Bret Easton Ellis
Londres: Picador, 2006 (original de 1987)
327 páginas
Easton Ellis es y ha sido uno de mis autores favoritos. Por la frescura de su manera de narrar; por su capacidad para generar sensaciones antes que discursos convencionales; porque no ha escrito dos novelas iguales aunque se ha concentrado en un estilo concreto con un lenguaje particular.
The Rules of Attraction no es menos que eso: van pasando los minúsculos testimonios y, como migas repartidas por un enorme escenario, el lector va formándose una imagen completa de lo que está sucediendo. Todo ello sin dejar de jugar con una gran cantidad de voces (tres centrales, varias periféricas).
No obstante, es quizás la novela menos brillante de Bret Easton Ellis. Ya veía en Glamorama, el año pasado, la mano del que empezaba a convertirse en un auténtico maestro; y si bien The Rules of Attraction tiene once años más, lo cierto es que supone un libro de transición, una especie de paso entre el adolescente bruto de Less than Zero y el impecable escritor de imprescindibles instantáneos como Lunar Park.
Pero que esta sea una obra menor dentro de su producción no significa que no merezca ser leída: uno de los puntos fuertes de este autor es que, a pesar del pasotismo, de la apatía y del asco que sus personajes parecen sentir hasta por el propio lector, él no lo hace: siempre nos cuida, y jamás se ensimisma tanto como para que dejemos de disfrutar o de entender lo que está ocurriendo. Siempre procura que podamos pasar un par de páginas más antes de acostarnos.
Es una evolución mucho más razonable que la de otros, como Palahniuk, que directamente han perdido el norte descubriendo a quienes les seguíamos, tras años, que todo era un engaño, cartón piedra, que su talento no era tal… Sin embargo Easton Ellis, aun a riesgo de que me dé un susto con Imperial Suites (que pienso ir a comprarme ahora mismo), se consolida como un escribiente brillante y necesario.

