Puede que el título de esta entrada sea algo sensacionalista, porque ni he estudiado periodismo ni me atrevo demasiado a considerarme como tal: aunque, como dice un buen amigo, ¿quién es el periodista sino el que escribe en un periódico?
El caso es que aventurar qué o quién puede colgarse esa etiqueta me parece muy osado en los tiempos que corren (¿Cuatro años escuchando dinosaurios te habilitan como profesional? ¿Tener el móvil de la Pantoja te da voz o voto frente a reporteros agudos, aventurados, hábiles?); pero la semana pasada, en que tuve el privilegio de llenar diez contraportadas de El Comercio pateándome la calle y buscando historias hasta debajo de las piedras, pude darme cuenta de algo importante. (más…)