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Entradas que hablan sobre «Literatura europea»

  1. Debout les morts

    Lo escribí el Miércoles 17 de febrero de 2010

    Debout-les-mortsDebout les morts

    Fred Vargas

    París: J’ai Lu (2000)

    Ante todo, voy a intentar hablar de este libro sin reventarlo. Pero no prometo nada, así que si alguien tiene intención de leerlo, atención.

    Fred Vargas se ha hecho un nombre a base de duro trabajo, de una bibliografía extensa y, no nos engañemos, de explotar el género más socorrido y uno de los más cómodos para cualquier narrador: el policíaco.

    El thirller, de esta forma, no requiere más que de un final espectacular y, a partir de ahí, dar los pasos pertinentes hasta colocarse en el principio: un esquema perfectamente estructurado desde el minuto uno, sin meterse en berenjenales narrativos que requieran romperse las neuronas. Luego, sólo queda aplicar la pluma con el talento de cada cual y voilà: un auténtico roman policier.

    El problema con Fred Vargas (es una señora con pseudónimo, por cierto) es que, si bien posee un talento enorme en ese segundo paso, el de escribir propiamente dicho, en su desarrollo de la trama hace gala de una cierta pereza que por momentos cabrea: giros cogidos con pinzas, diálogos forzados y ramalazos creativos, con escenas y detalles casi líricos, que poca cabida tienen en una novela policíaca, en la que el relato ha de ser fluido, voraz y directo.

    Quiero decir que como novelista vale un potosí, y los personajes protagonistas están razonablemente bien dibujados; sin embargo, al elegir este género tan cómodo, el libro ha quedado bastante desequilibrado: un primer capítulo más que sugerente y un capítulo final típico pero eficaz; y una ristra de episodios de dudosa pertinencia en medio, llegando a hacernos pensar por momentos que en algún lugar del contrato ponía que había que pasar de las 250 páginas.

    Ahora bien, que se lee rápido (esto empieza a parecerse a una reseña escolar) es innegable, y que la atención del lector está bien dirigida hacia los sospechosos en la resolución del crimen también, pero entre ese tufillo místico-histórico y algunas incongruencias en la investigación, a uno le dan más ganas de abrir un Sherlock Holmes, comérselo en 15 minutos y quedarse tan ancho. Gran novelista, sospechosa autora de thrillers.


  2. Memorias de un europeo. El mundo de ayer

    Lo escribí el Miércoles 28 de octubre de 2009

    Memorias de un europeoMemorias de un europeo. El mundo de ayer

    Stefan Zweig

    Barcelona, Acantilado, 2001

    552 páginas

    Puede parecer una banalidad decir que este libro es el más personal de Stefan Zweig tratándose de su autobiografía, pero quien lo haya leído entenderá que no es una afirmación evidente en absoluto.

    Como ya mencionaba en el segundo episodio del Podcast, dedicado al autor, la primera particularidad de la narración se encuentra ya en el prefacio del libro, en el que advierte de su renuncia a contarnos su propia vida para rendirse al papel de espectador de uno de los momentos más sombríos del siglo XX europeo.

    Primero, la felicidad de principios de siglo; luego, el mazazo de la Primera Guerra Mundial; después ese limbo en el que parecía que la situación se estabilizaba; finalmente, la explosión de la Segunda Gran Guerra y su (para él inevitable) retirada de un mundo que parecía repudiarle.

    La vida y formación del escritor sólo sirve para enmarcar el contexto en el que se produjeron todos estos acontecimientos, y a pesar del empeño de Zweig en “quitarle hierro”, cualquier seguidor de su obra curioso por la trastienda de su creatividad encontrará también una dosis de lo que busca. El resultado es, en definitiva, apasionado y fluido, mucho menos desbastado que cualquier otro relato suyo (basta con observar la extensión de los párrafos y segmentos, menos purgados y depurados que en otras ocasiones) pero, por suerte, producido en un momento literario en el que ya se podía permitir sentarse ante el folio y dejarlo salir todo sin aburrir a las moscas.

    Mención aparte merece la traducción: como viene siendo costumbre en Acantilado, se trata de un texto cuidado y pulcro, pero una observación atenta permite entrever la presencia de las cuatro manos que lo firman, quitándole en algunos pasajes la fluidez que le habría dado el trabajo de un único traductor.

    Pero minucias aparte, la traducción salva con mucho más que dignididad un texto complicado, ensimismado y en algunos instantes amargamente sombrío tras el tono entusiasta y emocionado que es costumbre en Zweig. Al final, un libro indescriptible en su desarrollo —¿qué personalidad lo es?— y de emociones variopintas, encontradas, superpuestas y habitualmente intensas.

