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Entradas que hablan sobre «Bienvenidas»

  1. El manotazo

    Lo escribí el Domingo 1 de enero de 2012

    Tengo sobre la mesa, ante mí, los periódicos del día (los de otro: hoy no hay) y los de ayer, mojados por la lluvia. Tengo la última novela de un buen autor de aquí, dos poemarios que valen mucho la pena, y tengo los Diarios de Iñaki Uriarte abiertos por la mitad. Lo leo todo con gravedad, mesándome la barbilla. Hasta que algo me enfada, y hago una mueca: «¡Bah!»

    ¡Bah! es un gesto muy común. Consiste en, mientras que se lee o se observa, saltar de la mesa y derramar el café, catapultar las tostadas contra la pared y, encendido, acordarse de los muertos de alguien o exclamar de alegría. Quizás otros días sean mucho más melosos y se prefiera arrastrar los pies hasta el teclado. Quizás otros días sean mucho más ociosos, y se prefiera dar forma a un puñado de orgullosas notas, tomadas en una servilleta de papel.

    Ocurre todos los días. Si no ocurriera, estaríamos muertos o no seríamos españoles. Para eso estamos. Para encendernos, para enfadarnos, para alegrarnos, para hacerlo todo sin mesura y tirando, ante todo, de la exclamación.

    Hoy no hay periódicos ni literatura, hoy es un día uno que constituye, a su vez, un capítulo cero. Quitaremos el mantel manchado de la cena de Fin de Año, y todos los periódicos acumulados: con eso bastará.

    Dejaré en su sitio los poemarios y la novela, buena, de ese autor de aquí y ya habré terminado los Diarios de Uriarte hace tiempo.

    Ya con la mesa limpia, coloco por fin las tostadas y el café humeante cerca, para ponerme a leer lo que sea y, en el momento preciso, arrearles un manotazo y exclamar: «¡Bah!»

    Mañana es lunes. No va a correr la sangre, pero sí el café, todo el café. Vamos a dejar el gotelé perdido.


  2. Fin de año, etc (cero) FELIZ 2011

    Lo escribí el Viernes 31 de diciembre de 2010

    Por fin puedo desencadenar sentimientos. La Puerta de Sol, me cuentan, está llena; desde la cocina huelo ostras, ensalada de pulpo, cava, vino, uvas en un cuenco; el móvil vibra mensajes. Esta es la noche, veo el gol de Iniesta y ya se me ponen los pelos de punta: ya se me escapa la lágrima empujada por todo lo bueno.

    En menos de dos horas (1 y 57 minutos, cuando escribo exactamente estas palabras) estaré atragantándome, estaré repartiendo abrazos y recuerdos y procurando mirar hacia lo que se avecina, que es increíble, mejor incluso, que lo pasado.

    Se detendrá el tiempo durante los doce golpes. Algunos estarán trabajando ya y velando porque todo salga bien, otros estarán pensando en lo bueno y en lo malo. Yo, al menos, me acordaré con nostalgia, afecto, tristeza, alegría, felicidad, amor incluso, de todo ser viviente que haya circulado por este 2010.

    No creo que oiga coches pasar bajo la ventana en ese momento, no creo que vea nada más que la enorme esfera del reloj de la Puerta del Sol (¡que ya hay gente!), pero podré tragar con cada uva un trocito del atasco de sentimientos.

    Lo hecho, amigos, hecho está. Eso es impepinable, imborrable y quizás olvidable, pero solo nos queda una opción: escribir las nuevas líneas en oro, y escribirlas mejor. Espero, ya con esa prometida copa de cava en la mano, que os vaya tan bien o mejor de lo que pretendo.

    Gracias.


  3. Cazadores de dragones

    Lo escribí el Viernes 15 de octubre de 2010

    Hoy ha tenido lugar la entrada oficial en el Máster, con nuestro director técnico, Alfonso Armada, mentando a David Remnick, director de The New Yorker, y a ese concepto de excelencia que aquí (conste que ayer decía «allí») perseguimos. Con él han coincidido tanto Bieito Rubido, nuevo director de ABC, y María Jesús Casals, cara catedrática del Máster.

