Miedo me dan estas cosas. Ayer, por si alguien no se había enterado, llegaron a Barcelona los dos cooperantes que quedaban secuestrados en Mali: han sido unos meses muy largos de un caso del que la opinión pública casi se había olvidado. Había entrado en esa dinámica de estancamiento informativo que se rompe regularmente para recordarnos que siguen ahí, pero, aparentemente, en stand by.
Ahora ya están en casa. Sus vidas valían dinero, o un prisionero, o algo, y seguramente por ello no se las arrebataron: eso sí, cuanto más altas son las apuestas (dos españoles por aquellos lares deben de equivaler a un hotel del Monopoly en la calle Serrano en términos diplomáticos) más opaca se va volviendo la pátina que lo recubre todo. (más…)