Niños con pijamas de rayas aparte, existe un fenómeno editorial único en su especie e irresistible por derecho propio, en la sección de autoayuda, que me tiene atrapado desde hace días: El Secreto o Ley de la Atracción (con muchas mayúsculas, como mandan los cánones del género).
Entradas que hablan sobre «Gente»
-
Autoayúdate
Lo escribí el Lunes 12 de octubre de 2009
Se trata, aparte de una premisa absurdamente perfecta, de toda una demostración del arrojo moral necesario para lanzarse a hacer dinero con estos manuales. Ahí va: si uno desea ciertas cosas para sí con toda su convicción, éstas acuden dóciles gracias a la señal magnética (!) que todos emitimos. ¿Genialidad o timo? Por si acaso, había que probar: quizás en el epílogo me enseñasen a lanzar rayos por los ojos o a pulverizar nueces con la mente.Comencé mi investigación en la Red de redes, donde encontré un avezado resumen de la técnica en cuestión cortesía de unos fans, que incluía este tonificante símil entre el milagro propuesto y la electricidad: «Yo no sé cómo funciona [la electricidad]. Pero sí se [sic] esto, que puedes cocinar la cena de un hombre con electricidad, y también puedes cocinar al hombre».En fin, estaba cada vez más claro que mi camino hacia una vida de superpoderes y telekinesia estaba abonada: ya tengo encargado el traje de mallas y ando dándole vueltas a un apodo atractivo para mi otro yo.Ahora espero ansioso una segunda parte con la que detener balas con los dientes, construir bombas nucleares con Mistol o hacer vudú usando el Facebook: y todo, gracias a la autoayuda. No lo duden y háganse un favor: ¡autoayúdense!Esta entrada hablaba de Artículos y lleva por etiquetas: Curiosidades, El Comercio, Gente, Libros, Suplemento Culturas | Sin comentarios
-
Mi literatura
Lo escribí el Sábado 12 de septiembre de 2009
Desde que descubrí que cualquier plumilla que se precie tiene «su literatura», quise una: por lo que he podido averiguar, se trata de una especie de mascota sedosa y rechoncha a la que no le puede dar Cabrales pasadas las 12, y a la que es obligatorio referirse con cierto énfasis en el posesivo: «Mi (espacio) literatura», ha de decirse. Fíjense qué emocionante: la de este evolucionaba hacia el mal (amigo escritor, hay que leerse las instrucciones: nada de bañarlas), la de aquel maduraba, la del de más allá estaba definida por el erotismo, y la del otro «muestra la infancia como un paraíso perdido». Sin duda, parecía una inversión prometedora.
Logré que me regalaran una por mi cumpleaños, hace un par de meses, y de momento no he conseguido más que evitar que haga sus necesidades en la balda de los diccionarios y que salude con la patita si tiene el día simpático. Por lo demás, eviten comprársela: no me advirtieron de que la literatura de uno hace preguntas, tortura el alma y esclaviza al autor, maldito de por vida. En casa sospechamos, además, que se come los macarrones directamente de la caja y, cuando hay luna llena, nos mira de una forma un poco extraña: a mí se me hace cada vez más peliagudo mirar debajo de la cama.
Entretanto nuestros audaces escritores, los Ángel Cristo de la doma de letras, ya las tienen creando intrincados laberintos polifónicos de personajes multidimensionales, o como se diga. ¿Será el clima?
Esta entrada hablaba de Artículos y lleva por etiquetas: El Comercio, Gente, Libros, Suplemento Culturas | Sin comentarios
-
Otros veranos
Lo escribí el Jueves 27 de agosto de 2009
Nuevos Ministerios es un complejo mamotreto gris de cemento en cuyas tripas se encuentra uno de los mayores intercambiadores de Cercanías y Metro de la Madrid. Al salir a la Castellana, en invierno, el frío corta la cara; en primavera, no se sabe muy bien si fuera espera el calor incipiente o la ventisca tardía; y, en otoño, sucede aproximadamente lo mismo.
