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a enero 25th, 2012

  1. Ya no se hacen catedrales

    Lo escribí el Miércoles 25 de enero de 2012

    Se puede hacer un Calatrava, un Niemeyer, un Ghery. Pero tiene que servir para algo: ya no se hacen catedrales.

    Será un edificio bonito, a la par que funcional. Será un edificio en el que hasta el último tornillo tenga una utilidad más allá de la estética, en el que todo rincón tenga un fin claro.

    Ya no se hacen catedrales. Ya no se hace nada «porque sí». Buscar la belleza por la belleza, la enormidad por la enormidad solo tiene perdón si al final da dinero, acoge congresos de dentistas o permite alojar a unas cuantas familias.

    Últimamente, he pasado suficiente tiempo metido en los entresijos de Peter Grimes, la última ópera de la temporada en Oviedo, como para conocer al equipo que allí curra. Obviamente, hasta que no se estrene no sabremos si el resultado es una catedral de las que aguantan o de las que se derrumban, pero el caso es que va tomando forma día a día.

    Ves al coro de la Ópera de Oviedo escuchando las lecciones de dicción del director de escena, David Alden, perfectamente vestidos después de 7 horas de ensayos.

    –Jobs. You say joooobs –pronuncia Alden.

    Y las siluetas contestan, ante la mirada paciente de su director, Patxi Aizpiri, y la atención precisa del maestro Corrado Rovaris.

    Y Albert, el regidor, corretea y se estresa, igual que Marioli, la jefa de producción. A Javier, director artístico, le arde el móvil; Alicia organiza a la prensa; Toni, la montaña humana que se ocupa de la técnica, da órdenes sin parar.

    Todos, del primero al último, parecen trabajar sin un objetivo concreto, parecen correr sin tener en cuenta el sentido o el producto final. Se ensimisman en los detalles, como hace la gente de su profesión, para que el resultado cuando se levanta el telón sea el buscado desde un primer momento.

    Construyen catedrales, porque aunque el teatro se llenara cada noche este nunca se iba a convertir en el negocio del siglo para nadie. Quizás la catedral se caiga, como digo, pero al menos estas gentes de escena ponen una piedra encima de otra.

    No, ya no se hacen catedrales.