Desayuno hoy con un mensaje del TRAG, la lista de distribución de traductores audiovisuales más asentada, con un enlace a cierto artículo de El País sobre la traducción y doblaje de la última temporada de Perdidos, proceso que, dicho sea de paso, se está llevando a cabo a velocidades demenciales.
Me encanta cuando envían estos enlaces, porque así disfruto leyendo algo sobre traducción en prensa (cosa infrecuente) y luego asisto a los mensajes enfervorecidos o a las felicitaciones de los colegas, en función de quienes aparezcan en el texto.
En esta ocasión, las reacciones son de cabreo, y no es para menos: el artículo de El País, aparentemente elaborado con la misma premura con la que se realiza el doblaje, habla de los actores y de la directora largo y tendido; mientras que la traductora (María José Aguirre de Cárcer, en esta ocasión) queda relegada a la siguiente frase:
- Sábado 30. Llega el guión provisional, que se traduce en 24 horas.
Me imagino que a esto se referían los teóricos de la traducción con aquello de la “invisibilidad del traductor”… Yo, personalmente, no tenía ni idea de quién era María José Aguirre de Cárcer; y, sin meternos en debates sobre dónde debe quedar el nombre del traductor en el producto final, es demasiado que en un artículo de estas características ni siquiera se mencione su nombre.
Especialmente porque, por encomiable que resulte el trabajo de dirección y actuación en el proceso de doblaje, puedo asegurar y aseguro que traducir el guión de un capítulo de una hora en un día supone un buen tarrado de horas delante del ordenador y del diccionario; y una capacidad sobrehumana para mantener la concentración durante todo ese tiempo, y bajo presión.
La interesada, dicho sea de paso, ha respondido al foro esta mañana limitándose a agradecer las enhorabuenas. Mañana por la noche, a las 22:15, media España estará viendo el esperadísimo estreno y, de ellos, más bien pocos sabrán quién ha traducido lo que oyen. ¿Triste? No necesariamente: nadie conoce los nombres de las voces o directores de doblaje; lo triste es que, una vez más los alumnos aventajados de Primero de Progre, especialidad Cultureta, han vuelto a sacarse de la manga un reportaje curioso, cultural, pisoteando la figura central del proceso: quien ha puesto las palabras en boca de las voces.
No sé quién tiene más problemas, si periodistas o traductores… ¿Traductores periodistas?



