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Entradas que hablan sobre «Libros»

  1. Episodio 2: Stefan Zweig y un poema (barra) canción

    Lo escribí el Martes 21 de julio de 2009

    Hacía un calor del demonio el día en que grabe esto… Pero creo que no se me fue la cabeza en ningún momento. Bueno, en la poesía. En fin, que Zweig nos pille confesados:

    [podcast]http://alejandrocarantonna.es/wordpress/wp-content/uploads/Episodio2.mp3[/podcast]


  2. Ask the dust

    Lo escribí el Lunes 20 de julio de 2009

    Ask the dustAsk the dust

    John Fante

    New York, Harper Perennial Modern Classics (HarperCollins)

    2006 (copyright de 1939)

    Este libro me ha dejado una cantidad de sensaciones que, como bien apuntaba alguna crítica que encontré por ahí, casi tengo la certeza de que Fante ha tenido que vivir esta historia en algún momento. Si no, es imposible que haya logrado materializar tantas cosas en tan poco espacio.

    El libro habla de un (futuro) escritor de 20 años que dedica la mayor parte de su tiempo a tratar de convertirse en eso, en un plumilla, pero que vive constantemente atenazado por sus inseguridades y por un pequeño relato que logró componer y publicar. En el fondo, este punto de partida no es difícil de identificar para cualquier lector; es un calzador excelente para sumirnos en lo que realmente quiere plasmar Fante.

    Y es que el núcleo del libro es uno de los triples mortales más complicados que se me ocurren: transiciones vitales. En este caso, el paso de la juventud a la vida adulta, un tema que ha engendrado auténticos monstruos cinematográficos y literarios, de esos que suelen terminar con tres amigos abrazados frente a una puesta de sol jurándose amistad eterna.

    El éxito de Fante al circunvalar este escollo, sumado al último tercio del libro —alucinante, frenético, un poco precipitado incluso— hacen suponer que se trata de una escritura perteneciente a esa deliciosa tendencia que consiste en tomar un principio real, cercano, atar con él al lector e ir despegando hacia la ficción más inverosímil.

    Y todo esto con su prosa clara, confusa por la urgencia a veces pero, ante todo, encantadoramente sincera y próxima. En 162 páginas, ni más ni menos: un buen cóctel para debajo de la sombrilla, de los que remueven cosas.

    PD: Buscando una imagen de la portada, acabo de topar con el tráiler de la película protagonizada por Colin Farrell y Salma Hayek. En fin, yo no lo haría.


  3. Pulp

    Lo escribí el Sábado 18 de julio de 2009

    PulpPulp

    Charles Bukowski

    New York, Ecco (HarperCollins)

    2002

    Charles Bukowski siempre fue un escritor de historias cortas y poemas, si no me equivoco pocas son las veces (si no es esta la única) que se enfrentó al reto de componer toda una novela. Por eso al abrir la primera página, uno siente el cosquilleo del fan que va a enfrentarse a un triple salto mortal de un ídolo, del que quizás salga anonadado o quizás decepcionado; quizás se caiga un mito o se encumbre para siempre.

    Pues bien, en este caso, es lo segundo. Uno de los rasgos de Bukowski que más me han atraído es su capacidad para disparar sordideces de todas las formas y colores mientras que, en el fondo, o detrás de todo ello, se encuentra un escritor como pocos. Esto pude confundir al respetable, que no sabe muy bien si su literatura es una recopilación de borracheras, úlceras y guarradas o si era la única forma de expresión con la que contaba. Este libro demuestra que esta última explicación es la que mejor se adapta a su escritura.

    Porque Pulp tiene la frescura de sus relatos, seguramente concebidos a toda velocidad, pero envasada en un cuerpo y en un hilo argumental sólidos como la roca, un libro coherente y al mismo tiempo demencial, trufado de esas escenas marca de la casa y de una colección de ideas (¿matar a Celine?) que llevan la impronta del mejor Bukowski.

    Todo aquel que piense que es un escritor sobrevalorado, que no se explique cómo ha llegado al panteón de los clásicos contemporáneos debería hacerse con esta edición (sobresaliente), sentarse en una terraza, pedirse un algo y dejarse sorprender. Y que viva Bukowski.


