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Entradas que hablan sobre «Discos»

  1. El genio de Bill Evans

    Lo escribí el Sábado 6 de noviembre de 2010

    Me pasa algo extraño con el jazz: los artistas no me gustan por discos, sino en conjunto. Quiero decir, si compro, compro el pack: no me valen medias tintas –exceptuando puntuales idas de olla de determinados personajes, ejem, en los 80–.

    Uno de ellos, y probablemente el único que logró mantenerse permanentemente fresco, es Bill Evans. Por los formatos en los que ha tocado, por la manera en que ha abordado grandes clásicos y, en general, por esa conexión absoluta con el instrumento que le permitió hacer, exactamente, lo que le diera la gana.

    Hoy leo, y le escucho de fondo. Casi nunca soy capaz de tener música puesta, porque me desconcentra, me saca de las páginas y me obliga a prestarle a atención: pero esa es, justamente, la generosidad de Evans. No toca, habla. Mece.

    Ejemplos hay por miles, pero en este sábado de noviembre que parece de agosto, os dejo una pequeña muestra.


  2. Adiós a Solomon Burke

    Lo escribí el Domingo 10 de octubre de 2010

    Leo en The New York Times que el mítico Solomon Burke ha muerto hoy en Amsterdam. Según un artículo de prensa holandés, concretamente en el vuelo desde Los Ángeles: iba a presentar su nuevo disco, con la banda De Dijk.

    Solomon Burke es famoso –más o menos– por haber concebido la archiconocida Everybody needs somebody to love. Pero lo que realmente me interesa de esta enorme estrella del soul (en algún lugar leí que se llevaba a una de sus hijas de gira para secarle el sudor, y cantaba en un trono) es su figura, su efigie de unos años a esta parte.

    Cualquiera que consulte la discografía de Solomon Burke verá que es inabarcable: forma parte de ese equipo de artistas currantes y muy dados a inundar el mercado, a un ritmo frenético del que salían cosas geniales y otras mucho más del montón. Hablo de los años 60 y 70, cuando se dio el esplendor auténtico de Solomon. Luego, claro, llegaron esos jovencitos con greñas a comérselo todo en los 90 y en los 2000 él, como tantas otras estrellas de su quinta, se embarcaron en la típica aventura crepuscular con un productor de relumbrón.

    Don’t give up on me (2002) es un gran disco, no obstante. Y, especialmente, Nashville (2006): no tienen tanta personalidad como lo que ha hecho un chaval que empieza o incluso un artista que se apaga (pienso en los American Recordings de Johnny Cash), pero transmiten algo, no sabía lo que era.

    Un tiempo después leí en una entrevista, creo que en Rolling Stone: hablaba de los enecientos mil hijos de Solomon, de lo que se volcaba con la familia (en el sentido más «domingo de iglesia-barbacoa-traje nuevo»). Coincidía, además, con un reportaje de cocina sureña estadounidense en algún sitio: cómo hacían esos pasteles, ese pollo, ese cerdo…

    El caso es que la acumulación de sensaciones acabó por meter esos dos discos en el grupo de obras que se cargan de un significado más emocional que musical, que se alinean con determinado momento personal, vital, y con esas lecturas para configurar, en definitiva, una imagen mental a la que de vez en cuando me resulta grato acudir.

    Por eso, por haber logrado colarse en casa, le echaré de menos.


  3. Bom Bom Chip – El niño invisible

    Lo escribí el Jueves 22 de julio de 2010

    Me dispongo a realizar un acto de nostalgia que probablemente extermine la poca estima que alguien pudiera tener por mi gusto musical, pero me parece imprescindible: Bom Bom Chip marcó mi infancia, como la de tantos otros pequeños españoles.

    En Spotify sólo he logrado encontrar el disco del declive, esa suerte de grandes éxitos que fue la banda sonora de El niño invisible: no obstante, contiene un puñado de temazos que he visto a gente de mi edad cantar hoy, de cabo a rabo, sorprendidos por lo hondo que calaron en su subconsciente. (más…)


  4. Wilson’s Reservoir

    Lo escribí el Lunes 19 de julio de 2010

    Ben Wilson ha colgado en su web una reseña que hice de su disco, en el que participa Álex Ortín. Aquí dejo la versión en español:

    Decidir componer, cantar y crear folk en los tiempos que corren puede deberse a dos motivos: uno, la convicción; dos, el oportunismo. Ben Wilson pertenece al primer equipo, al que ha bebido de las guitarras acústicas de otro tiempo, las ha imbricado con aquello que nos tiene –importante subrayarlo: tiene– que contar y, finalmente, las ha espolvoreado con talento puro y duro.

    Wilson’s Reservoir presentan un disco de un funambulismo extremadamente arriesgado: bascula constantemente entre lo convencional, lo anodino si se quiere, y esa música profunda que obliga a desactivar cualquier otro sentido mientras que nos envuelve.

    En cada uno de los cortes no dejan de pasar cosas, no dejan de orbitar vientos, baterías, pedal steels, bajos distorsionados en torno a la voz de Wilson y a esas seis cuerdas de acero bañadas en matices: vamos recorriendo de su mano, con cada canción, el camino hacia donde sea que nos quiere llevar; a la vez que llegamos, casi sin pretenderlo, al hueso de sus melodías: del tipo sentado en el borde de la cama con la libreta sobre la rodilla hasta la grandiosidad de una banda perfecta y acompasada irrumpiendo en la habitación.


  5. Tom Waits – Orphans

    Lo escribí el Martes 13 de julio de 2010

    En realidad, quiero centrarme en el primer disco de esta triple publicación del enorme Waits: básicamente, porque es un artista difícil y de esos cuya obra constituye un muro duro como la roca pero tras el cual, en cuanto demos con una fisura y logremos colarnos, encontraremos cosas realmente interesantes.

    En mi caso, el primer disco de Orphans, titulado Brawlers, es esa grieta. Las melodías son cristalinas; y las referencias, evidentes. Además Waits lleva al extremo su magistral juego de desafinaciones, y desacuerdos, como en The Return of Jackie and Judy, cuando, en los primeros segundos, parece que nada encaja pero de pronto estamos escuchando un rok’n'roll…

    Hay contrabajos, hay vozarrones, solos, vientos; en definitiva, material para escuchar cualquier tarde de estas con tranquilidad. Espero que os guste: Tom Waits – Orphans