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Entradas que hablan sobre «Traducciones»

  1. La cocina de los Oscar

    Lo escribí el Martes 1 de marzo de 2011

    Estamos en Los Ángeles. Esta noche se entregan los Oscar, los premios -quizás- más importantes de la «industria del cine». Bueno, más bien, estamos en una cocina de una de las plantas altas del Círculo de Bellas Artes de Madrid mirando fijamente a una pantalla y esperando a que un presentador o premiado tome la palabra.

    Dos voces masculinas y dos voces femeninas llevamos cuatro horas, cuando se acercan las 2 y media de la madrugada en España, con el ceño fruncido sobre el guión de casi 200 páginas que rigió, con paso marcial, la ceremonia de entrega de los premios de la Academia.

    Los técnicos corretean entre el plató de televisión y el de radio que nos rodean, van dando buena cuenta del catering entre carrera y carrera y nosotros, entre tanto, vamos repartiéndonos los papeles: «Bueno, yo creo que seré James Franco», afirma Fernando. «Oprah. Sí, soy yo, que tú eres Anne Hathaway», dice Christine a Christina. Por supuesto, el guión no revela todos los misterios («Pero ¿quién es TBR?»): nadie sabe por dónde van a salir los premiados, nadie puede esperarse la metralleta de nombres en la que se convierte Andrew Sorkin al recoger el Oscar al mejor Guión Adaptado; tampoco que Bob Hope pueda ponerse a charlar, desde el más allá, con Jude Law y Robert Downey Jr.

    Así van pasando las horas hasta que cae el telón: son casi las seis de la mañana en un Madrid de lunes que empieza a desperezarse y entre tragos de café hemos ido tratando de poner voz, con el mayor tino posible, a todo el firmamento de Hollywood. Han caído los premios más técnicos, en los que una voz en ‘off’ felicitaba a los técnicos reconocidos por haber «desarrollado tanto ese sistema de cabrestantes»: ojipláticos, nos giramos entonces hacia Christina y le aplaudimos en silencio para que las palmadas no se colaran por el micrófono. En una noche recurrente pero inolvidable, hemos sido, por un rato y en la sombra, desde Kathryn Bigelow hasta Geoffrey Rush, desde Steven Spielberg hasta Sandra Bullock, desde Gwyneth Paltrow hasta Randy Newman. Y todo… desde la cocina.


  2. El Pentateuco de Isaac

    Lo escribí el Viernes 27 de agosto de 2010

    El Pentateuco de Isaac

    Angel Wagenstein

    Traducción de Liliana Tabákova

    Barcelona: Libros del Asteroide, 2008

    316 páginas

    Lo han vuelto a hacer. El catálogo de Libros del Asteroide se nutre, una vez más, de uno de esos libros que marcan y refrescan al mismo tiempo: resfrescan por su agilidad, por su calidad y por una traducción brillante; marcan porque aportan algo nuevo y único.

    En este caso, ese algo es la conciliación: El Pentateuco de Isaac nace en una cultura literaria alejadísima de la nuestra, con mucho de centroeuropeo y una pizca de occidentalidad. Lo que concilia, pues, es una estructura que nos es muy ajena pero al mismo tiempo accesible, es decir, toda una lección de literatura. (más…)


  3. Nuevo artículo en 452 ºF

    Lo escribí el Lunes 9 de agosto de 2010

    Ya ha salido el tercer número de la revista 452 ºF, una publicación especializada de literatura comparada con la que colaboro como traductor.

    En esta ocasión, se trata de un interesante artículo de Ahmahd Gashmari sobre el papel que desempeñan el supermercado y la televisión en White Noise, de Don deLillo. Podéis bajaros el PDF aquí.


