Ayer cayó en mis manos el siguiente enlace: www.canaltecnologico.es/dinero-extra-mygengo.
Sinceramente, la primera reacción fue de cabreo; pero la segunda es, más bien, de incredulidad. Y claro, habíamos cegado, pero es broma:
Pero es una idea estupenda, sobre todo, para los dueños de myGengo, que han encontrado la manera más sutil y elegante de no contratar traductores ni filólogos profesionales a los que tendrían que pagar bastante más y quienes les incordiarían con contratos laborales, indemnizaciones en caso de despido, demandas salariales…
Dicho lo cual, el hecho es que MyGengo existe y, aunque la irónica descripción de las buenas gentes de este blog son un poco exageradas (han publicado unos 37.000 comentarios de traductores cabreados) el funcionamiento de la empresa, tal y como se expone en su página web, es bastante exacto.
La idea es montar una empresa que traduzca rápido y bien textos de dificultad reducida, aunque también aceptan encargos profesionales; en cuanto a sus colaboradores, según he podido ver la empresa es japonesa, pero en el resto del mundo utiliza a gente como tú, querido lector, que tiene alguna idea de idiomas, supera una pruebita y hala, a trabajar y a cobrar mediante PayPal. Para los encargos más difíciles, también se supone que cuentan con traductores formados y preparados.
El asunto es peliagudo. Yo siempre he sido de los que defienden que si alguien sabe hacer algo, tenga o no formación, no solo puede sino que debe hacerlo: que traduzca el que pueda, sea filólogo, carnicero o diplomático: vista la precaria formación que recibimos, por lo general, los supuestos profesionales del mañana, me juego lo que sea a que más de un autodidacta tiene mucho que aportar.
Ahora bien,permitidme dudar de esta empresa y de sus tácticas. Posiblemente, con su prueba, logren filtrar a gran parte de los jugadores de Warcraft con nada mejor que hacer en sus ratos libres que untar mantequilla en tostadas, pero más de uno y más de dos se les van a colar. A esto, sumémosle unas tarifas algo reguleras: la más alta es de 8 céntimos (sic) de dólar por palabra, y se supone que en este caso se trata de textos de una complejidad brutal; el estándar es, no obstante, de 3 centavos.
Sí, la idea de traducir actualizaciones de Twitter es muy original; y la de servirte una traducción de tu blog en un tiempo récord, también. Pero en lo que a mí respecta, se lo pueden meter por donde les quepa.