Podría publicar esta entrada en Ficción, pero no pienso hacerlo porque lo que me dispongo a contar, aunque literario, es absolutamente verídico.
Por norma, no suelo responder a las llamadas de teléfono de números que no conozco si se producen a horas extrañas; igual que no respondo al timbre del portal en determinados momentos del día. Bien, así y todo, lo más frecuente es que esas llamadas sean debidas a una equivocación, y no vuelva a saber nada de ese misterioso móvil que no conocía: la última vez que, de hecho, me propuse comprobar una de ellas me respondió una mujer bastante asustada cuando le dije que me habían llamado desde su móvil: ¡qué glorioso bucle: ella se confunde; luego yo me confundo al devolverle la llamada; luego ella se vuelve a confundir; luego, un señor de Albacete; después, una señora de Hospitalet…!
El caso es que ayer, volviendo en el tren a Madrid, a media tarde, sonó mi móvil. (más…)
