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Entradas que hablan sobre «Asturias»

  1. ¿Qué hace Cascos?

    Lo escribí el Martes 7 de febrero de 2012

    Esta mañana Ana Pastor (la de la tele, no la otra: eso tendría demasiado morbo) ha entrevistado a Francisco Álvarez Cascos en Los Desayunos de RTVE. A saber: inundaciones, pinza PP PSOE, Niemeyer, Festival de Cine, RTPA… «Espere, ¿podemos ir por partes?»

    Cascos esbozó lo que ya intuíamos, aunque con algo más de claridad: complot, voto de rebeldía contra el status quo de PP y PSOE y situación insostenible en Asturias. Todo, fantásticamente empaquetado para la televisión nacional y aguantando (esto no se lo he visto a hacer ni a Ahmadineyad) los envites de Pastor con calma, sin perder los nervios ni desviarse un ápice del discurso.

    El presidente rebaña de donde no hay: una pregunta sobre la situación que ahora mismo se vive en el Oriente de Asturias, con ríos desbordados, le sirve para colar una lección de geografía para madrileños. El proyecto de Foro, dice, no es una locura o una chochez de político crepuscular. Con este sencillo toque, pretende desarmar la idea instalada en ciertos sectores de la región, y no digamos ya allende Pajares.

    Cascos sabe, con todo, sentarse ante una cámara y hablar. Sabe explicar lo que quiere explicar y, aunque uno no esté de acuerdo, puede llegar a entender qué se le pasa por la cabeza. Por ejemplo: preguntado sobre el asunto Niemeyer (que ha cambiado de nombre y se llama Centro Cultural Avilés, aunque él no lo dice para marcar la continuidad voluntariosa de su partido), él explica lo de la auditoría, lo del agujero de dinero público, la necesidad de corregir una situación y escurre el bulto de la programación con una solvencia pasmosa. A fin de cuentas, lanza al televidente de la calle Serrano, usted no ha venido en su vida al Niemeyer y no va a hacerlo ahora, así que cállese.

    Pero, cuando tocaba explicarlo, en su día, quien apareció en los telediarios de toda España detrás de una mesa llamando aficionada a Jessica Lange era otro, era el consejero de Cultura. Su vehemencia fue el abono de las manifestaciones que aún hoy se están produciendo. Él no tuvo la mano de su jefe, y se sometió a un desgaste innecesario: error de comunicación desde arriba hacia abajo.

    En otras ocasiones le fallan las formas, la comunicación, al propio Cascos, por falta de transmisión en el sentido opuesto: preguntado sobre el relevo del Festival Internacional de Cine de Gijón, se acuerda del franquismo para refererise al colectivo de cineastas que han pedido el retorno de Cienfuegos (son 500), y obvia las 1.000 personas que se manifestaron frente al Ayuntamiento dos días después del cese. Error de cálculo que una simple llamada desde el consistorio hubiera atajado. Estoy seguro de que sus palabras le han costado, por lo menos, 30 manifestantes y un periodista de un medio nacional más en la manifestación de este viernes.

    Cascos sabe sentarse ante una cámara y hablar, y aguanta el tipo como pocos ante una periodista de la voracidad de Ana Pastor. Otrosí, como presidente de un partido y de una Comunidad Autónoma, creo que lo habitual es que ese mensaje (desde el punto de vista comunicativao, no del fondo: esa es otra guerra) se vaya filtrando hacia las bases, de forma que si yo hubiera visto la entrevista mientras que desayunaba en un bar, y me hubiera ciscado en él, alguien, un militante, un forero que pasara por allí me hubiera agarrado tiernamente del brazo y me hubiera explicado qué está pasando. Quizás incluso me hubiera convencido, quién sabe.

    Pero ocurre que cuando la cadena se rompe, cuando la idea no llega y cuando la nube de manifestantes de la RTPA nos impide ver a los dirigentes de Foro entrar en la Junta General del Principado, o escuchar lo que pretenden decir, no hay defensa posible.

    ¿Sabía Cascos dónde se metía cuando decidió volver, no a pescar salmones precisamente? Eso sólo lo sabe él. Ese es el fondo de su proyecto. Lo que seguro que no sabía, o no esperaba, era que el mensaje iba a ser tan dificil de colocar. Y ahí está la clave.


  2. Planeta Asturias

    Lo escribí el Martes 31 de enero de 2012

    Bien, si ayer por la mañana me paseaba por la cacharrería, por la tarde ha entrado un elefante grandón, con ganas, en el pasillo de las pinzas: tenemos adelanto electoral en Asturias. Será el 25 de marzo. Terceras elecciones en un año.

