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Dreams from Bunker Hill

La entrada del Domingo 10 de enero de 2010, por Alejandro Carantoña

dreamsfrombunkerhillDreams from Bunker Hill

John Fante

New York, Ecco (HarperCollins)

1982 (edición de 2002)

He aquí la novela final, definitiva, de Arturo Bandini: efectivamente, antes de abalanzarme sobre la chicha del libro, debo confesar que si lo compré antes que otros de Fante fue porque esta novela es la última que escribió, tras quedarse ciego a causa de una diabetes, dictándosela a su mujer.

Hasta aquí, la carnaza. Ahora vamos a lo que importa.

Hace no demasiado leí Wait until spring, Bandini, a la cual separan de esta más de 40 años, una guerra mundial y dos o tres cambios en la vida del autor, imagino. Se nota, se nota la evolución pero el sustrato Fante sigue donde estaba y sorprende observar que, con todo, el autor no deja de ser reconocible: desarrollaré esto en el Podcast de este mes.

Vuelvo al libro: uno de los detalles más escalofriantes es la imperturbable capacidad de Fante para crear imágenes; no quiero reventar la obra, pero su tratamiento de la luz (¡pasa de ella y sin embargo está ahí!), de los volúmenes, resulta prácticamente conceptual. Evita recargar las descripciones de detalles barrocos (embellecedores pero superfluos), y se limita a colocar en un escenario, con dos palabras, los elementos necesarios.

Así es como el propio lector construye su mundo, sin más guía que la esquelética; lo mismo sucede con Bandini o con el resto de personajes. Su caracterización no se basa en una metódica descripción de sus rasgos psíquicos o físicos, sino en sus interacciones: si no realizan determinada acción, nos resulta complicado suponer cómo reaccionarían, qué pensarían, qué sentirían.

Este es el motor del libro, un descubrimiento constante de personajes, escenas y frases que nos hacen sentir cómodos viviendo la vida a través de Bandini y vivir su exploración, pero al mismo tiempo con la sensación de que la historia tiene un final: un final que no pasa necesariamente por un viaje, por un reencuentro, por un desenlace, sino porque Bandini, por fin, llegue a donde tenía que llegar.


2 comentarios »

  1. Petra dice:

    Leyendo en tu comentario que Fante no describe a sus personajes sino que deja al lector construirlos a través de cómo actúan y se relacionan entre ellos, pensé en Graham Greene, que decía que el personaje es la acción y que siempre lo aplicó, supongo que por eso sus novelas absorben al lector con tanta fuerza. Nunca he leído a Fante, quizás tu sí hayas leído a Greene. Si es así ¿qué opinas? Si me gusta Greene ¿debería probar con Fante?
    Gracias

  2. Alejandro Carantoña dice:

    He leído a Greene, efectivamente. Ante todo, gracias por el comentario.

    La diferencia reside en que Fante es mucho más poético, en el sentido de que le interesan más los personajes y situaciones estáticas que la acción en sí: él se sirve de lo que ocurre para crearlos y retratarlos, mientras que Greene, creo yo, lo estructura todo en torno a las tramas.

    No se me había ocurrido, pero en este sentido probablemente sean muy complementarios.

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