Rápido: resulta paradójico que el camino más corto para ser mejor que los demás no pase por intentarlo, sino por intentar, en cambio, ser el mejor a secas. Uno puede esforzarse lo que quiera en superar a aquellos que cree sus rivales, y quizás tenga algún éxito; pero está muy claro que el que irá por delante es el que no compara, el que no busca. Será el que encuentre, al final.
Otra paradoja: he participado en la cobertura del Festival Internacional de Cine de Gijón los últimos dos años y, en total, creo que mientras duró tuve tiempo de ver menos cine que cualquier otra semana del año.
Ayer, su hasta ahora director, José Luis Cienfuegos, fue destituido y sustituido en un corto espacio de tiempo por Nacho Carballo. No es cuestión de meterse en los porqués y en los entonces de la decisión, pero sí es inevitable echar la vista atrás, en la medida de lo posible, y topar con (¡qué empacho!) más paradojas: en las tripas del festival vivía gente que entregaba mucho más de lo que recibía (en su cuenta corriente) por el trabajo que hacía; y la otra gente, la que llenaba las salas, parecía feliz con lo que recibía. Quizás no con las películas, pero sí con el hecho de tener algo que criticar, o que hacer con su intelecto, al menos, durante la semana que dura el Festival.
En quienes participaban descubrí que, sin ser necesariamente los mejores, sí existía la voluntad de serlo. Pero de serlo como decía al principio: de serlo de corazón, de serlo en el día a día y no al presentar todos esos números aburridísimos en torno a los que orbitará, ahora, el debate por la destitución. De serlo con lo que había y con lo que no, de tomarse unas cervezas en los conciertos de por la noche y de llevar despiertos las horas que hiciera falta cuando el resto empezara a desperezarse. De hacerlo bien.
Por desgracia, no quedan muchos sitios, o muchas familias de la cultura, en las que ese espíritu siga vivo. Que desapareciera ese reducto sería una pena. Por eso espero que siga vivo, esté a su frente Carballo o el mismísimo Carlos Rubiera. Les deseo suerte en la empresa: solo así podrán ser mejores que. Solo así podrán ser los mejores.

