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	<title>¡Bah! &#187; Imprescindibles</title>
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	<description>El irreductible blog diario</description>
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		<title>Cisne negro</title>
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		<pubDate>Mon, 21 Feb 2011 20:48:16 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Alejandro Carantoña</dc:creator>
				<category><![CDATA[Cine]]></category>
		<category><![CDATA[Críticas]]></category>
		<category><![CDATA[Cisne negro]]></category>
		<category><![CDATA[Darren Aronofsky]]></category>
		<category><![CDATA[Imprescindibles]]></category>
		<category><![CDATA[Natalie Portman]]></category>
		<category><![CDATA[Oscars 2010]]></category>

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		<description><![CDATA[Ni buena ni mala, es la película que tenía que ser: turbadora e inquietante, apasionante y fría.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Vengo de ver esta película y creo que, en una hora, me meteré a ver <em>Valor de ley</em> con la única esperanza de dormir bien esta noche.</p>
<p><em>Cisne negro </em>no es turbadora por la crudeza inesperada de algunas imágenes, ni siquiera porque tenga un desarrollo especialmente sobrecogedor: lo es por los riesgos que asume. Lo es porque Aronofsky se embarca en la nunca fácil tarea de incluir al espectador en un viaje que ha sido contado mil veces, el del protagonista que no tiene más remedio que empujar sus propios límites primero, y sobrepasarlos después, para alcanzar el ansiado objetivo.</p>
<p>En este sentido, los logros del director son dos: sacar de Natalie Portman el proceso, lograr que lo cuente, y al mismo tiempo conseguir que perdamos en los momentos precisos el interés en el esperado final para imbuirnos en el mero placer y sufrimiento de la caza.</p>
<p>Portman está brillante, soporta todo el peso de la película y así construye, ella sola, el doble juego que tanto seduce al espectador: primero, nos obliga a sospechar hasta dónde se mete la propia actriz en el papel de la intérprete; después, tratamos de adivinar con interés morboso qué hay de Portman y qué hay de Nina. Hasta Vincent Cassel, que está inmenso, termina por borrarse, por desaparecer (y sabe cómo hacerlo) ante el chaparrón de talento que destila Nina.</p>
<p>El guión camina con mucha firmeza en la primera mitad, luego se emborrona con algunos instantes de autoparodia y concluye con un final intencionadamente abrupto (en cuanto cae el telón, se acaba todo). Deja el regusto de la duda en cuanto a su intencionalidad; ahora bien, luego uno se pregunta: ¿hubiera sido posible dejar tanto margen de maniobra a Portman y a Aronofsky sin perder el control de la película? Probablemente no.</p>
<p>La propia tensión entre perfección, entre intención y desmelene existe en la película&#8230; ¿Una historia dentro de otra historia, quizás?</p>
<p><em>Cisne negro</em> solo gustará a los espectadores cuyos propios límites haya logrado pulsar, una película de las que jamás se podrán ver con objetividad y rigor cinematográfico. No es ni buena ni mala, ni clásica ni moderna. Es, sencillamente, la que es, para ser consumida en el momento preciso. Todo un riesgo; pero también un acierto.</p>
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		<title>Freedom</title>
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		<pubDate>Wed, 16 Feb 2011 07:26:14 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Alejandro Carantoña</dc:creator>
				<category><![CDATA[Críticas]]></category>
		<category><![CDATA[4th Estate]]></category>
		<category><![CDATA[Harper Collins]]></category>
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		<category><![CDATA[Literatura estadounidense]]></category>
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		<category><![CDATA[Siglo XXI]]></category>

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		<description><![CDATA[Dicen que es uno de los grandes del siglo XXI. Y no se equivocan.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://www.alejandrocarantonna.es/wp-content/uploads/040401-FC222.jpg"><img class="alignleft size-full wp-image-1720" title="Freedom" src="http://www.alejandrocarantonna.es/wp-content/uploads/040401-FC222.jpg" alt="" width="222" height="340" /></a><strong><em>Freedom</em></strong></p>
<p><em>Jonathan Franzen</em></p>
<p><em>4th Estate: Londres (2010)</em></p>
<p><em>562 pp.</em></p>
<p>Cuesta saber por dónde empezar con Franzen. ¿Qué decir de él, si su literatura parece de lo más cotidiano, si se diría que no ha ocurrido nada, o poco, que realmente haya cambiado el mundo? Y es que ese es el truco: recurre a una historia tan normal &#8211;en un principio&#8211; que podría estar sucediendo a la vuelta de la esquina sin que nos estemos enterando. Luego los acontecimientos se van amontonando, van entrando en escena todo tipo de juegos, de giros, de filigranas aparentemente gratuitos. Y va colándonos la auténtica carga de la novela y, al pasar la última página (doblando el lomo, ya: no es que sea un folleto) buscamos un poco más de Franzen. Pero no, se ha terminado: ¿te lo has perdido? Eso pasa por parpadear.</p>
<p>Tampoco es que sea difícil seguirle los pasos al relato. Está construido sobre un puñado de estadounidenses de hoy exagerados hasta sus respectivos estereotipos (estereotipos adecuados, digo), limitando el grupo a un número asequible de miembros. Asimismo la estructura, que alterna segmentos de aquí y de allí, lineal pero no llana, permite ir visitando cada una de las escenas con enorme agilidad. De no ser así, no habría por dónde agarrar <em>Freedom</em>.</p>
<p>Y digo «de no ser así» con toda la intención, porque no creo haber encontrado el punto fuerte, la clave de la genialidad de Franzen. Existe, sí, uno se da cuenta a medida de que lee de que algo está ocurriendo; se identifica con este o con aquel, o con el que pasa por allí al fondo: todo es real y fascinante como un día normal. Puede que esa sea la sensación. Pero es imposible aislarla de todo lo que la rodea.</p>
<p>No es tanto un ensayo o una crónica como una buena novela, una que da cuenta de su tiempo y de su pulso. No pesan tanto los hechos o la minuciosidad con la que se describen las interacciones entre los personajes (verosímiles, como digo) como el ambiente general, sus argumentaciones, lo que representan.</p>
<p>Podría haber llegado a ser la novela que te cambia la vida de no haber sido por el plano emocional. La misma técnica utilizada para la construcción de los Berglund y alrededores en lo moral y lo ideológico llega hasta sus sentimientos y  la manera en que encaran el paso del tiempo. Esto queda perfectamente reflejado y medido, cosa nada fácil de encontrar bien hecha, pero le falta, para ser redondo, un punto de sutileza. Perderle el miedo a dejar cosas sin decir que intuya el propio lector; incluso, por qué no, ocultárselas deliberadamente. No solo hacernos pensar, sino hacernos preguntas con algo de descaro.</p>
<p>Pero ni siquiera estoy seguro de que sea un inconveniente. Ni siquiera estoy seguro de vaya a olvidarme de este libro. Ni siquiera estoy seguro de suficientes cosas tras terminar de leerlo como para no recomendarlo mucho, mucho.</p>
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		<title>Helena o el mar del verano</title>
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		<pubDate>Tue, 15 Feb 2011 07:58:10 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Alejandro Carantoña</dc:creator>
				<category><![CDATA[Críticas]]></category>
		<category><![CDATA[Acantilado]]></category>
		<category><![CDATA[Imprescindibles]]></category>
		<category><![CDATA[Julián Ayesta]]></category>
		<category><![CDATA[Literatura asturiana]]></category>
		<category><![CDATA[Literatura española]]></category>
		<category><![CDATA[Literatura europea]]></category>
		<category><![CDATA[Siglo XX]]></category>