Pues ya anochezca a las 7 de la tarde o a las 10 –es decir, durante todo el curso– aguarda fuera un tipo enjuto, de tez oscura, que con su clarinete se pasa allí las jornadas enteras, tocando y retocando largas composiciones clásicas con gran sobriedad.
Cuál fue mi sorpresa cuando, paseando por el Puerto Deportivo hace un año, topé con el mismísimo escapando del desierto verano madrileño; y este año, también. Ya no luce ni los guantes sin dedos ni la pesada gabardina, que ahora reposa sobre el altavoz que amplifica el acompañamiento; ya no toca solemnidades, ahora se lanza con animadas y saltarinas melodías, y no oculta una leve sonrisa ahí sentado, bajo un plátano de sombra, tan ricamente.
Dentro de poco más de una semana nos volverá a esperar, supongo, sentado en la misma banqueta de Nuevos Ministerios; así que de momento, toque lo que toque, corramos a aprovechar antes de que se lleve este sol.
Esta entrada hablaba de Artículos y lleva por etiquetas: El Comercio, Gente, Música, Verano fatal, Vistas | Sin comentarios
-
Agosto y compañía
Lo escribí el Miércoles 12 de agosto de 2009
Un día de estos salimos a dar una vuelta por la tarde, como de costumbre; a «hacer el playu», que dicen algunos. Las tres C: Cerro, Corrada, Cholo.
Sopla brisa refrescante y se ven semblantes relajados por todas partes; nos separamos para darnos una ducha y quedamos después de cenar. Esto es vida.
Qué bien se está en Gijón en verano: clima excelente, tranquilidad, playa… Nos metemos en uno de los bares habituales, normalmente vacío a estas horas. Y entonces entra un forastero, y dos, y tres, y doce.
Volvemos a Cimadevilla: con un poco de habilidad y de picardía gijonesa quizás logremos sortear a las masas. Error. La plaza del Marqués está tan repleta que si se empuja a un trasnochador en una esquina parece que el efecto dominó derribará al de la opuesta.
Anteayer, sin ir más lejos, el concierto de Los Chichos recordaba más al FIB que a otra cosa; en el de Spiritualized corearon y bailaron hasta los abonados al Festival de Tonada…
El otro día había incluso gente en el bus turístico (también conocido como, ejem, bus fantasma); cuesta caminar más de dos metros sin topar con visitantes provistos de mapas queriendo ir a tomar unos «culiños», que gustan decir ellos… ¿Qué regalarán en Gijón?
Esta entrada hablaba de Artículos y lleva por etiquetas: El Comercio, Gente, Verano fatal, Vistas | Sin comentarios
-
Strippers y sustantivos
Lo escribí el Lunes 10 de agosto de 2009
Mi sufrido tío suele remitirme, con una breve entradilla bañada en exasperación dieciochesca, las noticias más selectas de las que topa en sus habituales recorridos por la prensa. En esta ocasión, me llega la información de que en las fiestas de Carballedo (Lugo) se ha organizado un rocambolesco sorteo de dos strippers, un hombre y una mujer. Es más, tal fue el éxito de la iniciativa que el impulsor cambió a la zagala por otra «más potente». Directamente.
Si ya se organizó una buena por estas latitudes con aquel asunto de los acondroplásicos de feria, era de esperar que, al meterse en las cenagosas honduras de la Igualdad (así, con mayúscula) el afortunado autor de la idea terminara en el pilón. Creo que es la ocurrencia más brillante desde que se inventó el cachopo de dos pisos…
Tampoco tiene desperdicio el vocablo que se han sacado de la manga los adalides del Gobierno, que han encontrado, entre «soez» y «barriobajero», aliento para proferir una «cosificación de la mujer», dejándome totalmente sustantivado e incluso algo perplejo.
Y nosotros, mientras, con insulsos fuegos artificiales y ferias de muestras millonarias: con lo fácil que es darle un par de patadas al DRAE y despelotar a dos mozos…
Esta entrada hablaba de Artículos y lleva por etiquetas: El Comercio, Españoles, Gente, Verano fatal, Vistas | Sin comentarios

