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Entradas que hablan sobre «Política»

  1. Cascos, o Asturias solo puede ser Asturias

    Lo escribí el Lunes 3 de enero de 2011

    Ya es prácticamente oficial. Álvarez-Cascos ya se ocupó, ayer, de dar una rueda de prensa críptica de esas de las que tan bien le salen. Eso sí, por primera vez soltó al Cascos que todos estábamos esperando a ver, el que se quejaba soterradamente de que el PP no le hubiera elegido a él, el que está dispuesto a pegarle el empujón definitivo al «nuevo proyecto». Porque, a fin de cuentas, si lleva meses repitiendo que solo responderá a los designios de los asturianos, ¿percibe o no percibe ese clamor popular?

    Efectivamente, en el episodio de hoy empiezan los movimientos dentro y fuera de las formaciones políticas, los contactos con CDS y, en general, algunas migajas del opaco proceso de formación de una lista.

    Pero no adelantemos acontecimientos, mantengámonos cerca del nudo central, que es la comparecencia del ex-ministro de ayer, acordeón de quejas formales incluido. Anoche, después de que Cascos leyera su calculada intervención e hiciera lo único que tenía que hacer (eh, militantes, seguidme) el PP asturiano, en un arranque totalmente incomprensible, emitió un  comunicado con seis puntos de redacción atropellada y contenido, no sé cómo llamarlo, ¿beodo? Helo aquí, en Twitter.

    En el PSOE están a verlas venir, dado que esta situación es, para ellos, como si los dos tipos que pretendían robarte a la novia acabasen por pegarse entre ellos; eso sí, que nadie se confíe porque, visto lo visto, puede ocurrir cualquier cosa: a alguno de esos dos brutos se le puede escapar el puño y amoratarte el ojo.

    Esta es una de esas ocasiones en las que, en política, los acontecimientos se desarrollan a más velocidad de la que puede captar el ojo humano. No obstante, aún nos quedan unos días para responder a cuestiones cruciales: ¿dónde está Arias-Cachero, aka Felechosa? ¿Dará el salto alguien de ámbito nacional? Y, sobre todo, ¿desde cuándo se viene cocinando esto?

    En cualquier caso la carne ya está, por descontado, en el asador: cuando Cascos haya acabado con el PP, irá a por los socialistas; cuando Rajoy haya logrado darse cuenta de lo que acaba de pasar, irá a por Cascos; cuando el PSOE nacional quiera reaccionar, dejará de apuntar con electoralismo a las fracturas del PP para fijarse en la que se puede liar en Asturias; y cuando el PSOE asturiano reaccione empezará, por fin, una campaña. ¿Y Pérez-Espinosa, y Ovidio, y Gabino? Ahora tendrán que demostrar qué talla política usan: puede que ellos no tengan la culpa de nada, puede que ellos no sean quienes tienen que arreglar el desaguisado de la fractura interna, pero explícale eso a Génova.

    Ahora sí, empieza la carrera.


  2. Cascos, o Asturias es España

    Lo escribí el Sábado 1 de enero de 2011

    La noticia está saltando de portada en portada desde hace un rato. El Comercio ha tenido, en exclusiva, acceso a la carta con la cual Álvarez-Cascos abandona el Partido Popular. Y yo, de momento, no entiendo nada.

    Hace unos meses califiqué de torpe y de incomprensible la actitud del PP asturiano: ¡No tenían nada que hacer con Isabel Pérez-Espinosa! ¡Cómo se atrevían a medirse a Cascos, ese animal político?

    Sigo leyendo aquella entrada y sigo viéndole el sentido; Pérez-Espinosa sigue sin darme buena espina (perdón por el juego de palabras); y sigo pensando que Cascos era la opción ideal para ganar unas elecciones en Asturias. Ella me parece inteligente y preparada, sí, pero no deja de haberse criado al lado de de Gabino de Lorenzo –lo cual es bueno para unos, malo para otros y, para mí, el riesgo a una expansión de la política de Oviedo a toda Asturias que me da escalofríos–.

