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Entradas que hablan sobre «Españoles»

  1. Congresos, periodismos y cordero, mucho cordero

    Lo escribí el Sábado 12 de marzo de 2011

    Empecé a escribir estas líneas desde una Huesca primaveral. Huesca, por cierto, no es nada grande, tiene poco más de 50.000 habitantes. Y una catedral.

    Pero ayer  Huesca era trending topic en Twitter, y lo era ni más ni menos que por el motivo que me había llevado allí: el XII Congreso de Periodismo Digital (de Huesca).

    En el auditorio hervían ordenadores, iPads y móviles: las redes sociales reventaban ayer y anteayer de puro entrecomillado deliciosamente relleno de vacuidad. Por supuesto que algún esbozo de proyecto de idea hemos sacado, pero en general, uno tiene la sensación de que lo que más vale la pena son los contactos que pueden llegar a hacerse y, qué carajo, la comida. Dejaré de lado los episodios «Lo que pasa en Huesca se queda en Huesca» para evitar el sonrojo de algún congresista.

    Es lo primero que me dijeron al acreditarme, que si me quedaba cenar. Y me dieron un vale que gasté gustoso, para volver después al Edén, afrodisíaco pub local en el que lo más granado del congreso ya se puso tibio la primera noche a base de copas y futbolín.

    Porque hemos tenido a ponentes más repetitivos (pero por desgracia no tan sabrosos) que las judías que cenamos el primer día; hemos tenido a ponentes más populistas (pero que no achispaban el corazón) que el vinazo de segunda con el que regamos el bacalao al horno del segundo día; y hemos tenido a ponentes más abstrusos (pero no tan tonificantes) que la presunta ensalada de cogollos, gambas, huevo duro y anchoas de la última comida.

    Lo más reseñable y entrañable, sin duda, fue el anuncio del alcalde Luis Felipe de que la ciudad va a dedicarle una rotonda a Forges (porque «no hay nada más democrático que una rotonda»). Eso, y algunas charlas al fresco de la noche oscense mientras fumábamos, o las carreras por el histórico hostal Rugaca, o incluso escuchar a gente a la que conocemos y respetamos soltarse la lengua (y la melena) para dejarnos boquiabiertos.

    Pero por lo demás, el famoso Congreso de Periodismo parecía una broma de mal gusto. Una excusa que sorprendió, como bien decía alguien, a lo más granado de la profesión hablando sobre sí misma mientras que, al otro lado del mundo, se desencadenaba el cuarto mayor terremoto de la historia. No, aquí lo importante eran los 5.000 tweets por segundo, lanzar el discurso de turno con la accesoria soflama contra alguien o algo. Ya está ahí para contarlo y quedarse anonadado el respetable, integrado en su inmensa mayoría por estudiantes.

    Nos llevamos grandes recuerdos y, claro, algún destello fugaz de inteligencia, un mordisco de información enterrado entre el puro trámite: nos llevamos la permanente sensación de perplejidad ante un sector que no sabe ni lo que hace ni cómo hacerlo mejor y, en los momentos cumbre, un par de experiencias enriquecedoras de gente que sí sabe lo que pretende conseguir en esta selva de mediocridad y estrechez de miras.

    Me he tragado algunos congresos sobre Traducción y, si bien los vórtices de endogamia y onanismo puro y duro son frecuentes en esta clase de reuniones, en el caso del Periodismo la capacidad para hablar de todo menos de eso, de un oficio y de un arte, llegan a cotas alucinantes.

    Por lo demás, la pata de cordero correcta y abundante. Solo un consejo para el año que viene: pongan gaseosa al lado del vino.


  2. Fin de año, etc. (tres) Ranking(s)

    Lo escribí el Miércoles 29 de diciembre de 2010

    Me había propuesto ceñirme a un español pulcro e irreprochable, ya que aprovecho los días finales del año para leer, entre otras cosas, El nuevo dardo en la palabra, pero compruebo alucinado que la Academia no reconoce «ránquin». ¿Cómo pluralizar, pues, el concepto ranking?