    Para quien llegue de nuevas, esta situación viene ocasionada porque Foro Asturias, el partido de Francisco Álvarez-Cascos, no obtuvo la mayoría absoluta en las elecciones regionales de mayo el año pasado. Con ese caldo de cultivo, llegamos a ese mágico momento en el ciclo parlamentario en el que toca votar los presupuestos. Entonces, PP y PSOE presentaron enmiendas a la totalidad e IU se abstuvo. En esas andamos, presupuestamente prorrogados y efectivamente en la prórroga, en el tiempo de descuento.

    El PP dice que es una salida de tiesto de Cascos.

    Cascos dice que esto demuestra que hay un complot contra Foro.

    El PSOE dice que esto demuestra la incapacidad de Cascos de gobernar.

    Izquierda Unida dice nosequé de la derecha.

    Había tres posibilidades: pactar, presentar una moción de censura o convocar elecciones. Cascos ha hecho lo tercero para batirse el cobre, otra vez, en las urnas.

    Ya se hablaba de buscar una mayoría absoluta cuando los anunciados «vientos de cambio» empezaban a soplar allá por julio, para hacerse con una mayoría más cómoda para gobernar. Pero vaya, tal y como ha llegado Foro a enero, quizás no esté en el mejor momento para echarse un farol o tratar de conquistar el Everest.

    No sé si PSOE y PP lo están celebrando o si están tiritando por haber tensado tanto la cuerda. Tampoco sé si Cascos tiene un as en la manga, o si se ha vuelto loco. O si no le quedaba otro remedio: todo eso lo sabremos en las próximas semanas. De momento, ¿qué sabemos?

    Sabemos que parece casi imposible que obtenga un resultado mejor que el anterior, hoy por hoy. Sabemos, también, que el PSOE no está en horas altas. Sabemos, por último, que si bien el PP nacional está fuerte, el regional tampoco está en su mejor momento.

    Sabemos que con quien mejor se lleva Cascos en la Junta General del Principado es con Jesús Iglesias, portavoz de Izquierda Unida, a juzgar por lo suave que se hablan dentro de su enemistad ingénita.

    Sabemos, sabemos… No sabemos nada. Solo que vivimos en otro planeta, que se llama Asturias. Y que, lo demás, es sidra avinagrada.


  3. De revuelos y festivales

    Lo escribí el Viernes 27 de enero de 2012

    A diario, encuentro un motivo (alguno más peregrino que otro) para abrir un periódico. Muchas veces me doy cuenta de lo obsceno de la idea en el preciso instante en el que miro la portada; otras, me detengo y lo leo con avidez, acompañado de muchos cafés y pinchos, y sin mirar el reloj.

    Últimamente predomina el primer caso, solo superado por el esfuerzo aeróbico y gimnástico de enterarme de la misa a la media; pero en ese vacío, en ese aburrimiento total en el que la primera página me pesa, en general, más que una bolsa de la compra repleta escaleras arriba por la densidad de temas, me doy cuenta de lo difícil que es optimizar fuentes y reducir la lectura al mínimo necesario para cualquier mortal.

    Camps estalla en todas las portadas, y se debate, en foros nacionales muy sesudos e informados, sobre la necesidad de rehabilitarle. Ahora bien, en ese debate no se tiene en cuenta, para nada, el caso de corrupción que sigue coleando en Asturias y que no ha valido portadas de más medios que los de aquí. Todo ello, a pesar de que tiene el mismo –si no más– alcance.

    Ayer por la mañana me levanté, me tomé un café y me fui a la Casa de la Palmera a dos ruedas de prensa. Una, de un espectáculo infantil y la otra, de uno de danza. Todo parcía apacible, hasta que entré por la puerta de la sala y me encontré únicamente a la gerente del Teatro Jovellanos, María Teresa Sánchez, delante de una nube de cámaras dando explicaciones sobre la próxima (ocurrió a las cuatro) proclamación de Nacho Carballo como nuevo director del Festival de Cine de mi ciudad.

    El asunto era portada en los digitales asturianos al cabo de un par de horas, justo cuando me senté a comer, escuchando la radio (de ámbito nacional) donde alguien seguía destripando el asunto Camps, o quizás la reunión de Rajoy y Merkel. Pero con profusión y ganas, con tertulianos y todo, con saña. Con tiempo radiofónico.

    En Gijón se organizaba la mundial con Cienfuegos, Carballo y demás. O puede que, en la barra de un chigre, dos paisanos miraran el asunto Camps en la tele con el vermú en una mano y el palillo rechupado en otra, murmurando: «Y la otra, ¿qué?»


  4. Mi bando (me lo robaron)

    Lo escribí el Lunes 23 de enero de 2012

    Por desgracia, no hay dos bandos. Ni siquiera cuatro, sino muchos más. Cada día es más difícil no ya encontrar el propio, sino averiguar entre cuántos hay que elegir.