    No entiendo el fondo de la carta, en la que Cascos afirma que deja el PP por no haber recibido el «amparo solicitado reiteradamente al órgano competente ante los menosprecios, descalificaciones e insultos» de otros militantes.

    Esto reafirma la tesis de que, de haber sido elegido, pretendía purgarlos a todos; pero, otro lado, me escama sobre todas las cosas el aroma a movimiento previsto de antemano. Cascos tenía esta posibilidad presente, quizás sabía algo que no sabía el resto del partido antes del cónclave del pasado día 30. Si no, no se entiende que no haya dado el puñetazo en la mesa antes, dado que son tan graves las descalificaciones, etc., etc.

    Ahora no le importa, aparentemente, torpedear la línea de flotación del mismísimo PP nacional por (en fin, me parece a mí) no haberle elegido candidato. No solo no le importa, sino que con este gesto le pega un arreón de aupa a los populares españoles.

    Y por fin, llegamos a la cuestión esencial. Cascos siempre ha tenido cierta fama de político visceral, aunque la suya sea una visceralidad contenida y artera; no obstante, no me parece tan lanzado como para envidar de esta manera sin que exista otro motivo, más hondo, que su orgullo o su dignidad heridos. Si es por algo que ha ocurrido internamente, puede que nunca lo sepamos; si es por algo que está por ocurrir, posiblemente lo sepamos pronto.

    Se aceptan apuestas.


  3. Fin de año, etc. (dos) Paráilos

    Lo escribí el Jueves 30 de diciembre de 2010

    Hoy es día 30. Ya va tocando ponerse a pensar un poco, aunque sea en el modelo de Nochevieja –digo–, aunque el mundo ha decidido seguir coleando a nuestro alrededor hasta el último segundo.

    Así, hoy el PP ha decidio prescindir de Cascos y presentar a Isabel Pérez-Espinosa, lo cual, como ya escribí hace algún tiempo, me parece un error como una catedral. Pero ese no es el asunto ahora; es, sencillamente, que nuestra clase política se ha ocupado de echar más leña a un fuego que no es, precisamente, la hogareña chimenea de la que penden los calcetines.

    Un poco más abajo, en la misma portada de El Comercio, me encuentro con la entrañable noticia de dos pícaros que decidieron falsificar 100 entradas para la fiesta del restaurante Bellavista, con tal astucia que se plantaron en la imprenta más cercana con una entrada original y un pen-drive con el anverso y el reverso escaneados, pidiendo que se las hicieran lo más exactas posibles.

    En fin, son solo dos pinceladas: una, de las que importa, la otra, de las que hace sonreír… Pero ¿no estaría bien que dejaran de pasar cosas, aunque fuera un rato?


  4. La cara oculta de la LES

    Lo escribí el Martes 28 de diciembre de 2010

    La verdad es que odio dejar, como decía en la entrada de ayer, los deberes sin hacer antes de fin de año. Por eso, entre tanto guirigay administrativo como se está organizando estos últimos días del año, me he propuesto echarle un vistazo algo más detallado a la archiconocida Ley de Economía Sostenible, que bajo tan sugerente título oculta toda una colección de medidas de todo tipo, y que tratan desde el cambio climático hasta, claro, la piratería.

    Bueno, el texto responde evidentemente a la premisa «si no puedes convencerlos, atrónalos», y cuenta con un insufrible volumen de 184 páginas. Así, empiezo a sospechar que los únicos que han tenido la paciencia de desgranar el texto entero son dos psicópatas de alguna agencia a los que tendrán encerrados en un sótano. Y como, aunque yo no tengo sótano, sí soy un psicópata, también he me puesto manos a la obra.

    Artículo 92. Constitución de un fondo para la compra de carbono.