    En fin, evidentemente con esta entrada me refiero a la gloriosa proliferación de listas con lo mejor, lo peor y lo anodino del año en todos los medios. En esta ocasión, con más entusiasmo que nunca debido sin duda al efecto 2.0 y a las abominables técnicas de posicionamiento en buscadores.

    Me he sentido muy tentado de hacer una lista, aunque fuera de la compra, pero en lugar de eso he preferido comprarme un puro como una casa para despedirme de los bares en Nochevieja y me he centrado, ante todo, en el menú de lecturas que me aguarda en la entrada del año.

    Digo lecturas como podría decir freidoras, visto que el año 2010 ha dejado más bien poco que recordar dentro de otra década: cada vez más, disfrutamos dejándonos recomendar por cosas (sí, cosas) que atesorar primero, almacenar después y acabar odiando.

    Hoy, más que nunca, recuerdo la filosofía de Libros del Asteroide: «Un día me di cuenta de que no compraba libros que tuvieran más diez años». Pues eso. Me niego a renunciar a la pretensión de comprar o vivir experiencias que me duren, por lo menos, otros diez años.


  3. Bailes y gritos, sobre todo gritos

    Lo escribí el Domingo 19 de diciembre de 2010

    Es domingo. Estoy solo en casa, como siempre, tanquilo, en bata. Regalándome un desayuno a la una de la tarde, porque yo lo valgo; regalándome, también, un buen trago de lectura reconfortante antes de lanzarme sobre un insufrible acta del diario de sesiones del Congreso que deberé haberme leído mañana.

    Mi piso está en un patio interior. Disfruto de noches calmadas, sin un solo ruido de la calle, y es muy difícil que algo pueda turbar mi sueño. Es más, disfruto enormemente de los domingos como este, en los que lo único que corta el silencio del salón es el zumbido de la nevera. ¿Lo único? No.

    Mis vecinos de abajo llevan gritando desde hace una hora generosa. Creo que estoy en condiciones de bajar con una sentencia redactada (oídas las partes…) y hacerla cumplir por las buenas o por las malas («¡Me dejas terminar? ¡ME DEJAS TERMINAR?»).

    Me cuesta seguir inmerso en mi libro, con lo que me doy un garbeo por la Red. El Twitter de La Información me cuenta que una tertuliana se ha enfrentado a los controladores en un plató. Pincho el vídeo, y veo al pequeño monstruito gritarles sin pudor. ¿Puedo contestarle? Siguen los gritos. Más altos, más acusadores, y el público rompe cada dos comas en una ovación acompañada de pataleos y gritos. Más gritos.

    Creo que ni la tertuliana ni mis vecinos han arreglado nada. Yo voy a intentar seguir leyendo, aunque sea el acta del Congreso –que, paradójicamente, también tiene gritos–. Frito, me tienen.


  4. Wikiaburrimiento

    Lo escribí el Jueves 9 de diciembre de 2010

    Sí, lo de Wikileaks empieza a resultar bastante cansado. Rubalcaba no tuvo empacho en considerarlo cotilleos, y ahí está José María Izquierdo, con su blog enlazado hoy desde la portada de ElPaís.com, para poner los puntos sobre las ies.

    Creo que su discurso casa con el sentimiento general del periódico, el que nos ha ido llegando a través de esa esquina inferior derecha del enorme recuadro que tienen dedicado al «cablegate», como gustan de llamarlo. Las aguas siguen turbulentas en torno al asunto Wikileaks, con Assange detenido, los papeles publicándose en modo goteo… en fin, tratemos de poner un poco de orden en todas esas ideas.

    Marujeos y vergüenzas

    Que la clase política estime que lo de Wikileaks son cotilleos puros y duros, sin más consecuencias, está bien, es esperable. Igual que el hecho de que El País tenga a su director, Javier Moreno, listo para hablar en un vídeo extremadamente grandilocuenteEl País ha tenido acceso a lo que se puede considerar ya, sin duda alguna, la mayor filtración de la Historia.»).

