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Entradas que hablan sobre «Literatura norteamericana»

  1. Freedom

    Lo escribí el Miércoles 16 de febrero de 2011

    Freedom

    Jonathan Franzen

    4th Estate: Londres (2010)

    562 pp.

    Cuesta saber por dónde empezar con Franzen. ¿Qué decir de él, si su literatura parece de lo más cotidiano, si se diría que no ha ocurrido nada, o poco, que realmente haya cambiado el mundo? Y es que ese es el truco: recurre a una historia tan normal –en un principio– que podría estar sucediendo a la vuelta de la esquina sin que nos estemos enterando. Luego los acontecimientos se van amontonando, van entrando en escena todo tipo de juegos, de giros, de filigranas aparentemente gratuitos. Y va colándonos la auténtica carga de la novela y, al pasar la última página (doblando el lomo, ya: no es que sea un folleto) buscamos un poco más de Franzen. Pero no, se ha terminado: ¿te lo has perdido? Eso pasa por parpadear.

    Tampoco es que sea difícil seguirle los pasos al relato. Está construido sobre un puñado de estadounidenses de hoy exagerados hasta sus respectivos estereotipos (estereotipos adecuados, digo), limitando el grupo a un número asequible de miembros. Asimismo la estructura, que alterna segmentos de aquí y de allí, lineal pero no llana, permite ir visitando cada una de las escenas con enorme agilidad. De no ser así, no habría por dónde agarrar Freedom.

    Y digo «de no ser así» con toda la intención, porque no creo haber encontrado el punto fuerte, la clave de la genialidad de Franzen. Existe, sí, uno se da cuenta a medida de que lee de que algo está ocurriendo; se identifica con este o con aquel, o con el que pasa por allí al fondo: todo es real y fascinante como un día normal. Puede que esa sea la sensación. Pero es imposible aislarla de todo lo que la rodea.

    No es tanto un ensayo o una crónica como una buena novela, una que da cuenta de su tiempo y de su pulso. No pesan tanto los hechos o la minuciosidad con la que se describen las interacciones entre los personajes (verosímiles, como digo) como el ambiente general, sus argumentaciones, lo que representan.

    Podría haber llegado a ser la novela que te cambia la vida de no haber sido por el plano emocional. La misma técnica utilizada para la construcción de los Berglund y alrededores en lo moral y lo ideológico llega hasta sus sentimientos y la manera en que encaran el paso del tiempo. Esto queda perfectamente reflejado y medido, cosa nada fácil de encontrar bien hecha, pero le falta, para ser redondo, un punto de sutileza. Perderle el miedo a dejar cosas sin decir que intuya el propio lector; incluso, por qué no, ocultárselas deliberadamente. No solo hacernos pensar, sino hacernos preguntas con algo de descaro.

    Pero ni siquiera estoy seguro de que sea un inconveniente. Ni siquiera estoy seguro de vaya a olvidarme de este libro. Ni siquiera estoy seguro de suficientes cosas tras terminar de leerlo como para no recomendarlo mucho, mucho.


  2. Lo que viene

    Lo escribí el Sábado 22 de enero de 2011

    Hay autores que dedican toda una vida a un objetivo. De esos que son capaces de levantarse a diario a labrarse un Nobel; o de los que guardan, pegada en la nevera, una lista de todos los premios literarios que conceden las cajas rurales constantemente por ese relato ya escrito, por esa novela manida. Y hay autores como Johnathan Franzen, que se dedica a dar con su novela perfecta. Saltó a la fama a principios de la década (ya) pasada con The Corrections, con un estilo tan expansivo como adictivo. Un género tan propiamente estadounidense como personal, unos libros que andan a medio camino de la ficción y del ensayo contemporáneo. En septiembre del año pasado, tiró la casa por la ventana con Freedom, mismo estilo, mismo género, pero no más de lo mismo. Un novelón de los que podrían tener más de un siglo y que alguien de la editorial Salamandra aún se debe de estar deslomando para traducir, pero que llegará en 2011 a España.

    Otra buena noticia: el solemne, canadiense, barbudo y entrañablemente erudito Robertson Davies regresa de la tumba (21 años hace ya que nos dejó), una vez más, de la mano de Libros del Asteroide. «Monté la editorial porque un día me di cuenta de que no leía nada que tuviera menos de 10 años», contaba el editor en una ocasión. Y así fue: dos de las trilogías de este genio olvidado ya han aterrizado impecablemente publicadas. Pronto, muy pronto, llegará la primera parte de otra más, la de una compañía de teatro que se enfrentará, en esta entrega, al montaje de The Tempest, de Shakespeare.

