Cuando el trabajo está hecho
Hace unos seis meses que un libro me persigue. Me persigue a la hora de comer, a la de cenar, a la de dormir… Pero se acabó. La traducción está hecha, alea jacta est.
Y uno de los placeres máximos de este trabajo no es ya cobrar, sino recibir el libro en cuestión. A mí, anoche, me llegó el PDF. Y la sensación es… Increíble (la errata está en fase de desaparición, que no cunda el pánico).
Publicado en Bah, Breves
