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Entradas que hablan sobre «Literatura anglosajona»

  1. Episodio 3: Charles Bukowski y poema (de las nubes)

    Lo escribí el Martes 15 de diciembre de 2009

    Vuelvo a la carga con el podcast cuando más de uno me daba por desaparecido. A pesar de todo, cumplo la promesa y hablo de Bukowski, además de leer una especie de poema escrito rápidamente el otro día. Una vez más, un gustazo hablaros.

    [podcast]http://alejandrocarantonna.es/wordpress/wp-content/uploads/Episodio3.mp3[/podcast]


  2. Wait until spring, Bandini

    Lo escribí el Miércoles 2 de diciembre de 2009

    6a00d4141a65c9685e010980bab999000b-500piWait until spring, Bandini

    John Fante

    New York, Ecco (HarperCollins)

    2002 (original de 1938)

    Las primeras novelas de los autores que más me gustan son, sin lugar a dudas, un bocado interesantísimo: es como ver una película cuya secuela y versión ya conoces; casi como si te supieras el final de antemano y, además, contaras con que lo que tienes delante no es necesariamente de la mejor calidad.

    Hay muchos autores que demuestran un talento en bruto gigantesco en sus primeras obras, pero al que le falta pulirse y afinarse: pienso, por ejemplo, en Less than zero, el debut de Bret Easton Ellis.

    Esa es la impresión que da Wait until spring, Bandini al empezar: un libro autobiográfico escrito con cierta gracia al que le cuesta arrancar al principio, con algunas pinceladas líricas llamativas y geniales y una estructura bastante sólida.

    Pero esto se va sublimando a la historia, los hechos, las imágenes, los aromas que en un principio parecían ornamentales, pero que poco a poco van marcando el ritmo de la narración hasta apoderarse de ella y convertir el libro, pues, es una suerte de narrativa poética absolutamente fresca.

    El resultado es, en definitiva, algo anguloso para ser una obra maestra pero deliciosamente prometedor tratándose de una primera novela, que se iría redondeando en Ask the dust y que no sé dónde recalaría a posteriori, pero ardo en deseos de averiguarlo. Gran descubrimiento, este Fante.


  3. La lira de Orfeo

    Lo escribí el Miércoles 25 de noviembre de 2009

    La lira de OrfeoLo que arraiga en el hueso

    Robertson Davies

    Traducción de Concha Cardeñoso

    Barcelona, Libros del Asteroide

    2009 (original de 1988)

    Tras haber leído Lo que arraiga en el hueso, segunda parte de la Trilogía de Cornish. En fin, increíble: sólo me quedan ganas de correr a la librería más cercana para hacerme con el primer volumen,  Ángeles rebeldes.

    Si hubiera que quedarse con un sustantivo de los que vienen a la cabeza constantemente durante la deliciosa lectura que culmina en la página 482 sería “solidez”: para empezar, los guiños lingüísticos o estilísticos a otros pasajes del libro —¡o de la trilogía!— se hacen perfectamente perceptibles sin llegar a ser evidentes, como una recompensa al lector que se enfrasque en la obra lo suficiente como para llegar al siguiente caramelo sin haber olvidado el anterior.

    La solidez narrativa proviene de un asombroso dominio de las líneas argumentales: al menos tres visibles, una de fondo y otra abismal. Pasan cosas, los personajes llevan a cabo acciones, se suceden escenas; entretanto, hablan sobre lo humano y lo divino; se caracterizan y delatan en lo más hondo; y por si todo esto fuera poco, empieza a cobrar sentido —más allá de que algunos personajes se llamen igual— que sea el culmen a una trilogía. Pero pudiendo leerse separadamente, ojo.

    Y por último, asoma el talento: Davies, con su solemne barba blanca, sortea de nuevo lo grisáceo de Canadá para plantarse en una escritura que, a pesar de ser trabajada, trabajosa e intensiva, no deja de recubrirlo todo con un entusiasmo contenido, con una poco obvia necesidad de dar rienda suelta a la pulsión literaria.

    No quiero dejar de repetir que me he dejado y me dejaré encantado 21,95 euros en libros como este, editado por Libros del Asteroide. Pocas veces me he sentido tan bien dándole dinero a una editorial, pero esta es una de ellas: baste apuntar que ayer —llamadme lo que queráis— les escribí un mail respectivo a la página 261 de La lira de Orfeo, puesto que me intrigaba que, en un volumen tan cuidado, de repente se presentara un diálogo en entrecomillados, y no con rayas, como es habitual en español y como aparecen en el resto del libro. Bien, en menos de 5 horas me habían respondido, agradeciendo el interés y ¡explicando la ortotipografía utilizada en el pasaje!

    En ocasiones como esta, da gusto.


