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Entradas que hablan sobre «Bret Easton Ellis»

  1. La paz del titular

    Lo escribí el Sábado 2 de octubre de 2010

    Ahora que la actualidad ya ha recuperado sus revoluciones normales, conviene retomar la arriesgada actividad de desayunar titulares con café. La mayoría hacen temer una hecatombe nacional inminente, y el resto adoban con su inverosimilitud nuestras grises vidas.

    Pero bajo la densa capa de periodismo «serio», el de juicios masivos, huelgas generales y crisis de diversa condición, se esconde la inexplicable paz con la que viven algunos de nuestros vecinos del otro lado del charco: Bret Easton Ellis, con su última novela recién publicada y en el ojo del huracán literario por su genio y polémico jugueteo mediático, aparecía hace dos semanas en el suplemento cultural de ‘ABC’ en bata y zapatillas, sentado ante la pantalla del ordenador confesando, tan campante, que se había tirado toda ‘Toy Story 3’ llorando.

    O más inquietante aún, David Remnick, director de ‘The New Yorker’, entrevistado por Iker Seisdedos el sábado pasado, contaba en mitad del silencio bibliotecario de su redacción cómo en el último año y medio ha completado una biografía de Obama de 700 páginas mientras que dirigía el semanario.

    Uno sigue preguntándose cómo hace esta gente para encontrar la paz suficiente para conciliar los bamboleos y bombardeos de la actualidad con su actividad literaria y, lo que es más, ser capaces de sonreír. Algo debemos de estar haciendo mal por estos lares cuando cuatro míseros titulares nos quitan el sueño durante días, o cuando dos estadísticas de nada nos roban la calma sin pretenderlo. Obama adelgaza kilos a puñados, pero a ver quién es el guapo que le arrebata la sonrisa de la cara; un libro sobre la Moncloa en pantuflas y de pronto (¡blam!) nacen portadas sobre pagos del GAL de hace 14 años. ¿Y lo que nos convendría vivir en paz?


  2. Bret Easton Ellis en Madrid

    Lo escribí el Miércoles 29 de septiembre de 2010

    Ayer por la tarde tuve la oportunidad de asistir a la presentación de Imperial Bedrooms, el nuevo libro de Bret Easton Ellis. Dejando de lado el balbuceo de Rosa Falcón, que parecía tratar de leer cinco notas de prensa al mismo tiempo en la presentación, y de los poco atinados comentarios de Ray Loriga, Ellis no decepcionó a quienes sentíamos curiosidad por ver al hombre tras las historias.

    Respuestas largas y cansadas por una gira de presentaciones eterna, pero que nos dejaron ese regusto de serenidad, lucidez e inteligencia que sospechábamos al leerle. No faltaron, claro, preguntas sobre la indumentaria de los personajes de American Psycho: pero incluso las más frívolas y aparentemente irrelevantes tuvieron respuesta del autor.

    Su forma de hablar resulta, sin embargo, escalofriantemente similar a la de cualquier diálogo que pudiera escribir –por suerte, nadie cometió la torpeza de preguntarle por la parte de verdad que hay en sus novelas–: en lugar de aclarar dudas, lo que Ellis hizo fue sembrar más. Es decir, las ganas de hacerse con Imperial Bedrooms, multiplicadas…


  3. The Rules of Attraction

    Lo escribí el Lunes 6 de septiembre de 2010

    The Rules of Attraction

    Bret Easton Ellis

    Londres: Picador, 2006 (original de 1987)

    327 páginas

    Easton Ellis es y ha sido uno de mis autores favoritos. Por la frescura de su manera de narrar; por su capacidad para generar sensaciones antes que discursos convencionales; porque no ha escrito dos novelas iguales aunque se ha concentrado en un estilo concreto con un lenguaje particular.

    The Rules of Attraction no es menos que eso: van pasando los minúsculos testimonios y, como migas repartidas por un enorme escenario, el lector va formándose una imagen completa de lo que está sucediendo. Todo ello sin dejar de jugar con una gran cantidad de voces (tres centrales, varias periféricas).

    No obstante, es quizás la novela menos brillante de Bret Easton Ellis. Ya veía en Glamorama, el año pasado, la mano del que empezaba a convertirse en un auténtico maestro; y si bien The Rules of Attraction tiene once años más, lo cierto es que supone un libro de transición, una especie de paso entre el adolescente bruto de Less than Zero y el impecable escritor de imprescindibles instantáneos como Lunar Park. (más…)


  4. Episodio 5: Bret Easton Ellis + el primer cumpleaños

    Lo escribí el Jueves 11 de marzo de 2010

    Como quien no quiere la cosa, este blog cumple un año! Comento la jugada, y un poco de charleta sobre Bret Easton Ellis.

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  5. Glamorama

    Lo escribí el Sábado 6 de febrero de 2010

    portada-glamoramaGlamorama

    Bret Easton Ellis

    New York: Knopf-RandomHouse, 2000 (ed. de 1998)

    Sin contar la inminente continuación de Less than Zero, Imperial Bedrooms, que se publicará este año, sólo me queda una novela de Bret Easton Ellis por leer. Si digo esto es porque, a pesar de encontrarme ante el cuarto libro de este señor, sigo sorprendiéndome por sus múltiples salidas.

    En este caso, los fans encontrarán una buena ración del Ellis de siempre: elementos irreales entremezclados con una ficción muy ceñida a lo autobiográfico, de manera que, una vez más, va despegando desde la insulsa crónica costumbrista y social hacia lo completamente inverosímil, sin perder el ritmo en ningún momento.

    Llama especialmente la atención, en Glamorama, la admirable estructura narrativa, una de las más sólidas que he encontrado: es una novela muy densa, muy larga (roza las 550 páginas) pero perfectamente articulada, mucho más que American Psycho. Con el libro entre las manos, notamos que nos queda más de la mitad cuando el relato empieza a desinflarse, para de repente asirse con fuerza a un punto de inflexión magistral en la mitad y volver a arrancar de golpe, manteniendo el ritmo narrativo pero lanzándose en una historia que bien podría pertenecer a otro libro.

    Es justamente esta variedad la que aleja la novela de un tono profundo para dotarla de una experiencia como de novela de intriga, sin tener la certeza de si se resolverá el misterio o si, por el contrario, nos quedaremos colgados con uno de esos finales abiertos marca de la casa. De esta forma, el lector se mantiene pegado y capta la coherencia de la obra en toda su extensión, cosa que no es fácil de lograr; y disfrutamos, así, de todo un entramado de referencias y estilos narrativos de lo más variopinto: las encubiertas citas de canciones, el aroma de la novela de acción y característicamente francesa de los 90, el desasosiego de la literatura estadounidense contemporánea y, por qué no, una buena pátina de humor negro del bueno.

    El mayor logro es, pues, poder afirmar que un libro de esta magnitud (en todos los sentidos) puede disfrutarse en un santiamén y sin un esfuerzo interpretativo desmesurado. La frivolidad y ligereza que guían esta lectura han sido víctima de críticas pero constituyen, sin embargo, una de sus grandes virtudes por su osadía. Definitivamente, enorme Ellis.