Me dispongo a realizar un acto de nostalgia que probablemente extermine la poca estima que alguien pudiera tener por mi gusto musical, pero me parece imprescindible: Bom Bom Chip marcó mi infancia, como la de tantos otros pequeños españoles.
En Spotify sólo he logrado encontrar el disco del declive, esa suerte de grandes éxitos que fue la banda sonora de El niño invisible: no obstante, contiene un puñado de temazos que he visto a gente de mi edad cantar hoy, de cabo a rabo, sorprendidos por lo hondo que calaron en su subconsciente.
El concepto es simple: melodías pegadizas, una producción caspo-ibérica noventera, letras idiotas y cinco niños cantando que han desaparecido del mapa. No obstante, a pesar de que Bom Bom Chip es uno de esos grupos que en su día fue tan radiado que pocos españoles podían no odiarlos, el proyecto tiene algo de entrañable: lo de que niños canten no mola, pero las letras tienen algún recoveco oscuro y literariamente extraño (las bombillas en el lavavajillas y las aspirinas en el tirachinas de Solo en casa); lo de la producción es sangrante, pero esos solos de Casiotone…
En fin: Bom Bom Chip – El Niño Invisible
