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Entradas que hablan sobre «Poesía»

  1. Abrirte los ojos

    Lo escribí el Lunes 11 de octubre de 2010

    Creía que no disfrutabas,
    en absoluto, de la oscuridad.
    Es más, creía que las luces,
    esas luces, estaban rotas y no apagadas.

    Mandaron encenderlas, y en ese
    confuso primer momento vi tus ojos,
    castaños, acurrucarse con rapidez.

    Los cerraste con tantas ganas,
    esos ojos, que los oí luxarse.
    Los encerraste bajo los puños,
    esos ojos, para no oírme.

    Pero decidí abrirlos. Abrirlos,
    sin palabras, con silencio.
    Luego con palabras, con estruendo.

    Luego los abrí, los trepané.

    Los abrí, los sorbí.

    En tus ojos ya no
    hay luz, no entra.

    Tranquila.


  2. Imágenes cargadas de fuerza

    Lo escribí el Sábado 25 de septiembre de 2010

    Flores en la cuneta

    Alejandro Céspedes

    Madrid: Poesía Hiperión, 2009

    «Pero hay tres cosas que cada vez que me las encuentro en mi camino siguen produciéndome una inmensa desolación: cadáveres de animales, zapatos desperdigados y ramos de flores». Así presenta Alejandro Céspedes las ideas –o mejor, las imágenes– en torno a las cuales construye este ‘Flores en la cuneta’. No se trata de un libro cargado de una moralidad de anuncio de la DGT, de un mensaje cifrado. No, se trata de una poesía rítmica y sólida, erguida sobre esos tres fotogramas de la introducción vestidos con el dramatismo que inevitablemente conlleva un accidente de tráfico. Ese dramatismo se convierte en un instrumento literario más en cuanto el autor lo exacerba, lo subraya y lo retuerce; se acerca más a aquellos autores estadounidenses herederos de la lágrima decimonónica, del héroe stendhaliano que rompe a llorar con la simple visión de la enamorada en brazos ajenos: «Aún no saben que a partir de la siguiente curva, y para siempre, van a llevar colgados de su corazón los ojos de una perra».

    De esta forma, Alejandro Céspedes elabora su volumen, que le valió el XXV Premio Jaén de Poesía, utilizando como lienzo –aparentemente– una mirada desapasionada y fría sobre el drama de la carretera, para que sea el lector quien dibuje, sobre él, su propio mapa del horror. Pero es un efecto, una ilusión: una segunda lectura más detenida revela que no hemos dado un solo paso que no fuera buscado, que hay truco tras cada emoción removida. Lo sirve, además, con la contención necesaria para no caer en el efectismo, con recursos gráficos –letras que se derrumban o se estiran por toda la página– que terminan de configurar el texto, hilvanado por eslóganes de anuncios de coches.

    El trabajo sobre la imagen pura y dura –especialmente, la dura– esconde uno de los pocos peligros a los que ha de hacer frente Céspedes en este libro: en algunos de los poemas, la propia fuerza de una instantánea de muerte o de hermosura, el ámbito en el que el autor se siente más cómodo, arrebata cierto protagonismo al desarrollo argumental, haciendo que el espectador se desvíe del supuesto camino trazado. Esta sensación, no obstante, deja de molestar en una de las últimas piezas del libro cuando este confiesa a voz en grito su condición de galería fotográfica: un poema estático, que se sirve únicamente de la palabra «ahora» para mantenerse anclado en un solo momento. Es más, en uno de estos arrebatos camuflados reside ese pasaje que impacta, marca y al mismo tiempo resume toda una obra: «Quieres seguir creyendo que eres dueño del cauce de este día porque aprietas a fondo y/ aceleras/ y todo ocurre al ritmo de la música que sólo tú decides».

    ‘Flores en la cuneta’ es uno de esos poemarios agradecidos con el lector que sólo pretende sentarse a disfrutar de un viaje de apenas media hora, que prefiere prescindir de rastrear las raíces grecolatinas de cada milímetro de papel; también lo es con el que quiera, lápiz en mano, descubrir las sutilezas literarias y referenciales que oculta. Un arte humilde, el de vender inmediatez enmascarando el trabajo interior; el de regalar una lectura agradable en una tarde, en un café, antes que abanicar el propio ingenio y erudición mediante un tostón de proporciones catastróficas.


  3. Episodio 3: Charles Bukowski y poema (de las nubes)

    Lo escribí el Martes 15 de diciembre de 2009

    Vuelvo a la carga con el podcast cuando más de uno me daba por desaparecido. A pesar de todo, cumplo la promesa y hablo de Bukowski, además de leer una especie de poema escrito rápidamente el otro día. Una vez más, un gustazo hablaros.

    [podcast]http://alejandrocarantonna.es/wordpress/wp-content/uploads/Episodio3.mp3[/podcast]