    Bien, la primera en la frente: es muy probable que de aquí a pocos años tengamos que comprar cuota de carbono a países extranjeros, y por eso, en lugar de dejar de emitir, debemos garantizarnos poder seguir creciendo. Más o menos bonito, pero así es. Ahora bien: ¿con qué nos montamos un fondo a estas alturas de la película? Lo habéis adivinado: con la pasta de las webs de las descargas. ¿Alguien entiende ahora que el Gobierno se negase a dividir esta ley en trocitos, como le pedía CiU? Si no hay por donde meter, tampoco por donde sacar.

    El texto se refiere a una muy ambigua partida presupuestaria procedente de «decomisos y apropiaciones efectuadas por los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad del Estado», esto es, de los euros que le pillen a los protagonistas de Callejeros y del…

    Artículo 127. Decomisos y apropiaciones de páginas digitales de contenido ilícito.

    (Ante todo sí, ya os dije que la ley era un pelín extensa).

    Bueno, esta es mi favorita: «Toda aquella página alojada en España o cuyos gestores o administradores se encuentren en territorio nacional y que contenga o haya contenido materiales ilegales de los descritos en el artículo 126.8 estará sujeta al siguiente sistema de penalizaciones».

    Y ese sistema es, queridos míos, que el administrador tenga que abonar al Estado (que se encargará de gestionarlo oportunamente) el «equivalente a 200 pulsaciones por página y día según las tarifas vigentes en los principales gestores de publicidad en Internet, tal y como se describen en el apéndice I».

    Efectivamente, dichas tarifas las fijan los gestores. Y ¿cuál es el mayor? Google.

    Es decir, esto supone que Google va a fijar, en el fondo, las penalizaciones que quieren imponerles a los que tienen webs de descarga ilegal. Sí, todo queda muy bonito sobre el papel, pero en serio, ¿qué será lo próximo? ¿Que Yahoo ponga el precio del pan?

    Eso por no hablar de las 200 pulsaciones, que a buen seguro darán que hablar: total, como tenemos un Código Penal que fija las multas en tiempo (multa de 6 meses, etc.) ¿por qué no hacer lo mismo en pulsaciones? O eh, mejor ¿por qué no darles 200 descargas por página y día a los de las webs? Pero de 20.000 voltios, claro. En fin, estamos todos locos.


  5. Wikiaburrimiento

    Lo escribí el Jueves 9 de diciembre de 2010

    Sí, lo de Wikileaks empieza a resultar bastante cansado. Rubalcaba no tuvo empacho en considerarlo cotilleos, y ahí está José María Izquierdo, con su blog enlazado hoy desde la portada de ElPaís.com, para poner los puntos sobre las ies.

    Creo que su discurso casa con el sentimiento general del periódico, el que nos ha ido llegando a través de esa esquina inferior derecha del enorme recuadro que tienen dedicado al «cablegate», como gustan de llamarlo. Las aguas siguen turbulentas en torno al asunto Wikileaks, con Assange detenido, los papeles publicándose en modo goteo… en fin, tratemos de poner un poco de orden en todas esas ideas.

    Marujeos y vergüenzas

    Que la clase política estime que lo de Wikileaks son cotilleos puros y duros, sin más consecuencias, está bien, es esperable. Igual que el hecho de que El País tenga a su director, Javier Moreno, listo para hablar en un vídeo extremadamente grandilocuenteEl País ha tenido acceso a lo que se puede considerar ya, sin duda alguna, la mayor filtración de la Historia.»).

    Y no menos normal es la picajosa envidia que corroe al resto de medios, con perdón, a los que les costó Dios y ayuda empezar a reconocer que El País se había llevado el caramelo y que ellos no tenían más remedio que andar a rebufo. Eso sí, desde que saltó la filtración he oído cosas alucinantes: alguno afirmando que nunca publicaría esa filtración de haber caído en sus manos (claro, claro); otros diciendo que no tiene ningún tipo de interés; y, finalmente, –esto es un off the record delicioso– que si su periódico no había recibido la filtración era por cuestiones ideológicas.

