Ayer nos visitó Bieito Rubido en el Máster. Fue nuestra primera charla, nuestro primer encuentro bajo la atenta mirada de Alfonso Armada y Luis Prados, nuestro coordinador y cabeza que se asoma (es la hora, déjame descansar a los chicos).
Bieito Rubido es el actual director de ABC, y responsable, pues, de la estrategia destinada a cambiar el rumbo de este linajudo diario. Nos habían anunciado su llegada a las 16.30, aunque las ineludibles y políticas obligaciones del director de un medio nacional –comidas institucionales, manos tendidas a entrevistados bajo la atenta mirada de redactores fumadores en la puerta– nos tuvo aprovechando un rato más para digerir la comida.
Secretamente, comemos en torno a una mesa narrando los avatares de nuestro tuppers, esto es, el tema de conversación común a todos a los pocos días de conocernos: uno que vuela en el autobús, no quiero más tortilla…
En fin, Rubido aprovechó para repasar el futuro del periodismo (medios digitales, etc.) pero también sobre su calidad y presencia en el soporte que, creo, más nos enamora a todos: el papel. ¿Será el más elitista? Sí, dice el director. ¿Ha muerto el periodismo? Para nada, dice el director. Creo que todos coincidimos en ese punto, todos adoramos el tacto de la tinta (ni siquiera del propio papel) bajo los dedos cuando llegamos con el pelo alborotado y las ganas a flor de piel a primera hora de la mañana.
Ahora bien, se presentó ante nosotros de traje y recién llegado, como digo, de los compromisos propios de un director de periódico. Un director salido de las trincheras, claro, pero hablando para un escogido auditorio de consumidores de comida dispuestos a tirarse estudiando (y pagando, pues) con hora de entrada, pero sin hora de salida. Dispuestos a comernos el mundo, aunque sea en tupper, vaya.
Luego, cuando esto me surcaba la mente, se refirió a dentro de 20 años, cuando ocupemos –dijo– cargos de relevancia en medios de comunicación. ¿Llevaremos corbata entonces?
