Creo que la operación salida ha llegado a las redacciones con todo su ímpetu. Repasando la prensa del viernes-sábado y la de hoy, domingo de resurrección, me he dado cuenta de que en tan solo dos ediciones, las principales cabeceras nacionales (confieso que no he tenido paciencia de consultar La Razón) han logrado condensar (todas) aquellos motivos por los que gustoso dejaría de leer periódicos.
No son errores factuales, no son la clase de equivocaciones que se pueden cometer por las prisas. Eso ocurre a diario, y no se puede censurar.
Se trata de errores, a mi jucio, más hondos, editoriales. Errores de sentido común, errores de fondo, errores que no hacen sino perpetuar la crispación, el cabreo y el hastío.
Empecemos.
Abc
Abc, tratando de dar un giro a sus informaciones, ha hecho un examen a 400 estudiantes de bachiller sobre su cultura democrática y constitucional de cara a las próximas elecciones autonómicas y municipales, y también de cara a las generales del año que viene. ¿Están preparados estos neo votantes para enfrentarse a su responsabilidad?
La respuesta es, obviamente, no.
Los chavales no tienen claro en qué año se inauguró el AVE a Barcelona y en qué año a Sevilla; no tienen claro qué día se aprobó la Constitución; no tienen claro quién la redactó; no tienen claro cómo se elige al presidente del Gobierno. Sí. Es todo bastante comprensible, teniendo en cuenta que no se les enseña (y que, sencillamente, no estaban vivos: si no hubieran nacido un año después de que se inaugurara el AVE, seguramente se acordarían).
Pero el trasfondo de la noticia parece, más bien, abonar el terreno a los comentarios. Los he consultado en diversos momentos y ahora mismo, a las 13.30, el primero es este, firmado por Marine Le Pen (es un poco largo, omito lo aburrido):
HECHOS SON AMORES……La seguridad social Y CON MEDICINAS GRATUITAS, fue implantada por el régimen de Franco, para todo trabajador y familias. [...] El despido del trabajador era mucho más difícil que hoy [...] Al llegar a los 65 años: EL TRABAJADOR SE JUBILABA COBRANDO ÍNTEGRAMENTE LA PAGA QUE ESTUVIESE COBRANDO EN ACTIVO.
Público
El problema de fondo es, evidentemente la educación. En algo están, por una vez, de acuerdo Abc y Público. Claro que no tan, tan en el fondo. Titular de portada de Público.es ahora mismo:
Comentarios: 49 | S. HIDALGO / D. BARCALA
Los activistas gays reclaman que la historia del colectivo se imparta más allá de Educación para la Ciudadanía y sea una materia transversal.
No sé qué se puede decir. ¿Que sí, que vale? ¿Que no, que no vale? Da igual, todo lo que sea oponerse puede tener respuesta, agresiva, con olor a facherío: es la trampa que desde esa trinchera le tienden a Tertsch, a Losantos, a Burgos, a Sostres, a toda la caterva de indignados profesionales de la otra, la diestra, para poder perpetuar un partido de tenis aburridísimo entre estos y el incombustible Javier Vizcaíno.
No deja de tratarse de una cuestión de lobby, término que suena bastante peor que «colectivo» pero que, creo se adapta mucho mejor a la realidad. El lobby gay tiene en Público un estupendo hogar, un buen sitio donde dejarse caer y dar pábulo a este tipo de informaciones (que no son informaciones, sino reivindicaciones) llamadas a dividir más: ¿O acaso si no estás en contra eres de derechas, y si estás a favor eres de izquierdas?
La Gaceta
Introduzco aquí la morcilla de turno de La Gaceta porque de absurda resulta casi entrañable. Fueron los chicos de Público los que fueron a darse cuenta, precisamente, de la situación de tensión que debió de vivirse en la redacción de la Castellana.
Pongámonos: jueves santo por la noche, se ponen a preparar la portada de la edición de papel del viernes y sábado. Editoriales: correcto. Opinión: en su sitio. Informaciones: también. Eh, y mira qué fotón para la portada, de EFE, de unos legionarios llevando al Cristo en Málaga.
Pero hete aquí que, a última hora, alguien se da cuenta de que uno de los legionarios lleva una esvástica tatuada en el brazo, una cosa discretita. ¿Solución? Sí, amigos: borrarla con Photoshop. Y dale otra vez a la matraca.
Sin entrar en consideraciones religiosas, políticas, ideológicas, ni siquiera sobre el sentido común: ¿A nadie se le ocurrió pensar que en una foto del tamaño de una sábana nadie se fijaría en los detalles?
El Mundo
El caso de El Mundo atiende, más bien, a determinada línea desvencijada y morbosa que se empeñan en mantener, y que seguramente atrae a lo más selecto de la abyección patria. Titular de hoy:
Se suicidó tras ser despedido
La información versa sobre un señor que, cuatro días después de abandonar su puesto, se suicidó en su apartamento. El artículo no aporta absolutamente nada más que esa información, aunque sí se preocupa de regarla con una dosis de especulación gratuita y de frivolidad que a la familia del finado debe de haberle sentado de maravilla.
Y si a esto le sumamos el hecho de que, salvo excepciones, es muy recomendable no informar sobre suicidios para que no se produzca un efecto llamada, tenemos el cóctel perfecto de lo innecesario, lo evitable y, por qué no, lo peligroso. Bravo.
El País
Por su uso de un español retorcido y trabado, me ha costado horrores leérmelo, pero finalmente lo he hecho. Me refiero al artículo de opinión de José María Izquierdo en El País de ayer y antesdeayer en el que, de alguna manera que se me escapa, ha logrado mezclar el fútbol de Mascherano o de Arbeloa con la postura del PP ante la negociación con ETA. Sí, sí, como suena.
Recluido ya en los medios de extrema derecha, el exministro del Interior [Mayor Oreja], tan demócrata y tan cristiano, no tiene el menor empacho en utilizar el terrorismo como arma de destrucción del enemigo. [...]
Y si en ambos casos los ejecutores del tajo y la bazofia son quienes hemos citado con nombre y apellido, qué duda cabe, muchos les acompañan en la complacencia del silencio, cuando menos, o del apoyo más o menos directo cuando más. Florentino Pérez, Jorge Valdano o los jugadores que no recriminan a Pepe la entrada alevosa a Messi deben llevarse la parte alícuota de la vergüenza. Como Mariano Rajoy o Dolores de Cospedal, tan contentos y sonrientes de que sus licántropos les hagan el juego sucio mientras ellos fungen, o lo intentan, que ya no cuela, de amigables centristas.
No lo entiendo. Es decir, sí, pero hay que tener redaños.