Estoy ahora mismo sentado en el sofá, con un café en la mano, y dejando pasar los minutos mientras que se me acaba y me pongo en marcha hacia la Facultad.
Supongo que, con cada proyecto o cosa que hacemos, es necesario tener claro un final: un trabajo, al entregarlo; una mudanza, al cerrar la puerta del piso vacío y entregar las llaves; una carrera, el último día de exámenes y entregas. Bien: ese día es hoy.
Puede que alguna de las notas que me queda por saber sea un suspenso, puede que el examen que haré en dos horas me envíe a septiembre… Quién sabe, da igual, para mí hoy acaba todo: anoche, a las cinco y media de la mañana, puse el último punto y final que pondré a uno de estos .doc de Traducción e Interpretación y, hace unos minutos, grabé el último PDF.
También será la última vez que la malencarada empleada de reprografía, con su eterno chicle, me lo imprima de mala gana y lo encuaderne; y será la última vez que me sentaré, mirando de reojo la hora, esperando a que den las 15.30 para empezar el examen de turno.
Hoy, después de cuatro años, acabamos la carrera.