  4. Un cirque passe

    Lo escribí el Lunes 22 de junio de 2009

    Un cirque passeUn cirque passe

    Patrick Modiano

    Gallimard, París, 1992

    Modiano forma parte de un grupo de escritores franceses que tienen poca repercusión a este lado de los Pirineos pero que, a priori, no deberían tener ningún problema para venderse bien. No me voy a poner ahora a investigar las causas del éxito o del fracaso de las letras francesas, pero desde luego es un hecho peculiar, visto lo visto en esta novela.

    Lo digo porque se trata de un libro de ficción de los que despiertan sesudísimos estudios literarios pero que, al mismo tiempo, se leen en dos días: apenas cuenta 150 páginas de letra gruesa y manejable, con una historia sencilla de seguir y con sus recovecos literarios bien ocultos, para que lleguen los críticos y los desentierren mientras que el resto de los mortales pasan, de puntillas, por una agradable lectura de hamaca y sombra.

    La trama es, de hecho, tan sencilla, que de no haber sido filtrada por el tamiz de una escritura singular y talentosa quedaría olvidada rápidamente; se trata de un estilo breve, periodístico, que aparentemente sólo quiere dar cuenta de una serie de acontecimientos de manera desapasionada y fría. Ahí está el truco de Modiano, que todo es tan aséptico que cuando se deja llevar por un ramalazo lírico en esta o aquella descripción, cuando nos habla de sentimientos, se ha ganado hasta tal punto nuestra confianza de lectores que asumimos como cierto lo que está contando, y la novela cobra vida propia.

    Por otra parte, la obra cuenta con un sutil juego en la macroestructura que le confiere un volumen infrecuente y único. Los acontecimientos son cronológicos pero a veces tropiezan los unos con los otros; los flashbacks no están prohibidos pero tampoco intervienen abiertamente, se integran en el relato; las ensoñaciones no se confunden con la realidad pero la impregnan de cuando en cuando…

    Y para atarlo todo, resulta que el autor no teme a la repetición de una misma palabra varias veces en un solo párrafo, tampoco considera arriesgado revelarnos datos sobre determinado personaje en un momento que quizás no sea el más adecuado: todo son migajas que nos hacen entrever una concepción urgente de la novela, es decir, la incertidumbre, compartida con el lector, sobre lo que sucederá a continuación.

    Rápido, fugaz y efectivo: lo que tiene que ser un libro de verano.


  5. Crónicas del perroverdismo

    Lo escribí el Sábado 20 de junio de 2009

    logoculturasDicen que el mayor riesgo de dedicarse a las letras es, aparte de volverse imbécil, convertirse en un perro verde con el paso del tiempo. Un primer síntoma es emplear latinajos ad hoc y galicismos malgré lui hasta en la lista de la compra.

    Claro que eso son minucias al lado, por ejemplo, del movimiento del Oulipo, aquellos perfectos intelectuales franceses que, como tales, se esforzaron en darle un par de vueltas de tuerca a la literatura inventando fórmulas tan ingeniosas como los Ejercicios de estilo de Queneau o La Disparition, la novela que Georges Perec produjo en 1969 sin una sola E.

    Tras estos fogonazos de genialidad, el perroverdismo estaba abocado a transformarse o morir: en 2004, Michel Thaler, profesor de la Sorbona, obsequió al mundo con la primera novela sin un solo verbo. 233 páginas de desbarre literario que despertaron una de las más brillantes críticas de todos los tiempos: «La historia es un tostón, no pasa nada en toda la novela». Muy agudo.

    Todo esto viene porque la otra noche andaba leyendo un ensayo de Umberto Eco en el que reconoce que, para homenajear uno de sus poemas favoritos, decidió matar la tarde recomponiéndolo al estilo oulipiano. Aparte de usar y de evitar vocales en 10 de las repeticiones, intentó (sin éxito) transformarlo en «panagrama heterogramático», que aunque suene a canibalismo amazónico, no es más que, según explica, reproducir el texto usando cada letra del alfabeto una sola vez.

    Un planazo para el sábado noche, oiga.