  4. Lo que arraiga en el hueso

    Lo escribí el Lunes 14 de septiembre de 2009

    Lo que arraiga en el huesoLo que arraiga en el hueso

    Robertson Davies

    Traducción de Concha Cardeñoso

    Barcelona, Libros del Asteroide

    2009 (original de 1985)

    Desde ya mismo, una recomendación completa y absoluta. Recalé en este libro sin pretenderlo, como algo casual: alguien estaba poniendo orden y dio con el volumen en una estantería en la que no debía estar. “Ya me lo he leído, está genial, llévatelo si quieres.”

    Pues, efectivamente, ataqué. Y es un libro largo, es complejo, pero no se cae de las manos en ningún momento. Es una novela en el sentido más clásico de la palabra, casi decimonónico: el protagonista nace, vive, muere y le ocurren mil y un avatares, pero con un par de guiños narrativos que hacen del relato algo perfectamente moderno.

    También remite a otros tiempos en el nivel lingüístico: el ingenio de Davies no reside en su habilidad para componer frases brillantes, ni para llevar la historia por derroteros osados. Lo que logra, como (aparente, al menos) currante de la literatura, es presentarnos los hechos en una lengua neutra, casi insulsa, logrando así que poco a poco olvidemos que es él quien está detrás de lo que estamos leyendo, y además, confiriendo muchísima más potencia a lo que ocurre en el libro. Porque parece una crónica, parece real.

    Uno de los mayores riesgos de este tipo de escritura es que uno no se puede permitir anunciar lo gris y aburrido que era el Canadá de principios de siglo así, tal cual. No, uno tiene que buscar un personaje que lo piense, y más tarde tiene que ocuparse de recargar el segmento correspondiente de descripciones y aburrimiento para que el lector termine de entenderlo: Davies logra este tipo de hitos sin perder el equilibrio o el pulso narrativo, como si se tratase de una carrera de fondo.

    Nada queda abierto en Lo que arraiga en el hueso, como decía, por esa magnitud de otro tiempo que tiene. Pero, tras haberlo leído, queda cierto regusto de que algo se ha escapado, de que quizás la historia esté incompleta: sospecho que es simple y llanamente porque se trata de la segunda parte de una trilogía, la de Cornish, que aunque fuera concebida para ser leída de manera compartimentada sin duda guarda una coherencia que me encantará descubrir.

    Sólo queda el fuerte aplauso para Libros del Asteroide: es el segundo libro suyo que cae en mis manos (el anterior fue Vida de Manolo, una joya de Josep Pla mucho más breve) y la edición es absolutamente impecable. Tipografías cuidadas, una traducción sin fisuras, bien trabajada… Conste que sólo menciono el trabajo editorial y el de Concha Cardeñoso porque casi siempre me tiro de los pelos al llegar a este punto, pero, por suerte, este es uno de esos deliciosos casos en los que lo único que hay que hacer es sentarse y disfrutar de un libro excepcional. Como tiene que ser.


  5. Alineaciones perfectas

    Lo escribí el Viernes 4 de septiembre de 2009

    Tengo la manía, incurable pero deliciosa, de leer más de uno y más de dos libros al mismo tiempo: me cuesta profundamente concentrarme en uno solo, y absorbo mucho mejor los capítulos si voy alternando los de varias obras. Ahora mismo, la sinfonía está compuesta por cuatro volúmenes: Rayuela, de Cortázar; Lo que arraiga en el hueso, de Robertson Davies; Memorias de un europeo, de Stefan Zweig; y Last of the Cold War Spies, de Robert Service.

    No me extenderé destapando el argumento de cada uno de ellos, pero baste decir que, excepto en el caso de Cortázar, se ha producido con los otros tres uno de los pequeños milagros que de vez en cuando produce la mencionada manía: resulta que los tres personajes en torno a los que orbitan han comenzado a traspasar sus respectivos libros para alinearse, proyectando la sombra de un personaje mucho más grande y complejo.

    Lo realmente glorioso es que esta alineación no es buscada, en absoluto: nada haría pensar, salvo lo cronológico, que tres hombres de lugares tan distintos y extracciones tan variadas empezarían a cruzarse, a llevar vidas paralelas (y eso que uno de ellos es ficticio… creo) e incluso a coincidir peligrosamente cerca en el espacio y en el tiempo.

    Asisto, en esta tarde de verano tardío y agradable, a cómo la rotación entre las tres puntas del triángulo se van cerrando y complicando a medida que devoro capítulos, que saltan las páginas y que, durante el primer párrafo después de uno de los cambios de libro, creo estar leyendo otro distinto. Luego caigo en la cuenta, lo releo y ya se inserta en la(s) historia(s) que estaba siguiendo.

    Y de repente, llegan la Maga y Oliveira y dan una patada en el suelo.

    Hagan la prueba….