    Estos días, en Asturias, todos ellos andan algo nerviosos con la aprobación de los Presupuestos. Que, como en cualquier lugar, han vuelto a convertirse en un arma arrojadiza entre nosotros, ellos, y vosotros. La patata caliente no es la del osado; es la del que tiene la culpa de la crispación reinante en una sala que a nadie le interesa más que a quienes la ocupan, a los que cuentan lo que allí ocurre y a los pocos que leen el resultado, con paciencia.

    En Asturias no tenemos Presupuestos (que sí, con mayúscula), y todo apunta a que seguiremos sin tenerlos. Porque se ocupan de debatir, de comer en ese sitio en el que tienen una excelente sopa pero un servicio pésimo, pero no se ocupan de desentrañar el auténtico sentido de su trabajo.

    Por supuesto, este relato desolador es culpa del de enfrente y no es culpa de quien debería ocuparse de que nunca hubiéramos reparado en él. Por supuesto presupuesto, ahora que poco tenemos de lo que hablar más que de esto toca lanzarse bolas de papel hechas de periódico a la cara con la mayor saña posible. Y a todos nos entra el sueño.

    Los Presupuestos son una cosa técnica, muy sesuda e infinitamente difícil de hacer a ojos de quien no se ha preparado para ellos. Pero si esto es difícil (o no), aprobarlos parece un trecho más complicado, a la luz de lo que necesitan pensárselo, enmendarlo y pelearlo en un plano que no es ni el nuestro, ni el suyo, ni el vuestro. Es otro. Y no nos interesa nada, me temo.


  5. La flaqueza del Niemeyer

    Lo escribí el Lunes 12 de diciembre de 2011

    Es muy probable que la caída en desgracia (presupuestaria, política, municipal) de la Semana Negra en lo que al nuevo ejecutivo gijonés respecta comenzara con el primer ultimátum de Paco Ignacio Taibo II, su director. No hay nada peor que buscarle las cosquillas en público a un político.

    Es el síndrome del ultimátum, un virus que con el cambio de Gobierno se ha extendido como setas por la región y que también ha tocado al Centro Niemeyer de Avilés.

    El consejero de Cultura de esta nuestra Asturias, Emilio Marcos Vallaure, es un señor, digamos, decidido en la forma de presentar sus planteamientos: en su comparecencia ante la Junta General del Principado de Asturias dijo, en referencia al modelo del Niemeyer:

    Aflora una ideología de forzada modernidad, que se queda a medio camino entre la ambición frustrada y una perspectiva original pervertida por su alejamiento de la cultura.

    Todo un charco de gasolina en el que solo hacía falta una cerilla. Esa cerilla se llama Natalio Grueso y dirige, dirigía, dirigiría o dirigiera el Centro Niemeyer:

    El cierre del Centro Niemeyer a finales de la próxima semana es un símbolo de la derrota de la sociedad civil y de la ciudadanía frente a la política, o quizás sea más preciso decir frente a determinada forma de hacer política, esa basada en la destrucción y la venganza despreciando el bien común.

    Tampoco es cuestión de aburrir con las dagas que vuelan de un lado a otro. Resultado: el Niemeyer está cerrado. De su futuro poco se sabe, aunque los pronósticos no son de lo más halagüeño. Aquí la polémica está en la calle, pero, como ocurre de vez en cuando y para desgracia de quienes queremos que este asunto se resuelva rápida y velozmente, la prensa nacional ya ha entrado como un elefante en una cacharrería.

    En octubre, fue esta sonrojante información, por llamarla algo, de La Sexta:

    Y este lunes, ha sido El País el que ha permitido a Borja Hermoso escribir este reportaje, o editorial. Extracto algunas perlas:

    Todo es dinero, la política también; todo es política, la cultura también. Con el primero de por medio, la tercera suele pasarlo fatal en las fauces de la segunda.

    [...]

    Álvarez-Cascos y su apisonador Foro Asturias, armados hasta los dientes con el ferozmente demagógico aunque eficaz argumento de que, en tiempos de crisis, hay que recortar en cultura, llevan seis meses enfrentados a los gestores de la Fundación del Centro Niemeyer.

    Kevin Spacey ha defendido el Niemeyer, y ha brindado en Avilés el lujo de su Ricardo III. Y lo defienda Spacey o el Papa, el caso es que en un sitio como ese nada malo puede ocurrir. En un espacio reservado a la Cultura o a la cultura, elíjase la mayúscula, el beneficio obtenido es irreprochable.

    Pero ocurre que estos equipos solo se sostienen con dinero público, del que maneja la política, y ocurre que sus gestores y todas aquellas personas que orbitan en torno a su funcionamiento tienen que dividir su talento y su aptitud entre mantener una paz mínima y jugársela con la programación.

    Igual que la Cultura, o la cultura, es un patrimonio irrenunciable y no siempre rentable económicamente, la entrada en este tipo de lizas no le hace ningún favor a nadie. Y, lo que es peor, no tiene vuelta atrás.