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		<description><![CDATA[Para Ayesta, la cuestión es encontrar el propio sitio en el mundo. Desde el principio.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><strong><em><a href="http://www.alejandrocarantonna.es/wp-content/uploads/ACA0023.jpg"><img class="alignleft size-full wp-image-1713" title="Helenaoelmar" src="http://www.alejandrocarantonna.es/wp-content/uploads/ACA0023.jpg" alt="" width="189" height="304" /></a>Helena o el mar del verano</em></strong></p>
<p>Julián Ayesta</p>
<p>Acantilado: Barcelona, 2000 (ed. original de 1952)</p>
<p>87 páginas</p>
<p>¿Quién es Julián Ayesta y qué hacía en 1952 escribiendo cosas como «Conocía a todas las personas que habían muerto de una manera rara. Cientos y miles de Señoresdegijón y Señorasdegijón que habían sido degollados por ascensores o habían muerto electrocutados por tocar el timbre desde el baño o habían muerto de una pulmonía por no querer ponerse el jersey después de jugar al fútbol»?</p>
<p>Sin duda, la simple vocación poética del texto (en el sentido clásico del término), su amor por el entorno y que ese entorno sea Gijón ya son motivos suficientes para pasar una tarde agradable. Un rato con Helena y con ese protagonista que transpira autobiografía: podemos ir pasando por el verano, el invierno y luego otra vez el verano en apenas un par de horas.</p>
<p>Ni siquiera la trama o el desarrollo son importantes. Se van quedando pegadas las descripciones, que se acumulan hasta conformar un cuadro completo de los sentimientos. Es más, da la sensación de que lo redonda que es <em>Helena o el mar del verano</em> se debe, en gran medida, a que Ayesta ha hecho en la novela esa especie de incursión que el artista realiza en el cine adoptando un papel que se le parece mucho: el que se interpreta a sí mismo por una vez, pero con un tiempo de reflexión (emotiva, sobre todo) detrás tan grande que por fin saca todo lo que lleva años guardando.</p>
<p>Todo lo mejor: aquí conviven esas escenas que Marsé terminaría de pulir unos años más tarde, convive también la existencia religiosa tan aburrida para un chaval, y sobre todo se integra a la perfección el descubrimiento de la poesía, de la literatura, entrelazando fascinación con ensoñación propia. Sí, como si el pequeño Julián tuviera un futuro prometedor del que nunca más se supo.</p>
<p>Porque el regusto amargo final que Asturias tiene, el mismo que hace aflorar la mueca de incomodidad a veces pero en el que reside la gracia de la tierrina, se refleja en el relato como un nubarrón emocional que nunca se explicita pero que está ahí, empujando a todos y a cada uno de los habitantes de ese mundo a buscar su sitio: desde tener una familia convenientemente estructurada (y qué, queremos hacer guerras de almohadas) hasta hallar el propio sitio en el mundo. Sí, la cuestión es encontrarlo.</p>
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		<title>La red social</title>
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		<pubDate>Fri, 22 Oct 2010 17:54:27 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Alejandro Carantoña</dc:creator>
				<category><![CDATA[Bah]]></category>
		<category><![CDATA[Aaron Sorkin]]></category>
		<category><![CDATA[Cine]]></category>
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		<category><![CDATA[La red social]]></category>
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		<category><![CDATA[Trent Reznor]]></category>

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		<description><![CDATA[Fincher y Sorkin forman una alianza tan sólida que asusta.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://www.alejandrocarantonna.es/wp-content/uploads/facebooknarcist-478x270.jpg"><img class="size-full wp-image-1465 alignleft" title="facebooknarcist--478x270" src="http://www.alejandrocarantonna.es/wp-content/uploads/facebooknarcist-478x270.jpg" alt="" width="430" height="243" /></a></p>
<p>Muchas son las moralejas que aparentemente se pueden extraer de <em>La red social</em>; pero, al mismo tiempo, ninguna. Se trata únicamente de un retrato (aunque el cartelito que anuncia que está basada en hechos reales no aparece al principio de la película) de un momento histórico que estamos viviendo. Ahora, aquí.</p>
<p>Es difícil decir, tras haber salido del cine hace apenas 45 minutos, cuál es su alcance: sólo sé que me ha empujado a escribir estas líneas, que me ha removido varias cosas a lo largo de las dos horas que he pasado apoltronado en la butaca. Es una película absolutamente Sorkin: es épica, es honda, tiene unos diálogos afiladamente brillantes, no es tópica, posee una estructura inapelable y tiene una carga tan concentrada que casi asusta. Por otro lado, es una película absolutamente Fincher: cuidada, conmovedora, gélida, difícil de digerir e impactantemente cercana al espectador &#8211;en todo&#8211;. Por cierto, la escena de la carrera de traineras, con <a href="http://open.spotify.com/track/0GO1QWs0YvDmmoTHUqitvf" target="_blank">esa banda sonora</a>, probablemente sea lo mejor de todo 2010.</p>
<p>Como adelantaba, la epopeya de los Zuckerberg y Savarin de la pantalla no es una historia que provoque simpatía, antipatía, miedo o asco hacia Facebook; es más, es la demostración de que este mundo en el que vivimos contiene una fascinante cantidad de hechos, de cosas, compuestos a su vez por tantos elementos que lo convierten en un festival tan poliédrico que es inevitable la tentación de exprimirlo hasta dejarlo seco.</p>
<p>Lo más inteligente es, sin duda, haber logrado eso que tanto le critican a <em>El Americano</em>, de Anton Corbijn: aislar a sus personajes y a las relaciones entre ellos de todo lo demás, abstraer la auténtica esencia de lo que ocurre y destriparlo sin contemplaciones o prejuicios incómodos &#8211;salvo, levemente, al final&#8211;.</p>
<p>Lo negativo es, quizás, que no se haya aprovechado del todo la teatralidad (por lo reducido de los espacios) del guión de Sorkin, y quizás esa abundancia de escenarios sea lo único que puede confundir al espectador.</p>
<p>Por todo lo demás, corriendo al cine.</p>
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		<title>Últimas tardes con Teresa</title>
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		<pubDate>Tue, 12 Oct 2010 10:46:26 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Alejandro Carantoña</dc:creator>
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		<category><![CDATA[Juan Marsé]]></category>
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		<description><![CDATA[Una novela muy recomendable.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><em><a href="http://www.alejandrocarantonna.es/wp-content/uploads/images1.jpg"><img class="alignleft size-full wp-image-1438" title="ultimastardesconteresa" src="http://www.alejandrocarantonna.es/wp-content/uploads/images1.jpg" alt="" width="184" height="274" /></a>Ultimas tardes con Teresa</em></p>
<p>Juan Marsé</p>
<p>Barcelona: DeBols!llo, 2009 (original de 1966)</p>
<p>470 pp.</p>
<p>Probablemente, el libro más conocido de Juan Marsé. Y digo «libro» no por azar, sino porque no se trata de una novela al uso. Especialmente, por su carácter de ensayo, en cierto modo: leyendo algún Marsé posterior se puede observar cómo la historia del entrañable Pijoaparte y lo que la rodea no son tan importantes como el camino literario que el autor empieza a trazar.</p>
<p>No sé muy bien cómo, pero el relato ensimisma cuando tiene que ensimismar –los alucinados párrafos corridos, tan ambiciosos– y precisa cuando tiene que precisar: por algún motivo, el lector tiene la sensación permanente de que las escenas culminantes, a las que Marsé se refiere en el prólogo a esta edición, son efectivamente el pilar sobre el que se sustenta toda la obra. Los colores, los olores, los paisajes, los movimientos –metáforas aparte– cobran una vida que sólo es posible con una escritura acelerada y concentrada.</p>
