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a enero 21st, 2010

  1. Hoy es jueves

    Lo escribí el Jueves 21 de enero de 2010

    Podría parecer una obviedad pero, por suerte, para nosotros hoy no lo es. Me refiero con nosotros a Nistal, el grupo del que hace algún tiempo tengo el gusto de poder decir que soy su bajista.

    Todo empezó con unos tímidos ensayos, con pruebas, con ajustes y desajustes preparando el repertorio del nuevo disco hasta que Alfredo, Álex, Ricardo y yo llegamos a entendernos lo suficientemente bien como para que cuando nos llegó la proposición de participar, allá por diciembre, en la inauguración de la sala Ra! Ra! Ra! nos lo tomáramos con el debido entusiasmo.

    La idea de la fiesta es sencilla: grupos de Madrid versionando canciones típicamente de aquí, o de la movida, o de hace mucho, mucho, tiempo, con su estilo propio. Hasta aquí, una premisa como cualquier otra, una promesa más de una noche divertida y (¡olé!) regada con lo que más nos gusta hacer: tocar.

    Elegimos dos temas, y empezamos a montarlos. Rodaron mp3, miles de mails absurdos y algunas sesiones cuanto menos divertidas tratando de (volver a) darle forma a este par de canciones que, aunque ajenas, suponen la primera vez que la actual formación prepara algo por sí misma, y en sí misma.

    La fiesta se retrasa: la organización no da abasto y no llega a tiempo. Se pospone para el 7 de enero. Bueno, no pasa nada.

    Pero se vuelve a posponer, y nosotros ya hemos convertido las dos canciones originales en una nueva pieza marca de la casa, en canciones de Nistal por derecho propio. ¿Cuándo, cuándo, cuándo podremos sacar los acordes de nuestros iPods y de las cuatro gélidas paredes del local?

    Llega el mail definitivo: día 21 de enero, jueves. Copa gratis, entrada gratuita, párking medio pagado.

    Pasan los días, los ensayos y aquel 21 de enero se convierte en la semana que viene; luego, en el jueves que viene; luego, en pasado mañana; y, finalmente, en hoy: hoy, como digo, es jueves.

    Hoy, por fin, nos subimos a un escenario los cuatro juntos por primera vez, debutamos secretamente y con unas ganas de escuchar el baqueteo de Álex al marcar, el slide de Alfredo al disparar y la voz de Ricardo al rematar que no vemos. Yo quiero que el Mi me vibre bajo el índice nervioso, quiero ser incapaz de levantar los ojos del mástil durante tres o cuatro compases y quiero, tras el estribillo, atreverme a alzar la mirada y encontrar, al menos, una cara sonriente entre el público y algo de satisfacción entre mis compañeros.

    Hoy, más que nunca, tenemos ganas de tocar. ¿Nos vemos esta noche?