    Y no menos normal es la picajosa envidia que corroe al resto de medios, con perdón, a los que les costó Dios y ayuda empezar a reconocer que El País se había llevado el caramelo y que ellos no tenían más remedio que andar a rebufo. Eso sí, desde que saltó la filtración he oído cosas alucinantes: alguno afirmando que nunca publicaría esa filtración de haber caído en sus manos (claro, claro); otros diciendo que no tiene ningún tipo de interés; y, finalmente, –esto es un off the record delicioso– que si su periódico no había recibido la filtración era por cuestiones ideológicas.

    Es decir, entendamos que estas tres posturas (la del sí, la del no, y la del paso de todo) son perfectamente normales. Ahora, pasemos a cosas más importantes.

    El auténtico alcance de Wikileaks

    Entiendo que la familia de José Couso siga con enorme interés los cables filtrados. También es lógico que a un sector de la población interese la información revelada sobre el funcionamiento interno de las embajadas. Y, sin duda, es pertinente que se conozcan determinadas posturas y operaciones de Estados Unidos en el extranjero.

    Ahora bien, de ahí a afirmar que esta filtración va a cambiar las relaciones internacionales hay un trecho: le pese a quien le pese, no me quiero imaginar las burradas que circularán por nuestras embajadas. Y no por nada, sino porque si uno baja a la puerta de cualquier oficina o ministerio, a donde están los funcionarios echando el cigarrillo, seguramente escuchará un lenguaje y unas afirmaciones no menos escandalosas.

    En cuanto al contenido en sí… Sinceramente, no hay tanto donde rascar. Es la confirmación de lo que se podía sospechar o intuir.

    Veamos los titulares de hoy, sin ir más lejos:

    La venta de barcos a Hugo Chávez dividió al Gobierno español

    Pues vale. ¿Esto debería ser portada en un periódico?

    EE UU se desinteresó pronto de la hipótesis ETA / 11-M

    Ídem.

    Cambiamos el tesoro por un ‘pissarro’

    Curioso, curioso el ofrecimiento de los estadounidenses para ayudarnos a solventar el conflictillo con los cazatesoros. Pero es más curioso que relevante. ¿No?

    Rusia vendió a Venezuela 100 sofisticados sistemas antiaéreos

    ¡Bien! Este puede tener algo más de chicha.

    Uribe buscó en secreto el diálogo con las FARC, según EE UU

    Atención a la coletilla: según EE UU. Información sin confirmar. ¿Es noticia que Estados Unidos crea que Uribe buscó el diálogo con las FARC?

    En definitiva, ¿no valdría más haber cogido toda la información y haber elaborado un libro, un dossier, o algo similar, de más calado, que un porrón de noticias imposibles de digerir?

    Julian Assange, ese hombre

    Siempre me ha dado mal rollo. Y no por ese pelo, ni por esa cara, ni por esos trajes: todo empezó con este perfil de The New Yorker. Parece alguien de intenciones poco claras, de procedimientos y costumbres extrañas.

    No obstante, lo más inquietante de Wikileaks tiene que ver con su organización: ¿cómo logra las filtraciones? ¿Por qué logra las filtraciones? ¿Por qué Estados Unidos?

    Es difícil conocer las respuestas a muchas de esas preguntas, y por eso jamás me atrevería a salir a la calle por él o a pronunciarme por su liberación. ¿Alguien cree que Julian Assange es esa especie de Batman que pretenden hacernos creer sus defensores? ¿En serio a nadie le causa algún tipo de inquietud, aparte de admiración o cualquier otro sentimiento, que un solo tipo sea capaz de desencadenar una especie de guerra fría digital? Léanse el perfil y plantéense su postura. Eso sí, uno sigue preguntándose desde cuándo Interpol persigue a violadores.

    La conclusión de todo esto se resume en dos palabras: opacidad y dudas, muchas dudas. Creo que las filtraciones le vienen grande a El País, que tiene a un equipo excelente de profesionales sacando noticias y haciendo auténtica minería informativa, pero en un medio que no entiende ni el alcance ni el fondo de lo que tiene entre manos.

