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Entradas que hablan sobre «Literatura británica»

  1. The Good Thief’s Guide to Amsterdam

    Lo escribí el Jueves 1 de abril de 2010

    goodthiefsguideThe Good Thief’s Guide to Amsterdam

    Chris Ewan

    Londres: Long Barn Books, 2007

    He aquí una de esas novelas que llaman la atención en una estantería, se cogen con pocas expectativas, se comprueba que no son nada del otro mundo y, caramba, por eso se disfrutan.

    Surcar las 238 páginas de la primera novela de Chris Ewan consiste únicamente en leer una historia sin otra pretensión que aplicar el modelo de una novela negra convencional, procurando no dejar agujeros en la trama y aguantándola sin ornamentos innecesarios más allá de algún que otro ramalazo poético que no va más allá de una frase en mitad de una descripción.

    Si no es una gran novela, si no es un bocado de literatura sin igual, ¿por qué dedicarle tiempo y alguna que otra neurona? Porque no todos los días se puede comer un chuletón de buey, de vez en cuando hace falta una hamburguesa. De hecho, la solidez de la trama llega a verse amenazada por algún que otro pepinillo de más y un ligero exceso de ketchup, pero a fin de cuentas la idea es buena y está bien desarrollada.

    Sin embargo, la importancia de meterse entre pecho y espalda libros pura y llanamente entretenidos, ni siquiera de una gran calidad (en este sentido, cualquier novela de Jean Christophe Grangé, autor de El imprerio de los lobos, es bastante mejor) reside en una lección literaria de gran valor: al tratarse de una primera novela bastante humilde, y deudora del género negro de hace 50 años, la mayor prioridad del autor es aplicar la estructura de aquél de manera prácticamente esquelética, dejándola clara para mentes con poca paciencia filológica, como la mía: la chica, el gerifalte, el poli, la escena final de 30 páginas en la que todo se resuelve.

    A pesar de todo, conviene apuntarle un tanto a Ewan que me hará leer más trabajos suyos con más entusiasmo: ¿no es, cuanto menos, atractivo el concepto de un relato narrado en primera persona sobre un ladrón que además escribe novelas de calidad y éxito discutibles? Y que vivan las primeras novelas.


  2. Rock’n'roll

    Lo escribí el Miércoles 10 de marzo de 2010

    Rock’n'roll de Tom Stoppard

    Naves del Matadero, Madrid

    Toda la información aquí.

    Tom Stoppard era, hasta el sábado pasado, un dramaturgo de lo más desconocido para mí; pero resulta que no sólo es importante sino que, además, es guionista prolífico (y no menos reseñable). Con lo que vi entonces, y lo que leo ahora, no me cuesta confirmar la imagen mental del escritor de origen exótico reconvertido en autor perfectamente anglosajón, e inserto en su cultura y su forma de entender el arte a la perfección.

    Eso, desde el minuto uno, es Rock’n'roll: un relato pseudohistórico a caballo entre Praga y Cambridge con una densidad ideológica e histórica detrás (no, lo siento, no estoy muy puesto en regímenes autoritarios en Checoslovaquia) que, por suerte, Stoppard sabe encauzar de manera que no resulte plomiza (otro escollo: 2 horas 50 minutos).

    Los diálogos son ágiles y el espacio escénico está perfectamente aprovechado en el montaje de Teatre Lliure dirigido por Álex Rigola, con una presentación ambiciosa pero bien cuidada y en absoluto excesiva o grandilocuente. Los actores contribuyen a esta sensación, la traducción suena bastante natural, pero…

    Pero. Hay un pero, y cuesta definir cuál es: existe un problema oculto en Rock’n'Roll, que reside quizás en el texto original, quizás en el español, quizás en la dirección, no lo sé –porque todo el mundo parece desempeñar su labor competentemente– que lastra en exceso la primera parte. Va gustando, camina, pero casi antes del descanso el espectador empieza a tener la sensación de que el ritmo se está enfangando y de que, de pronto, algo falla.

    La sospecha se confirma con la segunda parte, mil veces más ágil, aguda y liviana que la primera, en una oposición bestial que sólo puede radicar en la obra original; no obstante, también cabe la posibilidad que, siendo el principio de la obra el de mayor contenido histórico-político, y tener un ambiente, un tono, un discurso teatral absolutamente distinto, a alguno de los responsables de la adaptación se les haya ido la mano.

    Sin embargo, no me hagáis ningún caso e id a verla. En estos tiempos que corren, pillar un teatro de calidad medianamente decente, bien montado y que encima proporcione conversación al salir ya es todo un regalo. Y seguro que disfrutáis del Rock’n'Roll que le da título…


  3. Lo que Sherlock nunca dijo

    Lo escribí el Jueves 18 de junio de 2009

    El otro día vi el tráiler  de la película de Sherlock Holmes, dirigida por Guy Ritchie, y no me dio buena espina:

    Y ayer, sin que el acontecimiento tenga una necesaria conexión con lo anterior, leí que Sherlock nunca pronunció las palabras mágicas: “Elemental, querido Watson.” Dicen que es un ejemplo perfecto de transformación de un personaje célebre, y me lo creo: no recuerdo haber encontrado la frasecita en cuestión o alguna parecida en ninguno de los libros… Cuestión de mirar por ahí.