<p>Se nota la falta de edición en algunos pasajes, aunque no molesta; se nota, también, lo cercano y conocido que es todo el universo plasmado para el narrador; pero lo que no se nota hasta haber pasado la última página es la construcción del héroe. Cualquiera podría ser Pijoaparte, cualquiera entiende al joven Manolo Reyes y a las muchachas y personajes que van desfilando por su vida. Es lo suficientemente complejo y elaborado como para que una descripción proletaria y baratera –que, viendo la época, sería lo oportuno– quede excluida del horizonte desde el primer momento.</p>
<p>Mandan todas sus facetas, entre las cuales podemos elegir; manda el razonamiento maduro y meditado de las emociones que le conducen al siguiente paso.</p>
<p>Manda, en definitiva, la sinceridad: literaria, intelectual, y artística. Y, qué narices, que es una novela incomparable.</p>
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		<title>Leviathan</title>
		<link>http://www.alejandrocarantonna.es/2010/09/13/leviathan/</link>
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		<pubDate>Mon, 13 Sep 2010 12:15:56 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Alejandro Carantoña</dc:creator>
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		<category><![CDATA[Paul Auster]]></category>

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		<description><![CDATA[Cuando Auster acierta, acierta mucho.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><em><a href="http://www.alejandrocarantonna.es/wp-content/uploads/12439_jpg_280x450_q85.jpg"><img class="alignleft size-full wp-image-1301" title="Leviathan" src="http://www.alejandrocarantonna.es/wp-content/uploads/12439_jpg_280x450_q85.jpg" alt="" width="280" height="440" /></a>Leviathan</em></p>
<p>Paul Auster</p>
<p>Faber &amp; Faber: Londres, 1992</p>
<p>245 pp.</p>
<p>¿Qué tiene un libro Auster siempre? Un tipo escribiendo, relaciones complicadas, coincidencias inverosímiles e imágenes sugerentes. ¿Qué tiene un libro Auster cuando es un buen libro? Ni siquiera él mismo lo sabe.</p>
<p>En los últimos años he intentado hincarle el diente a parte de su producción más reciente y, como tantos otros lectores, <em>Travels in the Scriptorium</em> me duró en las manos lo mismo que un delicioso bocadillo de <em>roast-beef</em> revenido: nada&#8230; <span id="more-1300"></span></p>
<p>Pero <em>Leviathan </em>no. <em>Leviathan</em> es de los geniales, de los que atrapan por una estructura muy bien definida que parte de la urgencia (tengo que escribir este libro antes de que encuentren la conexión) y la intriga (voy a tratar de explicaros qué llevó a Benjamin Sachs a hacer lo que hizo).</p>
<p>El resto de elementos comunes a los libros de Auster están ahí; su inglés pulcro y fluido, también: en fin, el autor siempre juega en casa, aunque algunas veces esté más inspirado que otras.</p>
<p>Me lo leí en apenas un par de sentadas tratando de que me diera tiempo a terminar antes de que pillaran al bueno de Sachs y, de hecho, este libro fue el primero de la temporada de cafés calientes aquí mientras que diluvia ahí fuera: como siempre, se trata de un volumen ensimismado, entrecerrado, que plantea emociones difíciles de digerir pero tamizadas por esa curiosa sensibilidad decimonónica que asalta a Auster de cuando en cuando. Al final, uno se da cuenta de que no han ocurrido tantas cosas, que no ha habido tanta acción, que toda la trama puede resumirse en un par de frases; pero esa impresión es desatinada, ya que lo que en realidad nos ha marcado ha sido una intensidad subyacente, agradable y casi imperceptible en el momento de la lectura.</p>
<p>En fin, que este es uno de los Auster que sí vale la pena. Y mucho.</p>
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		<title>Gracias por fumar</title>
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		<pubDate>Mon, 30 Aug 2010 15:10:36 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Alejandro Carantoña</dc:creator>
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		<category><![CDATA[Tabaco]]></category>

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		<description><![CDATA[Por sorpresa, una película que sortea trampas.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://www.alejandrocarantonna.es/wp-content/uploads/images.jpg"><img class="alignleft size-full wp-image-1288" title="graciasporfumar" src="http://www.alejandrocarantonna.es/wp-content/uploads/images.jpg" alt="" width="189" height="266" /></a>Tabaco, tabaco, tabaco. Ayer me vi esta película en uno de mis arranques de insomnio estival, y me quedé muy gratamente sorprendido: me la habían recomendado, me habían hablado muy bien de ella, pero he visto tantos documentales y películas de este tipo dársela por un mensaje mal llevado&#8230;</p>
<p>Pero no, eso no ocurre en <em>Gracias por fumar</em>. Y eso se debe, fundamentalmente, a que el tema central de la película no es el tabaco, sino la comunicación: se exhiben con sentido del humor todas las técnicas y trampas a través de un Aaron Eckhart magistralmente dirigido por Jason Reitman, y al final la moraleja obvia pasa a un segundo plano &#8211;hasta el punto de que se permiten detalles como que no aparezca ni una sola persona fumando en toda la película&#8211;.<span id="more-1287"></span></p>
<p>La genialidad es, pues, que no hay más mensaje que transmitir que el vive y deja vivir (o morir); a partir de ahí, la misión es divertir con un puñado de personajes bien construidos: no me quiero equivocar, pero me ha enamorado que por fin alguien se haya atrevido a hacer un lustroso habano de las consignas que asedian a quienes disfrutamos fumando y lo haya hecho arder, exponiendo y conciliando las posturas de quienes están a favor y en contra con sutileza mordaz.</p>
<p>En fin: ¡gracias por dejarnos fumar!</p>
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		<title>El Pentateuco de Isaac</title>
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		<pubDate>Fri, 27 Aug 2010 18:13:01 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Alejandro Carantoña</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Lo han vuelto a hacer: un libro inevitable.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><em><a href="http://www.alejandrocarantonna.es/wp-content/uploads/57.jpg"><img class="alignleft size-full wp-image-1283" title="ElPentateucodeIsaac" src="http://www.alejandrocarantonna.es/wp-content/uploads/57.jpg" alt="" width="287" height="448" /></a>El Pentateuco de Isaac</em></p>
<p>Angel Wagenstein</p>
<p>Traducción de Liliana Tabákova</p>
<p>Barcelona: Libros del Asteroide, 2008</p>
<p>316 páginas</p>
<p>Lo han vuelto a hacer. El catálogo de Libros del Asteroide se nutre, una vez más, de uno de esos libros que marcan y refrescan al mismo tiempo: resfrescan por su agilidad, por su calidad y por una traducción brillante; marcan porque aportan algo nuevo y único.</p>
<p>En este caso, ese algo es la conciliación: <em>El Pentateuco de Isaac </em>nace en una cultura literaria alejadísima de la nuestra, con mucho de centroeuropeo y una pizca de occidentalidad. Lo que concilia, pues, es una estructura que nos es muy ajena pero al mismo tiempo accesible, es decir, toda una lección de literatura. <span id="more-1282"></span></p>
<p>Se trata de un libro que fluye con una facilidad pasmosa, un volumen breve pero de una intensidad brutal, por ser de los pocos que efectivamente logra tratar las burradas humanas cometidas en este nuestro continente a lo largo del siglo XX sin caer en lo facilón, en lo estereotípico y que, encima, arranca sonrisas sinceras, sin un ápice de condescendencia histórica o de empatía barata.</p>
<p>La maestría de Wagenstein reside, ante todo, en su economía de recursos: logra situar a su personaje en el centro del relato y utiliza su voz para narrar los acontecimientos de una forma que obnubila por su subjetividad, tan bien llevada que le permite ahorrarse descripciones superfluas e ir directo al grano.</p>