    No será difícil perderse en la ensalada editorial del año que entra, pero así, de mano, estos dos bocados vale la pena buscarlos.


  3. Hiroshima

    Lo escribí el Lunes 27 de diciembre de 2010

    Hiroshima

    John Hersey

    Londres: Penguin, 1985 (2009)

    243 pp.

    El 31 de agosto de 1946 los lectores de The New Yorker se llevaron una sorpresa. Desde la primera página, tras la agenda de ocio habitual, hasta el final, todo el número de esa semana era este reportaje de John Hersey. Si estáis suscritos, podéis leerlo escaneado aquí.

    ¿En qué consiste Hiroshima? ¿Cómo abordar el asunto? Personalizándolo: es el más difícil todavía, agarrar a seis supervivientes del bombardeo de aquel 6 de agosto de 1945 y contar sus historias con precisión, mostrando el horror contenido en todas y cada una de las imágenes, pero sin dejarse seducir por el evidente sentimentalismo posible.

    Como escribe sobre uno de los personajes hacia el final del libro:

    The bombing almost seemed a natural disaster – one that it had simply been her bad luck, her fate (which must be accepted) to suffer.

    Es decir:

    El bombardeo casi parecía un desastre natural, que había sido su mala suerte, o su destino –que ha de ser aceptado– lo que le había tocado sufrir.

    Así, sin plantearse estrategias políticas o tácticas militares, Hersey acota el relato a lo que le concierne, a lo que les ha sucedido a estas seis personas. Y lo que les ha ocurrido sin ornamentos, sencillamente como es, para que cada lector pueda conocer con curiosidad casi científica qué supone que caiga una bomba nuclear. A partir de ahí, uno puede organizar las ideas en su cabeza, ya puede construir una opinión. Pero solo entonces, no antes.

    El equilibrio y la mesura que Hersey alcanza en este libro se han repetido muy pocas veces desde entonces, incluso considerando Hiroshima no ya como reportaje si no como novela: imaginemos que Little Boy nunca hubiera caído, que no supiéramos qué es Japón. En esas circunstancias, no dejaríamos de encontrarnos ante una obra excepcional. Porque es su tono desapasionado lo que desgarra, porque es el detalle lo que sobrecoge. Esto es Hiroshima, 8 y cuarto de la mañana del 6 de agosto de 1945.


  4. Bret Easton Ellis en Madrid

    Lo escribí el Miércoles 29 de septiembre de 2010

    Ayer por la tarde tuve la oportunidad de asistir a la presentación de Imperial Bedrooms, el nuevo libro de Bret Easton Ellis. Dejando de lado el balbuceo de Rosa Falcón, que parecía tratar de leer cinco notas de prensa al mismo tiempo en la presentación, y de los poco atinados comentarios de Ray Loriga, Ellis no decepcionó a quienes sentíamos curiosidad por ver al hombre tras las historias.

    Respuestas largas y cansadas por una gira de presentaciones eterna, pero que nos dejaron ese regusto de serenidad, lucidez e inteligencia que sospechábamos al leerle. No faltaron, claro, preguntas sobre la indumentaria de los personajes de American Psycho: pero incluso las más frívolas y aparentemente irrelevantes tuvieron respuesta del autor.

    Su forma de hablar resulta, sin embargo, escalofriantemente similar a la de cualquier diálogo que pudiera escribir –por suerte, nadie cometió la torpeza de preguntarle por la parte de verdad que hay en sus novelas–: en lugar de aclarar dudas, lo que Ellis hizo fue sembrar más. Es decir, las ganas de hacerse con Imperial Bedrooms, multiplicadas…


  5. Leviathan

    Lo escribí el Lunes 13 de septiembre de 2010

    Leviathan

    Paul Auster

    Faber & Faber: Londres, 1992

    245 pp.

    ¿Qué tiene un libro Auster siempre? Un tipo escribiendo, relaciones complicadas, coincidencias inverosímiles e imágenes sugerentes. ¿Qué tiene un libro Auster cuando es un buen libro? Ni siquiera él mismo lo sabe.

    En los últimos años he intentado hincarle el diente a parte de su producción más reciente y, como tantos otros lectores, Travels in the Scriptorium me duró en las manos lo mismo que un delicioso bocadillo de roast-beef revenido: nada… (más…)