    Démonos un tiempo, veamos que sucede y dejemos el tiempo correr, a ver si este asunto empieza a andar, a ver si sale del fango de las cantdades (250.000 documentos). Aún no lo sabemos todo. De momento, procuremos no dejarnos aburrir.


  5. No, hombre, no

    Lo escribí el Lunes 4 de octubre de 2010

    Las primarias del PSM de ayer fueron mucho más jugosas de lo que esperaba. No jugosas por el resultado en sí, ni por las llamadas (seguramente) dignas de estudio que debieron de volar de despacho en despacho a lo largo de la jornada, sino por las imágenes que quedaron.

    Para empezar, imagino la cara de Zapatero por la tarde. Por la mañana, supongo que como buen presidente hojearía la prensa y descubriría que cada columnista –sólo faltaban los de cultura, y alguno se animaría, digo– le daba cera en todos y cada uno de los periódicos nacionales. Entre la huelga y los presupuestos, todos los que llevaban cogiendo impulso desde el miércoles liberaron el tirachinas en una única dirección. Pues eso: lo imagino en zapatillas, cenando frente al televisor con una bandeja, y viendo a su candidata comparecer para felicitar a Tomás Gómez; luego, acudiría hasta el ordenador presidencial para encontrar titulares como el de El País, anunciando la victoria de TG sobre ZP.

    Segunda imagen: nuestra ministra de Sanidad con la mirada descompuesta, tratando de contener las lágrimas. No sé si 30 segundos antes la llamaría alguien de su familia para abroncarla por el fracaso, pero me resulta poco tranquilizador ver a un alto cargo del Gobierno al borde de la lágrima doce horas antes de entrar en su despacho a salvarnos de los múltiples demonios que nos acechan; es más, me resulta poco tranquilizador ver a un alto cargo al borde de la lágrima mientras dice que está contenta porque ha ganado la democracia. Claro.

    Tercera imagen: los militantes del PSOE, convertidos en hinchas del Galatasaray durante la foto TG-TJ coreando “DEMOCRA-CIA, DEMOCRA-CIA”. Debemos de estar todos locos.

    Cuarta imagen: Tomás Gómez, según El Mundo, pasando de cogerle el teléfono a Esperanza Aguirre. En Parla no nos andamos con chiquitas, señora.

    Quinta imagen: Quinta, justamente, por Telecinco haciendo sangre y recuperando del archivo declaraciones de Zapatero reconociendo su preferencia por Trini, o del ministro Sebastián haciendo lo propio. A tenor de las palabras de este último, el PP gobernará Madrid otros cuatro años, visto que Trini era la que podía ganar las elecciones.

    Sexta imagen: Fermín Bouza, en su blog El voto con botas, diciendo que Tomás Gómez ha sido elegido por los militantes del PSOE, pero no por los votantes del partido, que nunca lo hubieran hecho. La culpa, por cierto, es de ese golem conocido como “la derecha”, y de su estrategia mediática de apoyo al de Parla. Ahí queda eso.

    A modo de epílogo, me gustaría hacerme eco de esta noticia que leo hoy en ABC: que el payaso Tiririca, presentador de televisión y eso, vaya, un payaso, ha obtenido un millón de votos en Brasil, que le dan derecho a un escaño en el Congreso. El susodicho ha afirmado, durante la campaña: “¿Que qué hace un diputado federal?. La verdad, no tengo ni idea, pero vote por mí y se lo cuento.” Fíjenese, que estaba yo acordándome de aquel vídeo de las “Señoras que apoyan a Trinidad Jiménez”, el de “Es que es encantadora”…

    Así todo, y dramas y bromas aparte, me alegra que en el PSOE hayan logrado romper la barrera de las primarias. Ahora sólo falta montarlas mejor –no es muy elegante que un presidente se pronuncie– y controlarlas –para que no acaben a hachazos entre sí–. De esta forma, y con un poco de suerte, el político empezará a tener un poco de miedo (real) a campar a sus anchas.