RSS Feed

noviembre, 2009

  1. La lira de Orfeo

    Lo escribí el Miércoles 25 de noviembre de 2009

    La lira de OrfeoLo que arraiga en el hueso

    Robertson Davies

    Traducción de Concha Cardeñoso

    Barcelona, Libros del Asteroide

    2009 (original de 1988)

    Tras haber leído Lo que arraiga en el hueso, segunda parte de la Trilogía de Cornish. En fin, increíble: sólo me quedan ganas de correr a la librería más cercana para hacerme con el primer volumen,  Ángeles rebeldes.

    Si hubiera que quedarse con un sustantivo de los que vienen a la cabeza constantemente durante la deliciosa lectura que culmina en la página 482 sería “solidez”: para empezar, los guiños lingüísticos o estilísticos a otros pasajes del libro —¡o de la trilogía!— se hacen perfectamente perceptibles sin llegar a ser evidentes, como una recompensa al lector que se enfrasque en la obra lo suficiente como para llegar al siguiente caramelo sin haber olvidado el anterior.

    La solidez narrativa proviene de un asombroso dominio de las líneas argumentales: al menos tres visibles, una de fondo y otra abismal. Pasan cosas, los personajes llevan a cabo acciones, se suceden escenas; entretanto, hablan sobre lo humano y lo divino; se caracterizan y delatan en lo más hondo; y por si todo esto fuera poco, empieza a cobrar sentido —más allá de que algunos personajes se llamen igual— que sea el culmen a una trilogía. Pero pudiendo leerse separadamente, ojo.

    Y por último, asoma el talento: Davies, con su solemne barba blanca, sortea de nuevo lo grisáceo de Canadá para plantarse en una escritura que, a pesar de ser trabajada, trabajosa e intensiva, no deja de recubrirlo todo con un entusiasmo contenido, con una poco obvia necesidad de dar rienda suelta a la pulsión literaria.

    No quiero dejar de repetir que me he dejado y me dejaré encantado 21,95 euros en libros como este, editado por Libros del Asteroide. Pocas veces me he sentido tan bien dándole dinero a una editorial, pero esta es una de ellas: baste apuntar que ayer —llamadme lo que queráis— les escribí un mail respectivo a la página 261 de La lira de Orfeo, puesto que me intrigaba que, en un volumen tan cuidado, de repente se presentara un diálogo en entrecomillados, y no con rayas, como es habitual en español y como aparecen en el resto del libro. Bien, en menos de 5 horas me habían respondido, agradeciendo el interés y ¡explicando la ortotipografía utilizada en el pasaje!

    En ocasiones como esta, da gusto.


  2. Carnaza

    Lo escribí el Sábado 21 de noviembre de 2009

    logoculturasNo hay como levantarse de buena mañana y hacer un repaso a un puñado de periódicos y blogs para quedarse tranquilo una semana más: el mundo sigue su curso. Así es, en esta esquina de la Red de redes nosequién lanza su pulla personal contra la discográfica/editorial de turno porque no puede pagar el alquiler con su arte; Ramoncín dice «Blah» en un comunicado y le destruyen en la ristra de comentarios que acompañan a la noticia; por allá asoma la enésima diatriba contra González Sinde con lo mejor de un cabreo ilustrado: resulta que la cultura se ha convertido en «campo de fuerzas profundamente estratégico donde se libra la batalla global, donde se confrontan, encuentran y resitúan intereses, valores y significados».

    Y es que el café, con un poquito de bilis, entra mejor. Anoche estaba tan tranquilo leyendo en el sillón, viendo la última de Clint Eastwood o escuchando alguna novedad musical y notaba que algo me faltaba, que la velada se encarrilaba al fracaso: ponerme un ‘reality’ y ver a dos gemelos darse puñetazos, a una tertuliana con boca de estropajo y lengua viperina descuartizar a José Amedo (!), focos resplandecientes, sudor, sangre y lágrimas, espectáculo en estado puro.

    Es la diferencia entre la cultura de suplemento y la de toda la vida: aquellos se aferran al DRAE y a su afilada pluma mientras que los segundos (¡gracias!) han aprendido el glorioso camino de la metadestrucción, esto es, de sacar chicha de la propia inmolación de su cultura. ¿Qué tienen que hacer los llorones, ristomejides y editorialistas jurásicos frente a un montador de Telecinco bien forrado de féminas, injurias y paternidades dudosas? Hermánense de una vez y epátennos con lo mejor de este país: ¿Sara Montiel con Alaska? Esto no ha hecho más que empezar…


  3. Cuando el trabajo está hecho

    Lo escribí el Jueves 19 de noviembre de 2009

    Hace unos seis meses que un libro me persigue. Me persigue a la hora de comer, a la de cenar, a la de dormir… Pero se acabó. La traducción está hecha, alea jacta est.

    Y uno de los placeres máximos de este trabajo no es ya cobrar, sino recibir el libro en cuestión. A mí, anoche, me llegó el PDF. Y la sensación es… Increíble (la errata está en fase de desaparición, que no cunda el pánico).

    Friedman


  4. Gran Torino

    Lo escribí el

    torinoposterClint Eastwood, dirigiendo, es un auténtico dolor de muelas para todo aquel que quiera comentar su cine o incluso entenderlo en toda su extensión.

    Esta película no iba a ser menos: otra que avanza con su ritmo pausado y dimensiones pequeñas; otra en la que el espectador tiene permanentemente la sensación de que algo se está perdiendo entre línea y línea.

    No hay problema con utilizar este recurso, con ponerle algo difícil las cosas al espectador y exigirle un mínimo esfuerzo; aunque se corre el riesgo de que lo que parecía un mensaje enterrado bajo una narración sencilla empiece a hacer aguas a mitad de la película.

    Se abren muchos frentes en Gran Torino, a cada cual más interesante, que resultan quedarse en nada o aparcados indefinidamente en la cuneta, como si Eastwood no tuviera reparo en señalarnos dónde hemos errado en nuestra interpretación como espectadores.

    El resultado es, por un lado, un batiburrillo excesivo de ideas, algo mareante y poco fluido; y por otro, una película que obliga en el último momento a aferrarse a su lectura más simple para no perderse, precisamente, en el mogollón: el problema es que esta lectura más básica es, en efecto, demasiado simple.

    El final también cojea, dejándonos, en definitiva, con una sensación agridulce que nos impide saber bien si nos encontramos ante una obra maestra o un producto fallido. Yo, tras cuatro días de darle vueltas, he llegado a la conclusión de que se trata de lo segundo.

    Me la defendían, no obstante, arguyendo un magistral lenguaje de imágenes o ciertas referencias a Harry el Sucio. Esto sí resulta claro: Eastwood ha intentado algo tremendamente complicado. Y bien por él, pero no lo ha logrado: uno no puede ensimismarse en las dificultades (nimiedades, al final) y olvidarse del espectador que, con la mente cansada y la cabeza desenchufada, quiere disfrutar de una película el domingo.


  5. De leños, libros y mechas

    Lo escribí el Martes 17 de noviembre de 2009

    Os dejo en PDF el reportaje que Mario Fernández y yo realizamos para el suplemento Culturas de la escritora asturiana Berta Piñán el pasado 31 de octubre.

    De leños, libros y mechas

    De leños, libros y mechas 2