    Es decir, entendamos que estas tres posturas (la del sí, la del no, y la del paso de todo) son perfectamente normales. Ahora, pasemos a cosas más importantes.

    El auténtico alcance de Wikileaks

    Entiendo que la familia de José Couso siga con enorme interés los cables filtrados. También es lógico que a un sector de la población interese la información revelada sobre el funcionamiento interno de las embajadas. Y, sin duda, es pertinente que se conozcan determinadas posturas y operaciones de Estados Unidos en el extranjero.

    Ahora bien, de ahí a afirmar que esta filtración va a cambiar las relaciones internacionales hay un trecho: le pese a quien le pese, no me quiero imaginar las burradas que circularán por nuestras embajadas. Y no por nada, sino porque si uno baja a la puerta de cualquier oficina o ministerio, a donde están los funcionarios echando el cigarrillo, seguramente escuchará un lenguaje y unas afirmaciones no menos escandalosas.

    En cuanto al contenido en sí… Sinceramente, no hay tanto donde rascar. Es la confirmación de lo que se podía sospechar o intuir.

    Veamos los titulares de hoy, sin ir más lejos:

    La venta de barcos a Hugo Chávez dividió al Gobierno español

    Pues vale. ¿Esto debería ser portada en un periódico?

    EE UU se desinteresó pronto de la hipótesis ETA / 11-M

    Ídem.

    Cambiamos el tesoro por un ‘pissarro’

    Curioso, curioso el ofrecimiento de los estadounidenses para ayudarnos a solventar el conflictillo con los cazatesoros. Pero es más curioso que relevante. ¿No?

    Rusia vendió a Venezuela 100 sofisticados sistemas antiaéreos

    ¡Bien! Este puede tener algo más de chicha.

    Uribe buscó en secreto el diálogo con las FARC, según EE UU

    Atención a la coletilla: según EE UU. Información sin confirmar. ¿Es noticia que Estados Unidos crea que Uribe buscó el diálogo con las FARC?

    En definitiva, ¿no valdría más haber cogido toda la información y haber elaborado un libro, un dossier, o algo similar, de más calado, que un porrón de noticias imposibles de digerir?

    Julian Assange, ese hombre

    Siempre me ha dado mal rollo. Y no por ese pelo, ni por esa cara, ni por esos trajes: todo empezó con este perfil de The New Yorker. Parece alguien de intenciones poco claras, de procedimientos y costumbres extrañas.

    No obstante, lo más inquietante de Wikileaks tiene que ver con su organización: ¿cómo logra las filtraciones? ¿Por qué logra las filtraciones? ¿Por qué Estados Unidos?

    Es difícil conocer las respuestas a muchas de esas preguntas, y por eso jamás me atrevería a salir a la calle por él o a pronunciarme por su liberación. ¿Alguien cree que Julian Assange es esa especie de Batman que pretenden hacernos creer sus defensores? ¿En serio a nadie le causa algún tipo de inquietud, aparte de admiración o cualquier otro sentimiento, que un solo tipo sea capaz de desencadenar una especie de guerra fría digital? Léanse el perfil y plantéense su postura. Eso sí, uno sigue preguntándose desde cuándo Interpol persigue a violadores.

    La conclusión de todo esto se resume en dos palabras: opacidad y dudas, muchas dudas. Creo que las filtraciones le vienen grande a El País, que tiene a un equipo excelente de profesionales sacando noticias y haciendo auténtica minería informativa, pero en un medio que no entiende ni el alcance ni el fondo de lo que tiene entre manos.

    Démonos un tiempo, veamos que sucede y dejemos el tiempo correr, a ver si este asunto empieza a andar, a ver si sale del fango de las cantdades (250.000 documentos). Aún no lo sabemos todo. De momento, procuremos no dejarnos aburrir.