    Inusual y necesario para entender un siglo que ya nos pilla algo lejos.


  3. Alineaciones perfectas

    Lo escribí el Viernes 4 de septiembre de 2009

    Tengo la manía, incurable pero deliciosa, de leer más de uno y más de dos libros al mismo tiempo: me cuesta profundamente concentrarme en uno solo, y absorbo mucho mejor los capítulos si voy alternando los de varias obras. Ahora mismo, la sinfonía está compuesta por cuatro volúmenes: Rayuela, de Cortázar; Lo que arraiga en el hueso, de Robertson Davies; Memorias de un europeo, de Stefan Zweig; y Last of the Cold War Spies, de Robert Service.

    No me extenderé destapando el argumento de cada uno de ellos, pero baste decir que, excepto en el caso de Cortázar, se ha producido con los otros tres uno de los pequeños milagros que de vez en cuando produce la mencionada manía: resulta que los tres personajes en torno a los que orbitan han comenzado a traspasar sus respectivos libros para alinearse, proyectando la sombra de un personaje mucho más grande y complejo.

    Lo realmente glorioso es que esta alineación no es buscada, en absoluto: nada haría pensar, salvo lo cronológico, que tres hombres de lugares tan distintos y extracciones tan variadas empezarían a cruzarse, a llevar vidas paralelas (y eso que uno de ellos es ficticio… creo) e incluso a coincidir peligrosamente cerca en el espacio y en el tiempo.

    Asisto, en esta tarde de verano tardío y agradable, a cómo la rotación entre las tres puntas del triángulo se van cerrando y complicando a medida que devoro capítulos, que saltan las páginas y que, durante el primer párrafo después de uno de los cambios de libro, creo estar leyendo otro distinto. Luego caigo en la cuenta, lo releo y ya se inserta en la(s) historia(s) que estaba siguiendo.

    Y de repente, llegan la Maga y Oliveira y dan una patada en el suelo.

    Hagan la prueba….


  4. Dora Bruder

    Lo escribí el Sábado 1 de agosto de 2009

    Dora BruderDora Bruder

    Patrick Modiano

    París, Folio

    1997

    Este es uno de esos libros que probablemente no elegiría en una librería, pero que, en una noche de desesperación por leer algo rápido y breve, encontré en una estantería rodando por casa.

    Ya he reseñado dos libros de Modiano últimamente, y en este, el tercero, esperaba encontrar si no más de lo mismo algo que se moviera en el mismo ámbito que los demás: una historia en primera persona, chico conoce a chica, con un halo obsesivo y terapéuticamente autobiográfico… Bien, esto está presente en Dora Bruder, pero deformado y, desde luego, abordado desde un ángulo absolutamente inesperado.

    Se trata de la búsqueda, a través del tiempo y de un París que al autor le cae algo lejos, de una niña judía en mitad de la vorágine de la Ocupación nazi. Es el propio Modiano, sin tapujos, quien nos habla de los descubrimientos que va haciendo, de manera bastante frenética, 50 años después de que Dora Bruder pasara por las mismas calles que él recorre ahora.

    El relato es casi periodístico, hay que dejarse invadir más por la curiosidad histórica que por el tino literario (en el tramo final se repiten sintagmas sin parar); y puede que Modiano se haya dejado llevar aquí por ese lado más terapéutico de su escritura, con tramas sobre su padre que difícilmente caben en el relato, por ejemplo. Pero ese riesgo, ese abalanzarse sobre sus propios demonios y sus obsesiones, es al mismo tiempo uno de los hilos que nos mantienen pegados al libro durante sus 144 páginas. (¿Por qué TODOS los libros de Modiano son igual de extensos?)

    En algunos momentos tenemos la sensación de que la pasión nubla el buen criterio del autor, que anula su capacidad de comedirse, pero esto, llevado hasta el extremo, enfangado hasta la barbilla, acaba por sumirnos más en lo que se nos está contando: anula, igualmente, el sentido de “lo políticamente correcto”, de ensañarse en glosarnos lo malos que eran los nazis (que algo de eso hay, claro) para limitarse a lanzarnos datos, desapasionados y apasionantes.

    Uno de esos libros, en definitiva, que sólo un autor con el potencial para sumergirse en sí mismo (un francés, vaya, pero un francés con criterio) podría haber producido. Muy interesante.


  5. Episodio 2: Stefan Zweig y un poema (barra) canción

    Lo escribí el Martes 21 de julio de 2009

    Hacía un calor del demonio el día en que grabe esto… Pero creo que no se me fue la cabeza en ningún momento. Bueno, en la poesía. En fin, que Zweig nos pille confesados:

    [podcast]http://alejandrocarantonna.es/wordpress/wp-content/uploads/Episodio2.mp3[/podcast]