El que no haya visto lo que ya es el caso Ramoncín en YouTube es que vive en otro planeta:
Vaya por delante que Ramoncín nunca me ha gustado, ni como músico ni como figura pública. Esa actitud de malote está sostenida por muchas otras caras de la música española, desde Jorge Ilegal hasta Loquillo, pasando por Jaime Urrutia –cada cual, en su línea–. Pero en general estos merecen, bien por su música, bien por su trayectoria, algún tipo de reconocimiento o de respeto, al menos: Jorge Ilegal por tocar la guitarra como la toca y aguantar conciertos enteros en formato trío sin una negra fuera de su sitio; Loquillo (no José María Sanz, ojo) por ese discazo que fue Balmoral; Jaime Urrutia, por seguir ofreciendo más de lo mismo –pero no haber parado– desde el inicio de su carrera. Pueden gustar más o menos, pero los hechos son los hechos.
Ramoncín, no. Por algún motivo que se me escapa, se convirtió o decidió convertirse en el adalid de la SGAE, en su cara visible y, si con ello tenía que partirse la crisma contra las hordas de detractores (cuyo núcleo duro está, encima, integrado por informáticos, interneteros y gente con bastante tiempo libre) estaba dispuesto a hacerlo. Pero ¡ay!, resulta que si te pones farruco te escrutan con el triple de dureza. Y claro, sale a la luz la versión arriba enlazada. Y claro, tienes que salir en Rolling Stone intentando defenderte, tirando piedras y, en general, metiendo la gamba con más ahínco.
Desgranemos sus palabras:
«No es una buena versión»
De hecho, no es una versión. De hecho, es coger a una banda de estudio, darle un disco de Nirvana y decirle «toca esto». Partiendo de ahí, o eres Nirvana y clavas la misma canción –algo imposible por definición– o el resultado será desastroso. Siempre.
«No tuvimos tiempo de ensayar»
Y entonces ¿por qué sales a un escenario?
«De ahí a que llegue un desocupado y se ponga a escrutar minuto a minuto, segundo a segundo el tema tiene mucho más que ver con una enfermedad que produce mi presencia»
A ver si lo he entendido: ¿«Jo, es trampa, como me odian analizan lo que toco»? Pues me temo que sí. En cualquier caso, y sea por el motivo que sea, cuando actúas ante una cámara de televisión tienes que atenerte a las consecuencias, incluyendo esto:
«Lo peor es acabar en CNN+ por la mañana»
Aquí, efectivamente, lo musical queda de lado para dar paso a lo periodístico: ¿es noticia esta polémica? Sí. No en la sección de cultura, en la de sociedad… Y en esa sección un cantante sólo entra por su propio pie. Ramoncín sabe.
«Efectivamente, hay un momento en el que me olvido de la letra porque no me la sé»
Esto es meter la pata más de lo que la había metido. Digo.
«Haciendo música en directo [de la cual] el 99% rozando la perfección [...] Si quieren ver versiones, que vean la versión del River [sic] casi imporvisada que hicimos»
Sólo por esa pronunciación la versión ya es un desastre, pero lo más reseñable es que este supuestamente consultable The River tampoco es una versión, es una banda ensayada planchando la versión de directo de Springsteen de la época (intro incluida).
Con agachar la cabeza hubiera bastado, pero en el momento en el que la culpa del linchamiento la tienen tus detractores, y que lo son por tu relación la SGAE, se produce un cortocircuito en tu razonamiento que hace tu postura completamente insostenible como artista (que, al parecer, es como pretendes ser visto). Mala suerte, Ramoncín.
