Estaba esperando ansioso a que llegara el día de hoy para abrir mi querido El Comercio y enterarme de qué tal fue el recital de la Pantoja de ayer en Gijón, el que marca el inicio de una nueva y –que me perdonen, pero no hay más adjetivo posible– casposa era en la Laboral.
Me he llevado una enorme alegría al comprobar que se dieron un castañazo de órdago, con 1.500 entradas colocadas, de las cuales, calculo, un buen número serían de cortesía: sí, por una vez, me alegro del mal ajeno. (más…)