    En fin, así y todo, me gustaría quedarme con el primer «flash» que nos ha plantado, a bocajarro, Fernando García de Cortázar, eminente historiador responsable de varias Terceras del vetusto diario y de la lección inaugural de hoy. Nos contó la historia de cierto mandarín que adiestraba a sus alumnos en la caza de dragones, hasta que una muchacha le preguntó para qué serviría aprender semejante cosa, si los dragones no existían: «Pues para que vosotros montéis vuestra propia escuela de dragones y enseñéis a otros».

    Este mal, el de la trampa mortal del bucle académico que azota la Historia, no debe contagiarse al periodismo. Y la sonrisa que se me escapó en aquel momento inesperado vino motivada, especialmente, porque ese bucle, en fase germinal, fue el que padecí durante los cuatro años de Traducción e Interpretación. Claro que hubo grandes momentos y grandes personas, pero eran sólo escuálidas truchas asomándose en un río bastante proceloso.

    En fin, sólo el poder de la imagen que evoca el título de esta entrada ya servirá para formarse una idea de los tintes heroicos con los que hoy empezamos a asumir la tarea que nos espera: unas cañas, extendidas hasta el filo de las seis y media de la tarde, nos han servido para pasar de la conversación frívola y contenida por la presencia cercana de un profesor a un encendido debate sobre el sistema electoral español. Quienes estábamos en aquella terraza (siete alumnos), sorbimos alucinados y silenciosos dándonos cuenta, repentinamente, de por qué estamos donde estamos: porque somos unos locos con tendencias discretamente osadas.

    Otra buena (primera) impresión, otro bocado –¡qué rico lomo ponen en los actos de ABC!– con el que empezar a asumir que el baño con hidromasaje, gran protagonista del Máster, no es lo mejor que nos espera.


  4. Arranca el Máster ABC 2010-2011

    Lo escribí el Miércoles 13 de octubre de 2010

    Pongo este titular como pequeño guiño a la sesión de hoy, que ha marcado el inicio del curso  y una primera toma de contacto con lo que será nuestro día a día. Mañana tendrá lugar la presentación oficial.

    En fin, la mayor preocupación hoy era conocer la orientación del Máster y a las 14 personas con las que compartiré esos metros cuadrados de la segunda planta de ABC durante los próximos meses.

    El planteamiento se dejaba intuir en las pruebas de selección, pero hoy, para alegría y jolgorio de los presentes, se ha confirmado: en primer lugar, la ideología se queda en la puerta. El ejemplo, tal y como ha explicado Alfonso Armada, es el de The Wall Street Journal, en el que la redacción de información y la de opinión están perfectamente divorciadas: hemos venido a ser (buenos) periodistas. En segundo lugar, va a haber curro para parar un tren; en tercer lugar, los estándares por los que vamos a guiarnos pasan bastantes kilómetros por encima de lo que se nos exigirá profesionalmente el día de mañana.

    El hecho de que la actividad principal sea conversar, leer y practicar, practicar, practicar; con el aderezo teórico justo y necesario, es el otro gran augurio.

    Y que estas quince almas parezcan estar dispuestas a aprender antes que a masacrarse mutuamente puede facilitarnos mucho las largas horas que pasaremos allí metidos.

    De momento, ganas de madrugar, leer y trabajar… Y que dure, oigan.


  5. La madre de tus hijos

    Lo escribí el Domingo 25 de julio de 2010

    Al final, decidió levantarse para dejar de soñarla como sabía que no era. La noche no había sido larga, pero sí lo suficiente como para que el sueño empezara a hacer mella en él cuando aún estaba llegando a casa, andando solo por las aceras aún calientes por el castigo del sol. Así, al acostarse, las casi dos horas que había invertido en acercarse a ella; la otra media que tardó en conseguir su teléfono; y el paseo de vuelta se engarzaron con un sueño profundo y repleto de imágenes.

    Pocas horas después de haberse acostado, se sorprendió despertándose solo y sobresaltado entre las sábanas (más…)