<p>Se nota y se agradece una mano versada en el arte de contar cosas, ya que, a pesar de tratarse de su primera incursión en las letras, Wagenstein hace notar desde la primera página de qué va su libro y su pluma no vacila ni un solo capítulo en el desarrollo de la trama.</p>
<p>Resulta curioso, igualmente &#8211;aunque esto requeriría otra entrada&#8211; cómo Libros del Asteroide confirma con cada libro una sensibilidad sutil pero palpable para encontrar un tono común, una forma en la escritura que une como hormigón todo su catálogo y garantiza, de esta forma, que más allá del tema tratado, de la estructura elegida, de la narración presentada cada párrafo, cada página, cada capítulo posee una pulcritud y una calidad seguras.</p>
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		<title>Obabakoak</title>
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		<pubDate>Fri, 20 Aug 2010 08:52:02 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Alejandro Carantoña</dc:creator>
				<category><![CDATA[Bah]]></category>
		<category><![CDATA[Bernardo Atxaga]]></category>
		<category><![CDATA[Imprescindibles]]></category>
		<category><![CDATA[Libros]]></category>
		<category><![CDATA[Literatura española]]></category>
		<category><![CDATA[Literatura vasca]]></category>
		<category><![CDATA[Siglo XX]]></category>

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		<description><![CDATA[Hacía mucho que un libro no me volaba tanto la cabeza.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><em><a href="http://www.alejandrocarantonna.es/wp-content/uploads/obabakoak.jpg"><img class="alignleft size-medium wp-image-1252" title="obabakoak" src="http://www.alejandrocarantonna.es/wp-content/uploads/obabakoak-181x300.jpg" alt="" width="181" height="300" /></a>Obabakoak</em></p>
<p>Bernardo Atxaga</p>
<p>Barcelona: Ediciones B (Ficcionario)</p>
<p>1997</p>
<p>379 páginas</p>
<p>Considerar que este libro es una novela es, cuanto menos, una osadía. Es lo que yo de pequeño, cuando aún no sabía lo que era leer un libro sin dibujos, me fascinaba: una trama inexplicable a un tierno infante, un mundo que sólo provocaba mutismo entre los adultos que me rodeaban y que habían saboreado esta obra.</p>
<p><em>Obabakoak</em> es, pues, un volumen repleto de hallazgos: el primero es la estructura. El planteamiento de un entorno rural y norteño es sencillamente brillante, para luego lanzarse a una espiral de metaliteratura que ni de lejos es tal. Distante de convertirse en un conato de Vila-Matas circular, abstruso y bobo, Atxaga implica al lector en su juego, exponiendo con claridad los rasgos característicos de cada relato «citado»: de esta forma, no despierta únicamente nuestra sensibilidad literaria; también la analítica.<span id="more-1251"></span></p>
<p>Lo más extraño y fascinante de la novela es, sin embargo, cómo la coherencia no desaparece en ningún momento. Hay quien la ha considerado una colección de relatos hilada de alguna manera, pero el hecho es que nunca perdemos de vista Obaba: como decía en el párrafo anterior, el autor tiene la capacidad única de plantearnos un pueblo y luego abandonarnos allí. El gran mérito es, por lo tanto, que a pesar de los múltiples vericuetos y ramificaciones que adornan la trama, el eje en torno al cual giran no es ni el ego de Atxaga ni él mismo, sino el espacio y el tiempo que nos propone.</p>
<p>Por otro lado, he de reconocer que como lector me he esforzado por alejarme de la dimensión lingüística del texto: ni me interesa que Bernardo Atxaga escribiera este libro en lengua vasca y luego lo tradujera, ni tengo la más mínima intención de meterme en fregados políticos, igual que hice con la brillante <em>Vida de Manolo </em>de Josep Plá.</p>
<p>No sé ni de dónde ni cómo ha surgido este libro; me cuesta imaginar &#8211;¡y me alegro!&#8211; cuál ha sido su génesis o su gestación; pero sí sé que es una de las novelas más brillantes que he leído en español.</p>
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		<title>Jules et Jim</title>
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		<pubDate>Thu, 15 Apr 2010 14:46:18 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Alejandro Carantoña</dc:creator>
				<category><![CDATA[Bah]]></category>
		<category><![CDATA[Cine]]></category>
		<category><![CDATA[Francia]]></category>
		<category><![CDATA[François Truffaut]]></category>
		<category><![CDATA[Imprescindibles]]></category>

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		<description><![CDATA[Una pedazo de joya]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Hay algunos momentos, raros, en los que a uno una obra de arte le devuelve, o mejor, le redescubre, una sensación algo oxidada: la de maravillarse. Esto es lo que anoche me ocurrió de la mano de Truffaut, viendo <em>Jules et Jim</em>.</p>
<p>Ubico la cuestión, para que se tengan en cuenta los elementos necesarios para un buen sopapo: para empezar, es necesaria una buena ración de tralla institucional. Truffaut, esta película, y <em>Le Tourbillon</em>, la deliciosa canción que la redondea, son nombres fijos en esos espantosos libros de texto de lengua francesa que llevamos sufriendo desde pequeños, y que incluyen pinceladas sobre su cultura y costumbres: Torre Eiffel, bullabesa, Molière, Johnny Halliday, y fotos desteñidas de croissants.</p>
<p>Hay que añadir a un puñado de pazguatos asiduos a la Filmoteca cantando las virtudes de este maestro del séptimo arte en tono recargado y pedante.</p>
<p>Bien, con esto ya se han evaporado (casi) todas las ganas de ver cualquier cosa de Truffaut. Por eso llega una lluviosa noche de abril, con té, manta y poco sueño, y aparece una mano providencial que tiende esta película. Uno, tirado a la 1 de la mañana bajo el edredón, la pone sin esperanzas y dispuesto a dejar pasar el tiempo necesario para que se le cierren los ojos, cuando se le van abriendo poco a poco. El bigote de Jim, la nuca de Catherine, la guitarra de Albert, el acento de Jules, la inefable sensación de que está ocurriendo algo enorme con apenas dos trazos, como aquellos que Jules dibuja en la mesa del café.</p>
<p>Con una aparente levedad y economía de recursos, van cayendo las dos horas de placer de otro tiempo con tal ligereza que tengo que parar varias veces la película para que no se me acabe: igual que una novela de las que ocupan los puestos altos en la estantería, uno disfruta tanto el durante que no quiere que llegue este momento, el de verse casi obligado a saltar de la cama y escribir unas líneas tras el «The End».</p>
<p>Eso es <em>Jules et Jim</em>: es pura literatura y puro cine al mismo tiempo, pura belleza en el sentido más amplio de la expresión, puro arte accesible a todos los paladares por su desnudez y precisión. Es un principio absoluto, en el sentido de que ninguna obra que haya venido detrás, ningún comentario que se pueda hacer al respecto pueden ayudar a hacerse una idea de lo que supone remontar la sinuosa estela que Truffaut ha dejado tras de sí.</p>
<p>Ni siquiera me atrevo a recomendarla, porque supongo que es la película exacta, en el momento preciso. Esta vez, me quedo callado y me quito el sombrero. Sin más.</p>
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		<title>Trilogía de Deptford</title>
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		<pubDate>Thu, 18 Mar 2010 11:51:13 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Alejandro Carantoña</dc:creator>
				<category><![CDATA[Bah]]></category>
		<category><![CDATA[Imprescindibles]]></category>
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		<category><![CDATA[Literatura norteamericana]]></category>
		<category><![CDATA[Robertson Davies]]></category>
		<category><![CDATA[Traducciones]]></category>

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		<description><![CDATA[Otra joya de Robertson Davies. Horas, y horas, de trabajo bien hecho.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><em><strong><a href="http://www.alejandrocarantonna.es/wordpress/wp-content/uploads/83.jpg"><img class="alignleft size-full wp-image-1037" title="Deptford" src="http://www.alejandrocarantonna.es/wordpress/wp-content/uploads/83.jpg" alt="Deptford" width="279" height="448" /></a>Trilogía de Deptford</strong></em></p>
