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Entradas que hablan sobre «Discos»

  1. Ramón Calduch – Grandes éxitos

    Lo escribí el Domingo 13 de junio de 2010

    Hablaba en una entrada anterior de los grandes artistas perdidos y me apetecía, en este brillante domingo, compartir los grandes éxitos de uno de ellos: Ramón Calduch.

    No sé de dónde ha salido este señor, pero el caso es que tiene unos temazos de órdago: son canciones tan, tan, tan inocentemente pastelosas, tan deliciosamente arregladas y con esa voz de crooner por encima de todo, que es inevitable dejarse seducir por ellas. Quizás mientras friegas, quizás mientras que caminas por la calle en un día soleado, pero siempre pintan una sonrisa en la cara de cualquiera.

    Por otro lado, resulta especialmente interesante la variedad de géneros musicales que toca Calduch: hasta un chotis se marca. En lo respectivo a ritmos y melodías, también es irresistible.

    Es un disco de domingo con todas las letras: Ramón Calduch – Grandes Éxitos De Ramón Calduch


  2. M. Ward – Hold Time

    Lo escribí el Domingo 30 de mayo de 2010

    Inauguro esta sección con el excelente disco de M. Ward. Se trata de la mitad de She & Him, que quizás os suene más.

    Bien, la gracia de Ward reside en su acertadísima fusión de folk, gospel, rock y nosecuantas cosas más: es decir, su música trasciende la fusión pura y dura para situarse en un estilo totalmente nuevo; no inventado por él, eso desde luego, pero sí con una producción y un estilo marcadamente propios: las armonías y melodías no resultan especialmente originales.

    Es casi un artista de “domingo”, perfecto para tener de fondo mientras que se lee, se vaguea o se friegan los platos; no obstante, resulta igualmente propicio para dar un paseo con él, por esas rítimicas tan marcadas y, a la vez, perfectamente engarzadas con las melodías. Sorprendente, de hecho, resulta escuchar su versión de Rave On, de Buddy Holly.

    Que lo disfrutéis: M. Ward – Hold Time


  3. De vez en cuando

    Lo escribí el Viernes 15 de enero de 2010

    De vez en cuando, se cruzan discos, libros o películas que llevábamos años sin escuchar, o que incluso dormían semi inexplorados en algún lugar: eso, exactament,e acaba de ocurrirme con un estilo que se quedó en las profundidades de los bares hace tiempo.

    La historia es la siguiente: últimamente ando buscando nuevos grupos, algo que escuchar que actualice el iPod y me permita apartar temporalmente los discos que más escucho o, al menos, ampliar la nómina de imprescindibles en ese pequeño compañero musical.

    En un barrido por lo último de lo último, le di un buen puñado de oportunidades a Kasabian:

    Vale, sí, está muy bien, pero psché. Sólo me salía eso, psché: un single molón, una melodía pegadiza y un desarrollo infinito sobre todo tipo de recursos enchufables, sintéticos, desenchufables y, en general, artificiales. A la quinta escucha, preferí volver a algo que sonara a música, a fuerza, algo que, al menos, me sugiriera la potencia del músico tras las notas, y no el simple tacto de unas teclas, de un control, de un botón.

    De pronto, aterrizó por un flanco inesperado (como siempre ocurre con los revivals) el mítico punk-rock californiano que pegó el patadón en los 90, pero que ya llevaba suficiente tiempo de cocción. Grupos buenos, malos, regulares… Al final, opté por profundizar levemente en Bad Religion, grupo cuya fama máxima me pilló demasiado, ejem, joven, y cuyos discos me habían pasado al lado sin llegar a tocarme. Hasta ahora.

    Puede que sea pretencioso afirmarlo, pero creo que ambas canciones, incluso que ambos grupos, tienen mucho en común: nada en lo musical (aunque bien escuchado…), nada en las letras, nada en la actitud, nada, pero no puedo evitar tener la sensación, escuchando una canción tras otra, de que esta especie de moderneo de nuestro siglo no es más que la versión descafeinada, plastificada y envasada de lo que en su día fue el punk-rock: ambas se pretenden músicas directas e impactantes, ambas venden personalidad y fuerza frente a fragilidades sentimentalonas, ambas quieren entretener, ambas quieren resultar expresivas… La diferencia, amigos, es que Bad Religion huele a mala leche; tras ese bajo hay un tipo haciendo fuerza con la púa bien agarrada; tras la batería hay urgencia; tras las guitarras, saltos: hay mucho de impostura, pero aunque el aroma sea intencionado, es.

    Hoy lo vemos con una sonrisa en la cara y nos damos cuenta de lo caricaturesco de los nerds de la generación de tus hermanos mayores, llenos de granos, metiénose en pogos, pero tras toda esa “actitud” quedan musicazos, una gran banda y no puedo sino sospechar que, tras Kasabian (igual que ha ocurrido con el 95% de grupos nacidos de los 2000) sólo quedarán camisas planchadas y melenas impecables.


  4. Nuevo indie español

    Lo escribí el Martes 11 de agosto de 2009

    Andaba ayer por la mañana sin saber bien si llovía o no llovía, cuando el sol resplandeció sobre Gijón y quedó un excelente tiempo de verano. Era de esos lunes en los que tenía que hacer varios recados, por lo que cargué el iPod y hala, a caminar.

    Terminé con los quehaceres mucho antes de lo previsto, gracias al sol y al vientín fresco y, quizás, al último descubrimiento, Klaus & Kinski, indies murcianos de manual con canciones variadas; en general, bastante buenas. No hay como darse un paseo por el Cerro con la esperanza de que la música en este país no se haya autodestruido del todo.

    Puede que el rollo indie-melosón, con una muchacha cantando suave y algún que otro sintetizador loco por ahí lleguen a molestar a los más puristas, pero desde luego el surtido de estilos, letras y tipos hacen del álbum eso, un álbum, una colección, y no un disco de temas embutidos y planos de difícil digestión. También es posible que cansen rápido, pero eso lo diré cuando se ponga a llover porque, de momento, con este clima, resultan de lo más grato.

    Aquí dejo Flashback al revés, me temo que la única canción con vídeo. Podéis escuchar más en el MySpace que he enlazado arriba. A disfrutar.

    KLAUS & KINSKI: Flash-back al revés


  5. Canción de domingo…

    Lo escribí el Domingo 5 de julio de 2009

    Acabo de recordar la que probablemente sea mi canción favorita de Nacho Vegas, Secretos y mentiras: me voy a dar un pedazo de paseo con este concierto en el iPod como está mandado…