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Entradas que hablan sobre «Música»

  1. Tom Waits – Orphans

    Lo escribí el Martes 13 de julio de 2010

    En realidad, quiero centrarme en el primer disco de esta triple publicación del enorme Waits: básicamente, porque es un artista difícil y de esos cuya obra constituye un muro duro como la roca pero tras el cual, en cuanto demos con una fisura y logremos colarnos, encontraremos cosas realmente interesantes.

    En mi caso, el primer disco de Orphans, titulado Brawlers, es esa grieta. Las melodías son cristalinas; y las referencias, evidentes. Además Waits lleva al extremo su magistral juego de desafinaciones, y desacuerdos, como en The Return of Jackie and Judy, cuando, en los primeros segundos, parece que nada encaja pero de pronto estamos escuchando un rok’n'roll…

    Hay contrabajos, hay vozarrones, solos, vientos; en definitiva, material para escuchar cualquier tarde de estas con tranquilidad. Espero que os guste: Tom Waits – Orphans


  2. Ramón Calduch – Grandes éxitos

    Lo escribí el Domingo 13 de junio de 2010

    Hablaba en una entrada anterior de los grandes artistas perdidos y me apetecía, en este brillante domingo, compartir los grandes éxitos de uno de ellos: Ramón Calduch.

    No sé de dónde ha salido este señor, pero el caso es que tiene unos temazos de órdago: son canciones tan, tan, tan inocentemente pastelosas, tan deliciosamente arregladas y con esa voz de crooner por encima de todo, que es inevitable dejarse seducir por ellas. Quizás mientras friegas, quizás mientras que caminas por la calle en un día soleado, pero siempre pintan una sonrisa en la cara de cualquiera.

    Por otro lado, resulta especialmente interesante la variedad de géneros musicales que toca Calduch: hasta un chotis se marca. En lo respectivo a ritmos y melodías, también es irresistible.

    Es un disco de domingo con todas las letras: Ramón Calduch – Grandes Éxitos De Ramón Calduch


  3. Aquí un artista

    Lo escribí el Viernes 11 de junio de 2010

    Llevo un tiempo hablando con gente que se dedica a diversos tipos de actividades sobre la importancia de reivindicar al artista de toda la vida.

    En realidad, todo viene porque gracias al milagro de Spotify me he metido a re-descubrir a cierto grupo de artistas de los que ya no quedan, entre los cuales cabe destacar a Ramón Calduch y –no me da miedo reconocerlo– el mejor Raphael. ¿No da mucha pena ver cómo los acordes ya no van clavados; cómo los arreglos han perdido brillo; cómo se ha simplificado (y en ocasiones, banalizado) todo esto?

    Estos dos artistas, por ejemplo, pueden gustar más o menos, pero es innegable que son unos currantes, que hay un trabajo más que palpable detrás de una música ligera y accesible. Es decir, son artistas de los de toda la vida.

    Hoy, lo más parecido que tenemos son los triunfitos y animales de ese pelaje: ¿qué pasa con la gente del rock, del indie, con los de los bares? Pues que pocos, muy pocos, curran.

    No hay cosa que me dé más rabia que un grupo de disco epatante y directo apestoso; o un muermo escénico: ¡zarandéame!

    Y así llegamos al problema final: vivir en España. Si no recuerdo mal el propio Loquillo hablaba de este tema en una entrevista, al decir que en este país es muy difícil vivir de la música por una cuestión de cachés; al igual que muchos otros artistas –he dicho artistas– que miran con anhelo a los Estados Unidos donde, si uno quiere currar, puede vivir de tocar. Trabajará mucho, cobrará poco, pero al menos existe la opción de dedicar tu tiempo a construir un gran directo, a sacarlo adelante y ¡bravo! vivir de él.


  4. El Hijo – Madrileña

    Lo escribí el Domingo 6 de junio de 2010

    Llevo semanas dándole la brasa a todo el mundo con este disco, pero es que me tiene bastante fascinado.

    Son canciones cerradas, que no herméticas: todo lo que está, ocupa un lugar por un motivo u otro; el disco, en su conjunto, sólo adquiere sentido al escucharlo por completo, y tras entender que todos sus recovecos sólo sirven para hilarlo. No hay una línea argumental, no hay una continuidad en melodías o ritmos: todo es un bloque monolítico que empieza con ese fantástico guiño con aroma a Alaska que es Siempre ella y se cierra con la exagarademente melancólica Toda la noche nevando.

    La voz de Abel Hernández desempeña el papel que se le pide: infundirle peso y un carácter marcadamente propio al disco, igual que un Nacho Vegas, por poner un ejemplo. A pesar, no obstante, de lo recargado de la producción (y de los arreglos: en directo, este disco gana muchos enteros) y de la clara vocación de ofrecer unas letras trabajadas y literarias, El Hijo no llega a resultar cargante; quizás por el carácter más ficcional de sus canciones.

    Sea por lo que sea, es un gran disco que poner, dejar correr, y escuchar: El Hijo – Madrileña


  5. M. Ward – Hold Time

    Lo escribí el Domingo 30 de mayo de 2010

    Inauguro esta sección con el excelente disco de M. Ward. Se trata de la mitad de She & Him, que quizás os suene más.

    Bien, la gracia de Ward reside en su acertadísima fusión de folk, gospel, rock y nosecuantas cosas más: es decir, su música trasciende la fusión pura y dura para situarse en un estilo totalmente nuevo; no inventado por él, eso desde luego, pero sí con una producción y un estilo marcadamente propios: las armonías y melodías no resultan especialmente originales.

    Es casi un artista de “domingo”, perfecto para tener de fondo mientras que se lee, se vaguea o se friegan los platos; no obstante, resulta igualmente propicio para dar un paseo con él, por esas rítimicas tan marcadas y, a la vez, perfectamente engarzadas con las melodías. Sorprendente, de hecho, resulta escuchar su versión de Rave On, de Buddy Holly.

    Que lo disfrutéis: M. Ward – Hold Time