<p>Robertson Davies</p>
<p>Barcelona: Libros del Asteroide, 2009</p>
<p><span style="text-decoration: underline;"><em>El quinto en discordia </em></span>&#8211; Traducción de Natalia Cervera</p>
<p><span style="text-decoration: underline;"><em>Mantícora </em></span>&#8211; Traducción de Miguel Martínez-Lage</p>
<p><span style="text-decoration: underline;"><em>El mundo de los prodigios</em></span> &#8212; Traducción de Miguel Martínez-Lage</p>
<p>Entro en la librería, me armo de valor y agarro el ladrillo de 1.200 y pico páginas: tras haber disfrutado tantísimo como disfruté de la prosa inteligente de Robertson Davies en la Trilogía de Cornish, la avidez me llevó a hacerme con la de Deptford en bloque, sin pensarlo dos veces &#8211;y considerando la economía, qué narices&#8211;.</p>
<p>Leer una trilogía de esta envergadura de una sentada permite observar aquello que, en un escritor como Davies, más peligroso puede resultar: la creación de una obra tan extendida en el tiempo, la pérdida de coherencia del texto sin quererlo. Es evidente que una mente meticulosa y ordenada como parece ser la suya es capaz de no caer en fallos tontos de argumento; a lo que me refiero es más bien al ritmo subyacente, a la manera en que fluye la pluma sobre el papel.</p>
<p>Y, sorprendentemente, a pesar de que cada una de las tres novelas adopta un punto de vista y un modo narrativo distinto, el traqueteo no se detiene: en <em>El quinto en discordia</em> tenemos una narración biográfica animada; en <em>Mantícora</em>, el discurso en primera persona salpimentado con diálogos más densos que enriquecen y aportan un fondo a la historia; y en <em>El mundo de los prodigios</em>, pues eso, el prodigio: la suma de ambos estilos combinada, a su vez, con la historia que ata y cierra lo que hasta ahora hemos leído, la revelación del truco del mago, el <em>making-of</em> de todo lo sucedido.</p>
<p>Davies logra, al mismo tiempo, que no nos cueste dejar de fijarnos en la página por la que vamos, incluso que olvidemos el peso del tocho: los segmentos, más allá de la estructura global del texto, tienen valor por sí mismo, cada capítulo es un desarrollo de lectura cerrada y al mismo tiempo inserto en un total; esta dualidad se da igualmente en las novelas en general: pueden leerse empezando por la tercera parte hasta llegar a la primera y disfrutarlas de la misma forma. Abracadabra.</p>
<p>La belleza estética del estilo y de la lengua que maneja Davies queda perfectamente plasmada en unas traducciones asumiblemente ricas, aunque de calidad creciente: la primera flojea por momentos, e incluye un puñado de errores tipográficos; la segunda se hace con el tono, aunque quizás lo adorne demasiado y resulte densa por momentos; la tercera mimetiza con enorme pericia el original, llegando incluso a arrancar una de esas sonrisas fruto de una broma inesperada, con la que tropezamos leyendo absortos.</p>
<p>No me cansaré de recomendar a este señor, el puente perfecto entre la lectura de entretenimiento, la erudición más opaca y &#8211;adoro poder decirlo&#8211; la escritura inteligente.</p>
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		<title>Glamorama</title>
		<link>http://www.alejandrocarantonna.es/2010/02/06/glamorama/</link>
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		<pubDate>Sat, 06 Feb 2010 14:16:38 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Alejandro Carantoña</dc:creator>
				<category><![CDATA[Bah]]></category>
		<category><![CDATA[Bret Easton Ellis]]></category>
		<category><![CDATA[Imprescindibles]]></category>
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		<category><![CDATA[Literatura anglosajona]]></category>
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		<category><![CDATA[Siglo XX]]></category>

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		<description><![CDATA[Sin saber bien qué esperar de Ellis, sorprende, engancha, golpea y deja con ganas de más, de mucho más.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><em><a href="http://www.alejandrocarantonna.es/wordpress/wp-content/uploads/glamorama.jpg"><img class="alignleft size-full wp-image-968" title="portada-glamorama" src="http://www.alejandrocarantonna.es/wordpress/wp-content/uploads/glamorama.jpg" alt="portada-glamorama" width="292" height="450" /></a>Glamorama</em></p>
<p>Bret Easton Ellis</p>
<p>New York: Knopf-RandomHouse, 2000 (ed. de 1998)</p>
<p>Sin contar la inminente continuación de <em>Less than Zero</em>, <em>Imperial Bedrooms</em>, que se publicará este año, sólo me queda una novela de Bret Easton Ellis por leer. Si digo esto es porque, a pesar de encontrarme ante el cuarto libro de este señor, sigo sorprendiéndome por sus múltiples salidas.</p>
<p>En este caso, los fans encontrarán una buena ración del Ellis de siempre: elementos irreales entremezclados con una ficción muy ceñida a lo autobiográfico, de manera que, una vez más, va despegando desde la insulsa crónica costumbrista y social hacia lo completamente inverosímil, sin perder el ritmo en ningún momento.</p>
<p>Llama especialmente la atención, en <em>Glamorama</em>, la admirable estructura narrativa, una de las más sólidas que he encontrado: es una novela muy densa, muy larga (roza las 550 páginas) pero perfectamente articulada, mucho más que <em>American Psycho</em>. Con el libro entre las manos, notamos que nos queda más de la mitad cuando el relato empieza a desinflarse, para de repente asirse con fuerza a un punto de inflexión magistral en la mitad y volver a arrancar de golpe, manteniendo el ritmo narrativo pero lanzándose en una historia que bien podría pertenecer a otro libro.</p>
<p>Es justamente esta variedad la que aleja la novela de un tono profundo para dotarla de una experiencia como de novela de intriga, sin tener la certeza de si se resolverá el misterio o si, por el contrario, nos quedaremos colgados con uno de esos finales abiertos marca de la casa. De esta forma, el lector se mantiene pegado y capta la coherencia de la obra en toda su extensión, cosa que no es fácil de lograr; y disfrutamos, así, de todo un entramado de referencias y estilos narrativos de lo más variopinto: las encubiertas citas de canciones, el aroma de la novela de acción y característicamente francesa de los 90, el desasosiego de la literatura estadounidense contemporánea y, por qué no, una buena pátina de humor negro del bueno.</p>
<p>El mayor logro es, pues, poder afirmar que un libro de esta magnitud (en todos los sentidos) puede disfrutarse en un santiamén y sin un esfuerzo interpretativo desmesurado. La frivolidad y ligereza que guían esta lectura han sido víctima de críticas pero constituyen, sin embargo, una de sus grandes virtudes por su osadía. Definitivamente, enorme Ellis.</p>
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		<title>Dreams from Bunker Hill</title>
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		<pubDate>Sun, 10 Jan 2010 14:38:01 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Alejandro Carantoña</dc:creator>
				<category><![CDATA[Bah]]></category>
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		<category><![CDATA[John Fante]]></category>
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		<description><![CDATA[La novela final de Arturo Bandini.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><em><a href="http://www.alejandrocarantonna.es/wordpress/wp-content/uploads/n227186.jpg"><img class="alignleft size-full wp-image-928" title="dreamsfrombunkerhill" src="http://www.alejandrocarantonna.es/wordpress/wp-content/uploads/n227186.jpg" alt="dreamsfrombunkerhill" width="305" height="475" /></a>Dreams from Bunker Hill</em></p>
<p>John Fante</p>
<p>New York, Ecco (HarperCollins)</p>
<p>1982 (edición de 2002)</p>