  4. Que Lost nos pille confesados

    Lo escribí el Sábado 22 de mayo de 2010

    Para quien no esté enterado de la movida, explico lo que va a ocurrir el próximo domingo: Cuatro va a emitir cuatro de los últimos capítulos de Lost, luego va a estrenar el penúltimo subtitulado y, por fin, va a emitir –agárrense– el doble capítulo final con una diferencia de 30 minutos con respecto a la emisión estadounidense. La movida es que lo va a hacer subtitulado…

    Bueno, los fans de Lost se congratulan por esta iniciativa y, sin duda, tienen motivos para hacerlo: por fin, los piratillas de Internet han ganado la partida a los traductores profesionales que se desloman para que los capítulos lleguen en el menor tiempo posible: ojo, siempre he creído que tendría que ser el sector audiovisual el que se adaptara a los nuevos tiempos, y no al revés, pero tener a alguien subtitulando una serie como Lost en un intervalo de media hora, a riesgo de que se equivoque y la horda de frikis le meta fuego a Cuatro armada con azadas, me parece inhumano.

    Obviamente lo voy a ver, y no por ser fan de la serie sino por admirar el temple de quien vaya a llevar a cabo este triple mortal, y con la mera esperanza de que en la web de Cuatro cambien la expresión “generar los subtítulos” por algo un poco más elegante. No es que tenga que aparecer quien los vaya a hacer en pantalla pero, copón, ya les vale.


  5. Trilogía de Deptford

    Lo escribí el Jueves 18 de marzo de 2010

    DeptfordTrilogía de Deptford

    Robertson Davies

    Barcelona: Libros del Asteroide, 2009

    El quinto en discordia – Traducción de Natalia Cervera

    Mantícora – Traducción de Miguel Martínez-Lage

    El mundo de los prodigios — Traducción de Miguel Martínez-Lage

    Entro en la librería, me armo de valor y agarro el ladrillo de 1.200 y pico páginas: tras haber disfrutado tantísimo como disfruté de la prosa inteligente de Robertson Davies en la Trilogía de Cornish, la avidez me llevó a hacerme con la de Deptford en bloque, sin pensarlo dos veces –y considerando la economía, qué narices–.

    Leer una trilogía de esta envergadura de una sentada permite observar aquello que, en un escritor como Davies, más peligroso puede resultar: la creación de una obra tan extendida en el tiempo, la pérdida de coherencia del texto sin quererlo. Es evidente que una mente meticulosa y ordenada como parece ser la suya es capaz de no caer en fallos tontos de argumento; a lo que me refiero es más bien al ritmo subyacente, a la manera en que fluye la pluma sobre el papel.

    Y, sorprendentemente, a pesar de que cada una de las tres novelas adopta un punto de vista y un modo narrativo distinto, el traqueteo no se detiene: en El quinto en discordia tenemos una narración biográfica animada; en Mantícora, el discurso en primera persona salpimentado con diálogos más densos que enriquecen y aportan un fondo a la historia; y en El mundo de los prodigios, pues eso, el prodigio: la suma de ambos estilos combinada, a su vez, con la historia que ata y cierra lo que hasta ahora hemos leído, la revelación del truco del mago, el making-of de todo lo sucedido.

    Davies logra, al mismo tiempo, que no nos cueste dejar de fijarnos en la página por la que vamos, incluso que olvidemos el peso del tocho: los segmentos, más allá de la estructura global del texto, tienen valor por sí mismo, cada capítulo es un desarrollo de lectura cerrada y al mismo tiempo inserto en un total; esta dualidad se da igualmente en las novelas en general: pueden leerse empezando por la tercera parte hasta llegar a la primera y disfrutarlas de la misma forma. Abracadabra.

    La belleza estética del estilo y de la lengua que maneja Davies queda perfectamente plasmada en unas traducciones asumiblemente ricas, aunque de calidad creciente: la primera flojea por momentos, e incluye un puñado de errores tipográficos; la segunda se hace con el tono, aunque quizás lo adorne demasiado y resulte densa por momentos; la tercera mimetiza con enorme pericia el original, llegando incluso a arrancar una de esas sonrisas fruto de una broma inesperada, con la que tropezamos leyendo absortos.

    No me cansaré de recomendar a este señor, el puente perfecto entre la lectura de entretenimiento, la erudición más opaca y –adoro poder decirlo– la escritura inteligente.