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Entradas que hablan sobre «Libros»

  1. Lo que Sherlock nunca dijo

    Lo escribí el Jueves 18 de junio de 2009

    El otro día vi el tráiler  de la película de Sherlock Holmes, dirigida por Guy Ritchie, y no me dio buena espina:

    Y ayer, sin que el acontecimiento tenga una necesaria conexión con lo anterior, leí que Sherlock nunca pronunció las palabras mágicas: “Elemental, querido Watson.” Dicen que es un ejemplo perfecto de transformación de un personaje célebre, y me lo creo: no recuerdo haber encontrado la frasecita en cuestión o alguna parecida en ninguno de los libros… Cuestión de mirar por ahí.


  2. Decir casi lo mismo. Experiencias de traducción

    Lo escribí el Miércoles 17 de junio de 2009

    Decir casi lo mismo Decir casi lo mismo. Experiencias de traducción

    Umberto Eco

    Traducción de Helena Lozano Millares

    Editorial Lumen, Barcelona, 2008

    A día de hoy, Umberto Eco es probablemente uno de los tipos que más y mejor piensa, a este lado del charco, en torno a cuestiones relacionadas con el lenguaje, la semiótica (su especialidad) y la traducción ; es uno de esos intelectuales al más puro estilo europeo que llevan toda su vida estudiando un puñado de temas,  en un proceso del que van surgiendo ideas que, en lugar de quedar plasmadas en un libro y desaparecer en el maremoto editorial, van envolviéndose de otras, creciendo y concretándose. Este libro es un ejemplo perfecto, con constantes remisiones a obras propias anteriores y, en general, a toda una carrera de estudio.

    Se trata de un ensayo ciertamente complejo para alguien a quien no le interese mucho la materia (537 paginacas), ya que, aunque en la introducción Eco afirma que quiere huir de presupuestos teóricos alejados de la práctica traductora, la verdad es que la suya en concreto no es demasiado vasta; al contrario que su historial académico o investigador.

    Esto no resta un ápice de valor a sus reflexiones: Eco opta por una exposición “como si se tratase de una conversación” con el lector, lo cual facilita la lectura. Además, a medida que leemos, nos vamos dando cuenta de que todo lo que Eco tiene que transmitir no estaría al alcance del “traductor raso” (el que sólo traduce, sin florituras filológicas) de no ser por el nexo que se se establece entre teoría y práctica mediante la experiencia del autor, sea la que sea.

    El libro queda, además, muy bien segmentado por epígrafes, y la mano providencial de Eco, conocido en el mundillo traductoril por implicarse hasta el tuétano en la adaptación de sus obras a otras lenguas, se deja sentir. Estos dos elementos terminan de redondear, en lo formal, un libro muy apetecible y accesible.


  3. Episodio 1: JD Salinger y un trocito de un relato

    Lo escribí el Sábado 13 de junio de 2009

    Espero que os guste…

    [podcast]http://alejandrocarantonna.es/wordpress/wp-content/uploads/Episodio1.mp3[/podcast]


  4. Cuando John encontró a Salinger

    Lo escribí el

    logoculturasJohn David California es el pseudónimo de un norteamericano de origen sueco (¿o viceversa?) que ha decidido debutar en esto de las letras con una secuela no autorizada de El guardián entre el centeno: «Me encantaría que Salinger me dijera qué le ha parecido».

    Y para algo lleva el aludido 40 años repartiendo denuncias hasta en Irán: no ha tardado en complacer al «nuevo talento» con una demanda por plagio. En la mejor tradición salingeriana, aquí no se salva ni el apuntador: además del misterioso California, se sentarán en el banquillo la editorial sueca Nicotext; su subsidiaria inglesa, Windupbird Publishing; y la distribuidora norteamericana.

    Curiosamente, sólo la agencia AP ha logrado contactar (telefónicamente) con el autor novel, que luego ha vuelto a desvanecerse en algún lugar cerca de Gotemburgo.

    Tirando algo más del hilo, resulta que el catálogo de Nicotext se nutre de títulos tan sugerentes como Stupedia: Los datos más inútiles de Wikipedia y Parklife: 100 cosas que hacer en un parque, dudosos precedentes para la secuela de una pieza clave de la literatura contemporánea. Y no llama menos la atención que la filial inglesa, Windupbird Publishing, comparta oportunamente su dirección con una empresa londinense que ofrece un apartado de correos y un servicio de centralita telefónica a sus clientes.  O que sólo haya publicado este libro. O que si a su nombre, literalmente «pájaro de cuerda de juguete», le quitamos el «pájaro», la expresión signifique bien «terminar», bien «tomar el pelo»: elija su acepción. De momento, Salinger y compañía se han decantado por la primera. De momento.


  5. Mendel el de los libros

    Lo escribí el Viernes 12 de junio de 2009

    Mendel el de los libros

    Mendel el de los libros

    Stefan Zweig

    Traducción de Berta Vias Mahou

    Ed. Acantilado, Barcelona, 2009 

    “Un librito delicioso”, anuncia la portada de Mendel el de los libros, la enésima joya de Stefan Zweig publicada por Acantilado. Y es que, efectivamente, se trata de un relato muy breve, tanto que uno casi se podría sentir estafado por pagar 9 euros por un libro de los que se leen de una sentada y sin parpadear, sin capítulos ni epígrafes. Una historia en la que Zweig, como el gran narrador que es, logra equilibrar milimétricamente fondo, forma e historia.

    El fondo reside en la identidad y personalidad de Mendel, un personaje solitario y enciclopédico que conoce toda la bibliografía del mundo y cuyo devenir acabará quedando marcado, a medida que transcurre el relato, por esa idea de Europa en torno a la cual orbita la mayor parte de la reflexión de Zweig. Un progreso al que asistió horrorizado, plasmándolo con más y más crudeza hasta que se apoderó de él: en Memorias de un europeo, su autobiografía, no duda en supeditar sus propias vivencias al mundo que conoció, en declararse mero espectador de un tiempo.

    En la forma, nos deja prendados con su capacidad para jugar al despiste, para llevarnos por el camino narrativo inicialmente (la descripción de Viena y del café en el que se desarrolla la historia) y, a las pocas páginas, hacer un quiebro y lanzarse por los derroteros ensayísticos, por desarrollar ideas completamente inesperadas en un cuento de estas características. Finalmente, vuelve a su hilo argumental sin despeinarse, dejando claro que todo en su escritura responde a un esquema pensado y planeado y que nunca, jamás, el relato le domina a él: siempre lleva las riendas.

    Por último, hay que destacar el envidiable ritmo: la brevedad, obviamente, contribuye a una lectura rápida, pero es la cuidada segmentación de la estructura la que permite seguir todos y cada uno de los puntos del texto sin detenerse, sin pestañear.