<p>He aquí la novela final, definitiva, de Arturo Bandini: efectivamente, antes de abalanzarme sobre la chicha del libro, debo confesar que si lo compré antes que otros de Fante fue porque esta novela es la última que escribió, tras quedarse ciego a causa de una diabetes, dictándosela a su mujer.</p>
<p>Hasta aquí, la carnaza. Ahora vamos a lo que importa.</p>
<p>Hace no demasiado leí <a href="http://www.alejandrocarantonna.es/wordpress/?p=714"><em>Wait until spring, Bandini</em></a>, a la cual separan de esta más de 40 años, una guerra mundial y dos o tres cambios en la vida del autor, imagino. Se nota, se nota la evolución pero el sustrato Fante sigue donde estaba y sorprende observar que, con todo, el autor no deja de ser reconocible: desarrollaré esto en el Podcast de este mes.</p>
<p>Vuelvo al libro: uno de los detalles más escalofriantes es la imperturbable capacidad de Fante para crear imágenes; no quiero reventar la obra, pero su tratamiento de la luz (¡pasa de ella y sin embargo está ahí!), de los volúmenes, resulta prácticamente conceptual. Evita recargar las descripciones de detalles barrocos (embellecedores pero superfluos), y se limita a colocar en un escenario, con dos palabras, los elementos necesarios.</p>
<p>Así es como el propio lector construye su mundo, sin más guía que la esquelética; lo mismo sucede con Bandini o con el resto de personajes. Su caracterización no se basa en una metódica descripción de sus rasgos psíquicos o físicos, sino en sus interacciones: si no realizan determinada acción, nos resulta complicado suponer cómo reaccionarían, qué pensarían, qué sentirían.</p>
<p>Este es el motor del libro, un descubrimiento constante de personajes, escenas y frases que nos hacen sentir cómodos viviendo la vida a través de Bandini y vivir su exploración, pero al mismo tiempo con la sensación de que la historia tiene un final: un final que no pasa necesariamente por un viaje, por un reencuentro, por un desenlace, sino porque Bandini, por fin, llegue a donde tenía que llegar.</p>
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		<title>Factótum</title>
		<link>http://www.alejandrocarantonna.es/2010/01/04/factotum/</link>
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		<pubDate>Mon, 04 Jan 2010 19:37:32 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Alejandro Carantoña</dc:creator>
				<category><![CDATA[Bah]]></category>
		<category><![CDATA[Bukowski]]></category>
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		<description><![CDATA[Una de las más directas, sucias, irreverentes y mejores novelas de Bukowski.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><em><a href="http://www.alejandrocarantonna.es/wordpress/wp-content/uploads/factotum.jpg"><img class="alignleft size-full wp-image-902" title="portada-factotum" src="http://www.alejandrocarantonna.es/wordpress/wp-content/uploads/factotum.jpg" alt="portada-factotum" width="261" height="385" /></a>Factótum</em></p>
<p>Charles Bukowski</p>
<p>Nueva York: Ecco (HarperCollins)</p>
<p>1975 (edición de 2002)</p>
<p>Estamos ante una de las novelas más impactantes de Bukowski, sin duda. 87 capítulos, 87 trozos de experimento literario de los que nos gustan: el autor empieza a narrar en tono desaliñado y directo un relato rutinario, cotidiano. Así, nos va seduciendo con su manejo de las formas, utilizando una estructura de velocidad trabada, para encajar sus florituras, cuando, sin darnos cuenta, terminamos el libro y nos plantamos en el apoteósico final: sí, todo estaba pensado. Ja, ja.</p>
<p>Es decir, la obra apenas sobrepasa unas cómodas 200 páginas, y los capítulos no ocupan más que un par de ellas; no obstante, nos sumimos en el mismo mundo, frenético pero anquilosado, de Chinaski, incluso con la sensación alucinada de que no ha ocurrido nada en los tres últimos capítulos cuando, en realidad, han pasado tantas cosas que nos cuesta procesarlas.</p>
<p>Chinaski no llega a caernos bien. Ni siquiera podemos simpatizar con él, entender lo que le pasa porque no tiene ningún interés en que lo hagamos: esta es otra de las claves de un narrador en primera persona perfectamente creíble. Ni es persuasivo, ni es sensiblero, sino cualquier tipo contando su historia sin miedo a ser juzgado.</p>
<p>Para terminar de aderezar el plato (y quizás aquí me esté colando), noto un regusto a Steinbeck espolvoreado con mimo por encima de todo el libro: un guiño (casi una parodia) a la carretera californiana polvorienta, a la ciudad desolada pero hiperpoblada de personajes que desfilan sin ninguna relevancia, al trabajador sacrificado y al contexto de un país en crisis. Pero, claro, con la irreverencia de Bukowski taponando dramatismos exagerados, y arrancando cuando procede (y cuando no: gracias por eso) una sonrisa al lector.</p>
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		<title>Ángeles rebeldes</title>
		<link>http://www.alejandrocarantonna.es/2009/12/27/angeles-rebeldes/</link>
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		<pubDate>Sun, 27 Dec 2009 16:14:37 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Alejandro Carantoña</dc:creator>
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		<category><![CDATA[Traducciones]]></category>

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		<description><![CDATA[Por fin leo la primera parte de la trilogía de Cornish. Tras semejante manjar, habrá que acudir a la de Deptford, o algo.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://www.alejandrocarantonna.es/wordpress/wp-content/uploads/52.jpg"><img class="size-full wp-image-877 alignleft" title="angelesrebeldes" src="http://www.alejandrocarantonna.es/wordpress/wp-content/uploads/52.jpg" alt="angelesrebeldes" width="287" height="448" /></a> <em>Angeles rebeldes</em></p>
<p>Robertson Davies</p>
<p>Traducción de Concha Cardeñoso</p>
<p>Barcelona, Libros del Asteroide</p>
<p>2008 (original de 1981)</p>
<p>Por fin asisto a la primera parte de la trilogía de Cornish, igual de fascinado que a las otras dos pero, no obstante, muy sorprendido.</p>
<p>Sorprendido porque el tono, la estructura y la narración nada tienen que ver con los otros dos libros, sino que resultan completa y absolutamente independientes (que no incoherentes): por eso a lo largo de esta lectura no he dejado de preguntarme qué hacía de la trilogía de Cornish eso, una trilogía, más allá de que los personajes se llamen igual. Pero a esto habrá que dedicarle otra entrada.</p>
<p>El libro en sí juega a la perfección con las voces de los personajes, sirviéndose de ellos y de unos diálogos de ritmo pausado pero firme para construir escenas tremendamente ricas en detalles y cubiertas, además, con ese tufillo académico-erudito en el que Davies nos quiere sumir.</p>
<p>Lo mismo sucede con el resto de &#8220;ambientes&#8221; de la novela: el gitano, el estudiantil, el estudioso, el amoroso, el pervertido, el privado&#8230; Todos ellos se configuran definiendo el espacio y la acción con precisión milimétrica, utilizando además anécdotas y pequeñas historias dentro de la historia para mantener el interés del lector.</p>
<p>La traducción desempeña, una vez más, un papel fundamental en el desarrollo del libro: la escritura de Davies es, más que nunca, la herramienta sobre la que se sostiene todo, ya que logra poner a sus personajes a teorizar sobre la ciencia del <em>bomarí</em>, o sobre Rabelais, estableciendo un discurso divulgativo a la vez que pedante hasta lo levemente grimoso; es decir, proporcionar la información ironizando, a la vez, con sus personajes y sin resultar obvio.</p>
<p>Transportar eso al español, igual que la agilidad de una sintaxis ferozmente divertida cuando toca, son los retos a los que se enfrenta una edición de esta clase, que puede resultar, sólo por este factor, absolutamente infumable. Pero, por suerte, no es ni de lejos así.</p>
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		<title>Wait until spring, Bandini</title>
