantará descubrir.

    Sólo queda el fuerte aplauso para Libros del Asteroide: es el segundo libro suyo que cae en mis manos (el anterior fue Vida de Manolo, una joya de Josep Pla mucho más breve) y la edición es absolutamente impecable. Tipografías cuidadas, una traducción sin fisuras, bien trabajada… Conste que sólo menciono el trabajo editorial y el de Concha Cardeñoso porque casi siempre me tiro de los pelos al llegar a este punto, pero, por suerte, este es uno de esos deliciosos casos en los que lo único que hay que hacer es sentarse y disfrutar de un libro excepcional. Como tiene que ser.


  2. Nostalgia del absoluto

    Lo escribí el Jueves 13 de agosto de 2009

    Nostalgia del absolutoNostalgia del absoluto

    George Steiner

    Barcelona, Siruela

    2002 (original de 1974)

    Steiner, enorme pensador y ensayista, presenta en este libro cinco conferencias que dio en la radio canadiense en 1974, en torno a la sustitución de la religión cristiana por nuevos modelos que, en el fondo (aquí viene la carnaza) están basados en aquél: el marxismo, el psicoanálisis, la antropología entendida por Lévi-Strauss, la pseudo-ciencia y los cultos más bien oscuros (ovnis, etc.).

    El trabajo de pensar y de investigar en este sentido, el de reflexionar sobre cuestiones sobre las que no se tienen necesariamente suficientes datos es altamente arriesgado, puesto que es muy fácil enfangarse en materias ajenas o, al menos, no demasiado conocidas. Pero Steiner no se limita a disculparse constantemente por esto, sino que sortea el escollo de lo especializado buscando, más bien, en los elementos de juicio con los que cuenta material lo suficientemente válido como para aportar reflexiones de interés.

    Surge aquí un nuevo riesgo, que es el de, por pisar con pies de plomo, pecar de conservador y recalar en el extremo opuesto: el de las opiniones superfluas y escasamente documentadas. Tampoco: Steiner encuentra una línea recta y la sigue con gran firmeza, que sólo se quiebra en las conclusiones, quizás demasiado abstractas para el rigor que venía mostrando en las charlas.

    Si a esto le sumamos una traducción impecable (por impercetible) y la oralidad inherente a una conferencia radiofónica, resulta un libro que se puede consumir en una tarde (con cierta predisposición intelectual, eso sí) y, sin duda, enriquecedor.


  3. La máquina de follar

    Lo escribí el Domingo 26 de julio de 2009

    La máquina de follarLa máquina de follar

    Charles Bukowski

    Barcelona, Anagrama

    2002

    Si puedo evitarlo, nunca jamás leo traducciones: la mente se dispersa, la atención se desvía involuntariamente hacia cuestiones que no tienen nada que ver con lo que se está leyendo. Es el caso de La máquina de follar, que, encima, está traducido por cuatro manos.

    La frescura e inmediatez originales, hijas sin duda de las cualidades como poeta de Bukowski, desaparecen en nuestra lengua, pero sí subsiste la atmósfera que crea en cada relato y el trasfondo entre humano y surreal que con tanta maestría trabaja.

    Hermoso es, pues, el collejón que se merecen los señores de Anagrama: qué fácil es encargar un dibujín de una zagala con dos lustrosos encantos y venga, ponle de título el del último relato, que suena apetecible. Justamente lo más lustroso del libro (y del autor), que es esa atmósfera, parecen haber sido olvidadas en la edición para, en su lugar, tirarse a lo fácil.

    Esta es la editorial responsable de acercarnos algunos de los más reseñables libros que se han escrito en lengua inglesa, pero en ocasiones, como esta, tropiezan con el espíritu ramplón de quedarse en lo guarro, en lo maldito, en lo simple, y el resultado —por mucho que la selección fuera aprobada por el autor— es una colección deslavazada y descafeinada.

    Es evidente que un libro de relatos no puede funcionar como un bloque, y que buscar una coherencia entre cada texto más allá de un estilo no sirve de nada; pero en La máquina de follar no, parece que los cuentos se alternan de manera desorganizada, que se cruzan chapuceramente convirtiendo el libro en una especie de colección de consulta. Para que figure en el armario, vamos.

    De la obra en sí misma poco hay que decir, lo de siempre: ya es sabido cómo se las gasta Bukowski y en qué terreno se mueve, pero vuelvo a descubrirme ante él, vuelvo a tener ganas de comprar otro libro y de abrirlo con avidez cuando encuentro, línea tras línea, que no deja de sorprender, que sólo escribe desde la creatividad. Se permite fijar unas coordenadas, elegir unos carriles por los que va a transcurrir lo que sea que nos quiere contar cuando un para de páginas más allá se lo carga todo, empieza de cero y se reinventa. Y así, hasta el infinito.


  4. Episodio 2: Stefan Zweig y un poema (barra) canción

    Lo escribí el Martes 21 de julio de 2009

    Hacía un calor del demonio el día en que grabe esto… Pero creo que no se me fue la cabeza en ningún momento. Bueno, en la poesía. En fin, que Zweig nos pille confesados:

    [podcast]http://alejandrocarantonna.es/wordpress/wp-content/uploads/Episodio2.mp3[/podcast]


  5. Decir casi lo mismo. Experiencias de traducción

    Lo escribí el Miércoles 17 de junio de 2009

    Decir casi lo mismo Decir casi lo mismo. Experiencias de traducción

    Umberto Eco

    Traducción de Helena Lozano Millares

    Editorial Lumen, Barcelona, 2008

    A día de hoy, Umberto Eco es probablemente uno de los tipos que más y mejor piensa, a este lado del charco, en torno a cuestiones relacionadas con el lenguaje, la semiótica (su especialidad) y la traducción ; es uno de esos intelectuales al más puro estilo europeo que llevan toda su vida estudiando un puñado de temas,  en un proceso del que van surgiendo ideas que, en lugar de quedar plasmadas en un libro y desaparecer en el maremoto editorial, van envolviéndose de otras, creciendo y concretándose. Este libro es un ejemplo perfecto, con constantes remisiones a obras propias anteriores y, en general, a toda una carrera de estudio.

    Se trata de un ensayo ciertamente complejo para alguien a quien no le interese mucho la materia (537 paginacas), ya que, aunque en la introducción Eco afirma que quiere huir de presupuestos teóricos alejados de la práctica traductora, la verdad es que la suya en concreto no es demasiado vasta; al contrario que su historial académico o investigador.

    Esto no resta un ápice de valor a sus reflexiones: Eco opta por una exposición “como si se tratase de una conversación” con el lector, lo cual facilita la lectura. Además, a medida que leemos, nos vamos dando cuenta de que todo lo que Eco tiene que transmitir no estaría al alcance del “traductor raso” (el que sólo traduce, sin florituras filológicas) de no ser por el nexo que se se establece entre teoría y práctica mediante la experiencia del autor, sea la que sea.

    El libro queda, además, muy bien segmentado por epígrafes, y la mano providencial de Eco, conocido en el mundillo traductoril por implicarse hasta el tuétano en la adaptación de sus obras a otras lenguas, se deja sentir. Estos dos elementos terminan de redondear, en lo formal, un libro muy apetecible y accesible.