Ha ocurrido. Hoy ha tenido lugar en San Sebastián ese encuentro sobre el que hablaba en la entrada de esta mañana.
De él ha salido un texto de dos folios. En el primero, los firmantes subrayan su buena fe y su nula intención de imponer nada a la ciudadanía y a los «actores implicados». El segundo folio recoge cinco puntos, que cito y comento a continuación:
1.- Llamamos a ETA a hacer una declaración pública de cese definitivo de la actividad armada, y solicitar diálogo con los gobiernos de España y Francia para tratar exclusivamente las consecuencias del conflicto.
No existe conflicto alguno. El único conflicto es que ETA, con su ideario en la mano, se ha dedicado a matar para imponerlo. Partiendo de este punto, es intolerable; el diálogo queda, pues, descartado como opción. Dialogar es hablar, hablar es (en este contexto) negociar.
2.- Si dicha declaración fuese realizada instamos a los gobiernos de España y Francia a darle la bienvenida y aceptar iniciar conversaciones para tratar exclusivamente las consecuencias del conflicto.
Empiezo a mosquearme con el término. ¿Cuáles son las consecuencias del conflicto? Francia y España ya hicieron bastante empezando a hablar entre ellas. Para eso, hizo falta superar algo tan turbio como el GAL y años de incomunicación en cuestiones antiterroristas. Lo que ahora sobra es una comunicación bilateral o triangular, automáticamente viciada por el interlocutor etarra. Amén de lo antes expuesto: con esta gente no se habla.
3.- Instamos a que se adopten pasos profundos para avanzar en la reconciliación, reconocer, compensar y asistir a todas las víctimas, reconocer el dolor causado y ayudar a sanar las heridas personales y sociales.
Los pasos no se adoptan, se dan. Dar es, por otro lado, un verbo transitivo: X da pasos. ¿Quién es X? ETA, supongo. Pero este punto tampoco lo aclara: ¿quiénes son las víctimas, pues? La reconciliación es necesaria, pero no se decide. Esa sí que se adopta, sin necesidad de proclamarla de antemano.
4.- En nuestra experiencia de resolver conflictos hay a menudo otras cuestiones que si son tratadas pueden ayudar a alcanzar una paz duradera. Sugerimos que los actores no violentos y representantes políticos se reúnan y discutan cuestiones políticas así como otras relacionadas al respecto, con consulta a la ciudadanía, lo cual podría contribuir a una nueva era sin conflicto. En nuestra experiencia terceras partes observadoras o facilitadoras ayudan el diálogo. Aquí, el diálogo también podría ser asistido por facilitadores internacionales si así fuese decidido por las partes involucradas.
Me he mareado con tanto eufemismo. El resumen es, entiendo: es necesario atender reivindicaciones políticas de las inmediaciones de ETA para contribuir a una paz duradera, según «su experiencia». Es sabido que el País Vasco se parece tanto a Sudáfrica o a Irlanda como un huevo o una castaña. Ergo, que se trate con cuidado este asunto. Por otra parte, entiendo que la mayor parte de esa carga política (que nadie malinterprete esta frase) de la que hablan ya está integrada en la política de Bildu, un sucedáneo abertzale lo suficientemente consistente como para satisfacer esta petición. Este punto, pues, sobra.
5.- Estamos dispuestos a organizar un comité de seguimiento de estas recomendaciones.
¿A 500 euros al día, señor Currin? ¿A dos millones la consulta, señor Annan? Disfruten de Donostia, y vuelvan a sus cálidos hogares. Gracias.
