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Entradas que hablan sobre «Spotify»

  1. Valor de ley

    Lo escribí el Miércoles 23 de febrero de 2011

    Decir de Valor de ley que es un peliculón es muy osado. Decir que es la mejor película de las nominadas a los Oscar, más. Pero es tan rematadamente necesaria como la canción de Johhny Cash que suena en la página web oficial. Y eso la hace única.

    Siempre he sido un gran admirador de los westerns, de las historias que brindan un trasfondo sencillo, un entorno conocido y explotado hasta la saciedad pero siempre fascinante y, por qué no, unos paisajes alucinantes.

    Precisamente la fotografía de las noches son, tanto en esta película como en La red social una de las cosas que más me ha atrapado de las películas de este año.

    Pero volvamos a la última de los Coen, película que, además, según leo, ha sido la primera de ellos que ha sobrepasado una recaudación en cines de 100 millones de dólares en Estados Unidos. Esto debería darnos algo que pensar: ¿qué aporta este remake? ¿Qué tiene de novedoso? Nada, y todo al mismo tiempo.

    Porque Valor de ley logra hacer que lo complicado parezca sencillo, logra llevar el lenguaje cinematográfico un par de pasos más allá lavándole la cara a lo que ya conocíamos y trayéndolo a los cines de hoy. Estas películas, de enorme complejidad en muchos de los planos cinematográficos que hay que saber conjugar, son las que terminan por reunir en un cine al público más variopinto, las fábulas más inmortales del folclore de una nación en construcción que han ido saltando del relato oral a la música (véase Johnny Cash, pero también a sus predecesores y herederos).

    Igual que esos cuentos hablan no solo de una tierra (los paisajes que nos regalan la vista) sino de unos personajes, de un dramatismo, de una cierta moraleja en mitad de la nada (los que nos seducen los sentidos e impregnan las narraciones), Valor de ley no solo plantea por enésima vez ese mundo al que siempre nos gusta volver.

    Con su historia, con unas interpretaciones bien servidas, con una niña repelente, con una pizca de humor negro, con tiros y una épica tan, tan particular… Vuelve a conseguirlo.


  2. El genio de Bill Evans

    Lo escribí el Sábado 6 de noviembre de 2010

    Me pasa algo extraño con el jazz: los artistas no me gustan por discos, sino en conjunto. Quiero decir, si compro, compro el pack: no me valen medias tintas –exceptuando puntuales idas de olla de determinados personajes, ejem, en los 80–.

    Uno de ellos, y probablemente el único que logró mantenerse permanentemente fresco, es Bill Evans. Por los formatos en los que ha tocado, por la manera en que ha abordado grandes clásicos y, en general, por esa conexión absoluta con el instrumento que le permitió hacer, exactamente, lo que le diera la gana.

    Hoy leo, y le escucho de fondo. Casi nunca soy capaz de tener música puesta, porque me desconcentra, me saca de las páginas y me obliga a prestarle a atención: pero esa es, justamente, la generosidad de Evans. No toca, habla. Mece.

    Ejemplos hay por miles, pero en este sábado de noviembre que parece de agosto, os dejo una pequeña muestra.


  3. Tom Waits – Orphans

    Lo escribí el Martes 13 de julio de 2010

    En realidad, quiero centrarme en el primer disco de esta triple publicación del enorme Waits: básicamente, porque es un artista difícil y de esos cuya obra constituye un muro duro como la roca pero tras el cual, en cuanto demos con una fisura y logremos colarnos, encontraremos cosas realmente interesantes.

    En mi caso, el primer disco de Orphans, titulado Brawlers, es esa grieta. Las melodías son cristalinas; y las referencias, evidentes. Además Waits lleva al extremo su magistral juego de desafinaciones, y desacuerdos, como en The Return of Jackie and Judy, cuando, en los primeros segundos, parece que nada encaja pero de pronto estamos escuchando un rok’n'roll…

    Hay contrabajos, hay vozarrones, solos, vientos; en definitiva, material para escuchar cualquier tarde de estas con tranquilidad. Espero que os guste: Tom Waits – Orphans


  4. Ramón Calduch – Grandes éxitos

    Lo escribí el Domingo 13 de junio de 2010

    Hablaba en una entrada anterior de los grandes artistas perdidos y me apetecía, en este brillante domingo, compartir los grandes éxitos de uno de ellos: Ramón Calduch.

    No sé de dónde ha salido este señor, pero el caso es que tiene unos temazos de órdago: son canciones tan, tan, tan inocentemente pastelosas, tan deliciosamente arregladas y con esa voz de crooner por encima de todo, que es inevitable dejarse seducir por ellas. Quizás mientras friegas, quizás mientras que caminas por la calle en un día soleado, pero siempre pintan una sonrisa en la cara de cualquiera.

    Por otro lado, resulta especialmente interesante la variedad de géneros musicales que toca Calduch: hasta un chotis se marca. En lo respectivo a ritmos y melodías, también es irresistible.

    Es un disco de domingo con todas las letras: Ramón Calduch – Grandes Éxitos De Ramón Calduch


  5. El Hijo – Madrileña

    Lo escribí el Domingo 6 de junio de 2010

    Llevo semanas dándole la brasa a todo el mundo con este disco, pero es que me tiene bastante fascinado.

    Son canciones cerradas, que no herméticas: todo lo que está, ocupa un lugar por un motivo u otro; el disco, en su conjunto, sólo adquiere sentido al escucharlo por completo, y tras entender que todos sus recovecos sólo sirven para hilarlo. No hay una línea argumental, no hay una continuidad en melodías o ritmos: todo es un bloque monolítico que empieza con ese fantástico guiño con aroma a Alaska que es Siempre ella y se cierra con la exagarademente melancólica Toda la noche nevando.

    La voz de Abel Hernández desempeña el papel que se le pide: infundirle peso y un carácter marcadamente propio al disco, igual que un Nacho Vegas, por poner un ejemplo. A pesar, no obstante, de lo recargado de la producción (y de los arreglos: en directo, este disco gana muchos enteros) y de la clara vocación de ofrecer unas letras trabajadas y literarias, El Hijo no llega a resultar cargante; quizás por el carácter más ficcional de sus canciones.

    Sea por lo que sea, es un gran disco que poner, dejar correr, y escuchar: El Hijo – Madrileña