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		<pubDate>Wed, 02 Dec 2009 12:33:37 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Alejandro Carantoña</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Una gran primera novela: empieza siendo prometedora, termina siendo (casi) redonda.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><em><a href="http://www.alejandrocarantonna.es/wordpress/wp-content/uploads/6a00d4141a65c9685e010980bab999000b-500pi.jpg"><img class="alignleft size-full wp-image-715" title="6a00d4141a65c9685e010980bab999000b-500pi" src="http://www.alejandrocarantonna.es/wordpress/wp-content/uploads/6a00d4141a65c9685e010980bab999000b-500pi.jpg" alt="6a00d4141a65c9685e010980bab999000b-500pi" width="311" height="475" /></a>Wait until spring, Bandini</em></p>
<p>John Fante</p>
<p>New York, Ecco (HarperCollins)</p>
<p>2002 (original de 1938)</p>
<p>Las primeras novelas de los autores que más me gustan son, sin lugar a dudas, un bocado interesantísimo: es como ver una película cuya secuela y versión ya conoces; casi como si te supieras el final de antemano y, además, contaras con que lo que tienes delante no es necesariamente de la mejor calidad.</p>
<p>Hay muchos autores que demuestran un talento en bruto gigantesco en sus primeras obras, pero al que le falta pulirse y afinarse: pienso, por ejemplo, en <em>Less than zero</em>, el debut de Bret Easton Ellis.</p>
<p>Esa es la impresión que da <em>Wait until spring, Bandini</em> al empezar: un libro autobiográfico escrito con cierta gracia al que le cuesta arrancar al principio, con algunas pinceladas líricas llamativas y geniales y una estructura bastante sólida.</p>
<p>Pero esto se va sublimando a la historia, los hechos, las imágenes, los aromas que en un principio parecían ornamentales, pero que poco a poco van marcando el ritmo de la narración hasta apoderarse de ella y convertir el libro, pues, es una suerte de narrativa poética absolutamente fresca.</p>
<p>El resultado es, en definitiva, algo anguloso para ser una obra maestra pero deliciosamente prometedor tratándose de una primera novela, que se iría redondeando en <a href="http://www.alejandrocarantonna.es/wordpress/?p=386"><em>Ask the dust</em> </a>y que no sé dónde recalaría a posteriori, pero ardo en deseos de averiguarlo. Gran descubrimiento, este Fante.</p>
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		<title>La lira de Orfeo</title>
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		<pubDate>Wed, 25 Nov 2009 09:56:17 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Alejandro Carantoña</dc:creator>
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		<category><![CDATA[Robertson Davies]]></category>
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		<description><![CDATA[Robertson Davies sigue subiendo de categoría. Como siga así, le voy a tener que hacer una balda exclusiva. Absolutamente imprescindible]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><em><a href="http://www.alejandrocarantonna.es/wordpress/wp-content/uploads/77.jpg"><img class="alignleft size-full wp-image-709" title="La lira de Orfeo" src="http://www.alejandrocarantonna.es/wordpress/wp-content/uploads/77.jpg" alt="La lira de Orfeo" width="287" height="448" /></a>Lo que arraiga en el hueso</em></p>
<p>Robertson Davies</p>
<p>Traducción de Concha Cardeñoso</p>
<p>Barcelona, Libros del Asteroide</p>
<p>2009 (original de 1988)</p>
<p>Tras haber leído <a href="http://www.alejandrocarantonna.es/wordpress/?p=645"><em>Lo que arraiga en el hueso</em></a>, segunda parte de la Trilogía de Cornish. En fin, increíble: sólo me quedan ganas de correr a la librería más cercana para hacerme con el primer volumen,  <em>Ángeles rebeldes.</em></p>
<p>Si hubiera que quedarse con un sustantivo de los que vienen a la cabeza constantemente durante la deliciosa lectura que culmina en la página 482 sería &#8220;solidez&#8221;: para empezar, los guiños lingüísticos o estilísticos a otros pasajes del libro —¡o de la trilogía!— se hacen perfectamente perceptibles sin llegar a ser evidentes, como una recompensa al lector que se enfrasque en la obra lo suficiente como para llegar al siguiente caramelo sin haber olvidado el anterior.</p>
<p>La solidez narrativa proviene de un asombroso dominio de las líneas argumentales: al menos tres visibles, una de fondo y otra abismal. Pasan cosas, los personajes llevan a cabo acciones, se suceden escenas; entretanto, hablan sobre lo humano y lo divino; se caracterizan y delatan en lo más hondo; y por si todo esto fuera poco, empieza a cobrar sentido —más allá de que algunos personajes se llamen igual— que sea el culmen a una trilogía. Pero pudiendo leerse separadamente, ojo.</p>
<p>Y por último, asoma el talento: Davies, con su solemne barba blanca, sortea de nuevo lo grisáceo de Canadá para plantarse en una escritura que, a pesar de ser trabajada, trabajosa e intensiva, no deja de recubrirlo todo con un entusiasmo contenido, con una poco obvia necesidad de dar rienda suelta a la pulsión literaria.</p>
<p>No quiero dejar de repetir que me he dejado y me dejaré encantado 21,95 euros en libros como este, editado por Libros del Asteroide. Pocas veces me he sentido tan bien dándole dinero a una editorial, pero esta es una de ellas: baste apuntar que ayer —llamadme lo que queráis— les escribí un mail respectivo a la página 261 de <em>La lira de Orfeo</em>, puesto que me intrigaba que, en un volumen tan cuidado, de repente se presentara un diálogo en entrecomillados, y no con rayas, como es habitual en español y como aparecen en el resto del libro. Bien, en menos de 5 horas me habían respondido, agradeciendo el interés y ¡explicando la ortotipografía utilizada en el pasaje!</p>
<p>En ocasiones como esta, da gusto.</p>
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		<title>Memorias de un europeo. El mundo de ayer</title>
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		<pubDate>Wed, 28 Oct 2009 12:32:47 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Alejandro Carantoña</dc:creator>
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		<category><![CDATA[Stefan Zweig]]></category>
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		<description><![CDATA[Y otra genialidad más, pero distinta.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><em><a href="http://www.alejandrocarantonna.es/wordpress/wp-content/uploads/ACA0044.jpg"><img class="alignleft size-full wp-image-665" title="Memorias de un europeo" src="http://www.alejandrocarantonna.es/wordpress/wp-content/uploads/ACA0044.jpg" alt="Memorias de un europeo" width="189" height="298" /></a>Memorias de un europeo. El mundo de ayer</em></p>
<p>Stefan Zweig</p>
<p>Barcelona, Acantilado, 2001</p>
<p>552 páginas</p>
<p>Puede parecer una banalidad decir que este libro es el más personal de Stefan Zweig tratándose de su autobiografía, pero quien lo haya leído entenderá que no es una afirmación evidente en absoluto.</p>
<p>Como ya mencionaba en el segundo <a href="http://www.alejandrocarantonna.es/wordpress/?p=396" target="_blank">episodio del Podcast, </a>dedicado al autor, la primera particularidad de la narración se encuentra ya en el prefacio del libro, en el que advierte de su renuncia a contarnos su propia vida para rendirse al papel de espectador de uno de los momentos más sombríos del siglo XX europeo.</p>
<p>Primero, la felicidad de principios de siglo; luego, el mazazo de la Primera Guerra Mundial; después ese limbo en el que parecía que la situación se estabilizaba; finalmente, la explosión de la Segunda Gran Guerra y su (para él inevitable) retirada de un mundo que parecía repudiarle.</p>
<p>La vida y formación del escritor sólo sirve para enmarcar el contexto en el que se produjeron todos estos acontecimientos, y a pesar del empeño de Zweig en &#8220;quitarle hierro&#8221;, cualquier seguidor de su obra curioso por la trastienda de su creatividad encontrará también una dosis de lo que busca. El resultado es, en definitiva, apasionado y fluido, mucho menos desbastado que cualquier otro relato suyo (basta con observar la extensión de los párrafos y segmentos, menos purgados y depurados que en otras ocasiones) pero, por suerte, producido en un momento literario en el que ya se podía permitir sentarse ante el folio y dejarlo salir todo sin aburrir a las moscas.</p>
<p>Mención aparte merece la traducción: como viene siendo costumbre en Acantilado, se trata de un texto cuidado y pulcro, pero una observación atenta permite entrever la presencia de las cuatro manos que lo firman, quitándole en algunos pasajes la fluidez que le habría dado el trabajo de un único traductor.</p>
<p>Pero minucias aparte, la traducción salva con mucho más que dignididad un texto complicado, ensimismado y en algunos instantes amargamente sombrío tras el tono entusiasta y emocionado que es costumbre en Zweig. Al final, un libro indescriptible en su desarrollo —¿qué personalidad lo es?— y de emociones variopintas, encontradas, superpuestas y habitualmente intensas.</p>
<p>Inusual y necesario para entender un siglo que ya nos pilla algo lejos.</p>
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		<title>Malditos Bastardos</title>
		<link>http://www.alejandrocarantonna.es/2009/09/24/malditos-bastardos/</link>
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		<pubDate>Thu, 24 Sep 2009 10:20:18 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Alejandro Carantoña</dc:creator>
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		<category><![CDATA[Cine]]></category>
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		<description><![CDATA[¿Buena, mala, regular?]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://www.alejandrocarantonna.es/wordpress/wp-content/uploads/malditosbastardoscartel2.jpg"><img class="aligncenter size-full wp-image-651" title="Malditos Bastardos" src="http://www.alejandrocarantonna.es/wordpress/wp-content/uploads/malditosbastardoscartel2.jpg" alt="Malditos Bastardos" width="600" height="850" /></a></p>
<p>Qué miedo da Tarantino cuando se pone detrás de una cámara. Su habilidad para forzar estilos y lenguajes cinematográficos le ha llevado, con los años, a producir grandes maravillas y obras fallidas (nunca truños, porque bueno es): de ahí el temor y el recelo con el que acudimos a ver <em>Malditos Bastardos</em>: ¿una incursión de más de dos horas y media en el género bélico-nazi? Caramba&#8230;</p>
<p>El experimento no sólo sale bien, sino que sale redondo: cójase <em>Kil Bill</em> y subsánense los errores narrativos cometidos; aderécese todo con una buena dosis de sobriedad y elegancia y se tendrá esta película. Puede que el hecho de que a servidor la filosofía oriental le de exactamente lo mismo tenga algo que ver, pero vaya, quedándonos en lo puramente cinematográfico, le da mil vueltas.</p>
<p>Posee un ritmo pausado, casi teatral y muy deudor del mejor cine clásico: no abundan los escenarios, predominan los diálogos y un argumento sólido, que se aguanta por sí solo incluso fuera del contexto histórico. La trama no gira en torno a los Bastardos, en realidad, sino que reposa sobre los hombros del Coronel Landa, uno de los personajes mejor construidos por Tarantino. Es él quien se hace con las escenas de diálogo, quien crea la desasosegante sensación de saber siempre algo que el espectador desconoce, quien posee la clave de toda la historia.</p>
<p>Por otro lado, la historia progresa firme y contenida, aunque algunos detalles (no doy datos por no reventarla) hacen pensar en una concepción más cercana al cine negro: empezando por el final y llegando al principio, desde donde se irá avanzando, perdiendo y confundiendo al espectador, hasta desvelar la sorpresa final. Una vez más, <em>Malditos Bastardos</em> hace gala, en este sentido, de una buena cantidad de referencias, sin por ello apabullar al espectador con su erudición u obligándole a &#8220;darse cuenta&#8221;  de una brillantez del autor</p>
<p>El resultado es una historia cerrada y redonda, sin fisuras; de ritmo cadencioso, complicado pero perfecto&#8230; Un peliculón, arriesgado y no para todos los públicos, pero un peliculón con todas las letras.</p>
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		<title>Lo que arraiga en el hueso</title>
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		<pubDate>Mon, 14 Sep 2009 08:58:11 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Alejandro Carantoña</dc:creator>
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		<category><![CDATA[Literatura canadiense]]></category>
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		<category><![CDATA[Robertson Davies]]></category>
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		<category><![CDATA[Traducciones]]></category>

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		<description><![CDATA[Robertson Davies, un grande en la sombra.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><em><a href="http://www.alejandrocarantonna.es/wordpress/wp-content/uploads/66.jpg"><img class="alignleft size-full wp-image-646" title="Lo que arraiga en el hueso" src="http://www.alejandrocarantonna.es/wordpress/wp-content/uploads/66.jpg" alt="Lo que arraiga en el hueso" width="234" height="358" /></a>Lo que arraiga en el hueso</em></p>
<p>Robertson Davies</p>
<p>Traducción de Concha Cardeñoso</p>
<p>Barcelona, Libros del Asteroide</p>
<p>2009 (original de 1985)</p>
<p>Desde ya mismo, una recomendación completa y absoluta. Recalé en este libro sin pretenderlo, como algo casual: alguien estaba poniendo orden y dio con el volumen en una estantería en la que no debía estar. &#8220;Ya me lo he leído, está genial, llévatelo si quieres.&#8221;</p>
<p>Pues, efectivamente, ataqué. Y es un libro largo, es complejo, pero no se cae de las manos en ningún momento. Es una novela en el sentido más clásico de la palabra, casi decimonónico: el protagonista nace, vive, muere y le ocurren mil y un avatares, pero con un par de guiños narrativos que hacen del relato algo perfectamente moderno.</p>
<p>También remite a otros tiempos en el nivel lingüístico: el ingenio de Davies no reside en su habilidad para componer frases brillantes, ni para llevar la historia por derroteros osados. Lo que logra, como (aparente, al menos) currante de la literatura, es presentarnos los hechos en una lengua neutra, casi insulsa, logrando así que poco a poco olvidemos que es él quien está detrás de lo que estamos leyendo, y además, confiriendo muchísima más potencia a lo que ocurre en el libro. Porque parece una crónica, parece real.</p>
<p>Uno de los mayores riesgos de este tipo de escritura es que uno no se puede permitir anunciar lo gris y aburrido que era el Canadá de principios de siglo así, tal cual. No, uno tiene que buscar un personaje que lo piense, y más tarde tiene que ocuparse de recargar el segmento correspondiente de descripciones y aburrimiento para que el lector termine de entenderlo: Davies logra este tipo de hitos sin perder el equilibrio o el pulso narrativo, como si se tratase de una carrera de fondo.</p>
<p>Nada queda abierto en <em>Lo que arraiga en el hueso</em>, como decía, por esa magnitud de otro tiempo que tiene. Pero, tras haberlo leído, queda cierto regusto de que algo se ha escapado, de que quizás la historia esté incompleta: sospecho que es simple y llanamente porque se trata de la segunda parte de una trilogía, la de Cornish, que aunque fuera concebida para ser leída de manera compartimentada sin duda guarda una coherencia que me encantará descubrir.</p>
<p>Sólo queda el fuerte aplauso para Libros del Asteroide: es el segundo libro suyo que cae en mis manos (el anterior fue <em>Vida de Manolo</em>, una joya de Josep Pla mucho más breve) y la edición es absolutamente impecable. Tipografías cuidadas, una traducción sin fisuras, bien trabajada&#8230; Conste que sólo menciono el trabajo editorial y el de Concha Cardeñoso porque casi siempre me tiro de los pelos al llegar a este punto, pero, por suerte, este es uno de esos deliciosos casos en los que lo único que hay que hacer es sentarse y disfrutar de un libro excepcional. Como tiene que ser.</p>
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